----- Mensaje original -----
De: "Jesús María López de Uribe y García" <
jmluribe@...>
Para: <
defensa_del_rol@yahoogroups.com>
Enviado: lunes, 21 de marzo de 2005 14:21
Asunto: [defensa_del_rol] Copia de la carta al director enviada a El Mundo
Juegos de rol, suicidios y credibilidad periodística
Comprendo que una noticia como que se impida el suicidio colectivo de
tres personas aprovechando las capacidades de la Internet sea una
noticia de relevancia nacional, no en vano soy periodista titulado y
tengo muy claro que la extrañeza del hecho es suficiente para dotarle
de relevancia. Lo que no comprendo es que en un periódico como El
Mundo, cuyo director este mismo domingo pasado hablaba de la
credibilidad como el arma definitiva del periodista -cosa que
comparto- se dé pábulo a una frase que vincula los juegos de rol con
actitudes que rozan la enfermedad mental y que es una inexactitud
provocada por un prejuicio que no se puede verter en una noticia sin
que ésta pierda su credibilidad.
Ser periodista y a la vez aficionado a este tipo de ocio inteligente
-relacionado con muchos más como los juegos de tablero, los cómics, la
lectura, el teatro, el cine y otras tantas aficiones- es,
sinceramente, muy difícil porque uno no puede defender a los medios de
comunicación delante de los jugadores más que en contadas ocasiones.
Siempre ocurre lo mismo, los periodistas no saben de qué hablan,
repiten como loros y entrecomillan las declaraciones de otros y ni
siquiera pueden definir de forma correcta lo que es un juego de rol.
Además, dan la sensación de que los juegos de rol se juegan a
escondidas, cuando en realidad son una de las aficiones con más
penetración juvenil, existen más de cien asociaciones legales (y una
nacional, "Homo Ludens") de jugadores de rol. Lo triste es que muy
pocas veces se ponen en contacto con ellos para contrastar opiniones.
La periodista de Tele 5 que vincula en su periódico con sus
declaraciones lo ocurrido con "un juego de rol" evidencia que no tiene
ni idea de lo que es. En primer lugar, es un juego de interpretación
de roles (roleplaying games); es decir como un cuenta cuentos en el
que existen unas reglas que, mediante inocentes tiradas de dados, se
da un poco de emoción al resultado de cada acción. En segundo lugar,
se juega en la más absoluta ficción y así lo requieren sus reglas, ya
que está completamente prohibido llevar a la realidad las historias.
Esto último es de perogrullo para cualquier persona normal, pero con
la imagen que se da en los medios de comunicación sobre estos juegos
hay que recordarlo de forma constante, por desgracia para nada como
demuestra esta noticia. Los juegos de rol no consisten en matar,
suicidarse o cometer delitos, sino en divertirse simulando situaciones
como si de un videojuego o una película se tratara.
Pese a la terrible vinculación que se le da a los juegos de rol con
delitos juveniles, los periodistas deberían investigar si alguna vez
se ha relacionado un juego de rol como causante de la comisión de un
delito. Esto no ha pasado jamás en el ámbito judicial, incluso con el
mal llamado "caso del rol" -que debería llamarse de forma rigurosa
"del psicópata Javier Rosado"- en el que incluso el Tribunal Supremo
afirma que esa persona "superó el juego" con ansias de matar. Tanto la
psicóloga como el psiquiatra forense de ese juicio -nada menos que el
reputadísimo José Antonio García Andrade- les dirán que los juegos de
rol no tuvieron nada que ver. Es más, el Defensor del Menor de Madrid,
a raíz de un estudio provocado por aquel deleznable hecho firmó unas
conclusiones en las que se afirma que "estos juegos, lejos de ser
peligrosos, pueden ser beneficiosos para el desarrollo social de los
niños". Además, las hipótesis policiales que llevan la investigación
de un acto delictivo, cualquiera que sea, hacia los juegos de rol
siempre se abandonan. Vamos, que vincular los juegos de rol -en
plural, ya que no existe "el juego de rol" porque hay miles de ellos y
publicados por editoriales- a un asesinato o a un suicidio es lo mismo
que decir que cuando un aficionado de fútbol mata a otro o se suicida
porque pierde su equipo, el fútbol es el culpable de ello.
Pues bien, si los periodistas buscamos credibilidad en las noticias,
no podemos basarnos en prejuicios para darles base. Que una de las
periodistas protagonistas de la noticia de Zamora diga que lo ocurrido
le recuerda a "un juego de rol" es una falta de credibilidad notable
porque demuestra que no tiene ni idea de lo que es un juego de rol y
la reproducción de esa frase por la periodista de El Mundo poco
aconsejable. ¿Por qué? Porque basándose en una inexactitud flagrante
se refuerza un estereotipo y un prejuicio no sólo negativo, sino que
perjudica de forma notable a la propia credibilidad social de los
miles -sí, he dicho miles- de aficionados a los juegos de rol en este
país, hunde a las empresas editoras de estos juegos que mueven miles
de euros y pagan a cientos de personas, asusta a los padres sin motivo
y provoca una pérdida de credibilidad notable en una profesión
periodística que cada día pierde la confianza de la sociedad.
Y le aseguro, señor director, que como periodista y como aficionado a
los juegos de rol no sé cuál de las dos cosas me duele más, pero sé
que es mucho más importante que esta maravillosa profesión protectora
de la democracia y la sociedad pierda credibilidad. porque mi afición
es solo un juego, pero contar bien la verdad no lo es como usted
pregona de forma acertada.
Jesús María López de Uribe y García
Titulado en Ciencias de la Información y Coordinador de la Sociedad de
Estudios de los Juegos de Estrategia, Simulación y Rol (SEJESYR)
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