Queridos y queridas:
Aquí os mando una entrevista que han hecho a Daniel y a Puccio con motivo de el Grosso Concerto. Está divertida.
Hasta pronto
Vian
«Nos sentimos objetos sexuales»
Daniel Rabinovich y Carlos López Puccio, dos de «Les Luthiers», hablan para LA NUEVA ESPAÑA de su último espectáculo, que los asturianos podrán ver el 5 de septiembre.
Daniel Rabinovich y Carlos López Puccio, dos de «Les Luthiers», hablan para LA NUEVA ESPAÑA de su último espectáculo, que los asturianos podrán ver el 5 de septiembre.
Oviedo, Cristina ALONSO
-¿Qué hay de nuevo en el «Grosso Concerto»?
Rabinovich: Son todas obras conocidas, lo nuevo es que serán interpretadas con orquesta sinfónica, con arreglos hechos para esta gira.
Puccio: Es una colección de obras de «Les Luthiers» en formato «sinfónico-luthier», algo que hemos hecho en muy contadas ocasiones. La mayoría son números remozados y adaptados al espacio en que se desenvuelve este espectáculo. Se ven y se disfrutan como algo totalmente nuevo.
-Les digo «Asturias» y ustedes ¿qué recuerdan?
Rabinovich: La geografía maravillosa, las playas de Gijón y Avilés, la gente de Oviedo y especialmente Teresa, una mujer increíble y un cuerpazoÉ
Puccio: La fabada. Más que un recuerdo es un deseo demorado y que pronto aplacaré.
-Una pregunta tópica: ¿son más músicos que cómicos, o viceversa?
Rabinovich: Somos ambas cosas, músicos, por formación y vocación y humoristas. A propósito, ¿qué es una pregunta tópica?
Puccio: A preguntas tópicas respuestas típicas: las dos cosas en distintas proporciones, según quién responda. Yo me creo más músico que cómico. El conjunto, en una suma algebraica, produce un espectáculo humorístico en el cual la música es indispensable materia prima, pero unos puntos menos importante que la mitad.
-¿Por qué van siempre de esmoquin? ¿Lo usan también para meterse en la ducha?
Rabinovich: Sí, siempre, y especialmente para interpretar nuestra «Loas al cuarto de baño».
Puccio: ¡Qué ocurrencias tienen los periodistas! Yo uso el esmoquin sólo para salir de la ducha.
-¿«Les Luthiers» seguirían siendo «Les Luthiers» con uno más o con uno menos? ¿Se imaginan el grupo con presencia femenina?
Rabinovich: No sería lo mismo si no estuviera yo, sería una pérdida irreparable. El grupo tiene presencia femeninaÉ viajan con nosotros cerca de cuatrocientas mujeres.
Puccio: En aras del grupo habría que negociar: si ha de haber presencia femenina que sean cinco presencias. Para preservar el grupo.
-En Oviedo van a actuar en el estadio de San Lázaro. Dicen que «Les Luthiers» se disfrutan más en escenarios pequeños, en teatros o en pabellones. ¿Suscriben esto?
Rabinovich: Por consejo de nuestros abogados y notarios no suscribimos ni suscribiremos nada de ahora en más. He dicho. Archívese.
Puccio: «Les Luthiers», como cualquier espectáculo de humor teatral, cuenta con la risa, con la participación activa del público haciendo ese ruido tan hermoso. La risa es contagiosa y el bullicio del público es algo muy bueno, imprescindible en nuestro espectáculo. Mientras más gente hay es mejor para generar el clima de fiesta. Pero claro, mientras más gente nos ve al mismo tiempo hay más distancia y eso empobrece algo la percepción de los detalles.
-¿A quién recomendarían el laxante Laxatón?
Rabinovich: A mi suegra.
Puccio: Es útil para los que sufren de seriedad crónica.
-¿Se sienten objetos de culto?
Rabinovich: Nos sentimos objetos sexuales y lo vivimos intensamente.
Puccio: Yo, objetivamente, me siento bastante culto.
-España va bien, dice el eslogan. ¿Argentina va bien, también?
Rabinovich: No todo lo que dice este señor Eslogan es cierto. En Argentina estamos acostumbrados a vivir en crisis y esta época no es distinta.
Puccio: Va bien, pero no tan bien. Si a Argentina le fuera la mitad de bien que a España, eso estaría muy bien
-¿Qué hay de nuevo en el «Grosso Concerto»?
Rabinovich: Son todas obras conocidas, lo nuevo es que serán interpretadas con orquesta sinfónica, con arreglos hechos para esta gira.
Puccio: Es una colección de obras de «Les Luthiers» en formato «sinfónico-luthier», algo que hemos hecho en muy contadas ocasiones. La mayoría son números remozados y adaptados al espacio en que se desenvuelve este espectáculo. Se ven y se disfrutan como algo totalmente nuevo.
-Les digo «Asturias» y ustedes ¿qué recuerdan?
Rabinovich: La geografía maravillosa, las playas de Gijón y Avilés, la gente de Oviedo y especialmente Teresa, una mujer increíble y un cuerpazoÉ
Puccio: La fabada. Más que un recuerdo es un deseo demorado y que pronto aplacaré.
-Una pregunta tópica: ¿son más músicos que cómicos, o viceversa?
Rabinovich: Somos ambas cosas, músicos, por formación y vocación y humoristas. A propósito, ¿qué es una pregunta tópica?
Puccio: A preguntas tópicas respuestas típicas: las dos cosas en distintas proporciones, según quién responda. Yo me creo más músico que cómico. El conjunto, en una suma algebraica, produce un espectáculo humorístico en el cual la música es indispensable materia prima, pero unos puntos menos importante que la mitad.
-¿Por qué van siempre de esmoquin? ¿Lo usan también para meterse en la ducha?
Rabinovich: Sí, siempre, y especialmente para interpretar nuestra «Loas al cuarto de baño».
Puccio: ¡Qué ocurrencias tienen los periodistas! Yo uso el esmoquin sólo para salir de la ducha.
-¿«Les Luthiers» seguirían siendo «Les Luthiers» con uno más o con uno menos? ¿Se imaginan el grupo con presencia femenina?
Rabinovich: No sería lo mismo si no estuviera yo, sería una pérdida irreparable. El grupo tiene presencia femeninaÉ viajan con nosotros cerca de cuatrocientas mujeres.
Puccio: En aras del grupo habría que negociar: si ha de haber presencia femenina que sean cinco presencias. Para preservar el grupo.
-En Oviedo van a actuar en el estadio de San Lázaro. Dicen que «Les Luthiers» se disfrutan más en escenarios pequeños, en teatros o en pabellones. ¿Suscriben esto?
Rabinovich: Por consejo de nuestros abogados y notarios no suscribimos ni suscribiremos nada de ahora en más. He dicho. Archívese.
Puccio: «Les Luthiers», como cualquier espectáculo de humor teatral, cuenta con la risa, con la participación activa del público haciendo ese ruido tan hermoso. La risa es contagiosa y el bullicio del público es algo muy bueno, imprescindible en nuestro espectáculo. Mientras más gente hay es mejor para generar el clima de fiesta. Pero claro, mientras más gente nos ve al mismo tiempo hay más distancia y eso empobrece algo la percepción de los detalles.
-¿A quién recomendarían el laxante Laxatón?
Rabinovich: A mi suegra.
Puccio: Es útil para los que sufren de seriedad crónica.
-¿Se sienten objetos de culto?
Rabinovich: Nos sentimos objetos sexuales y lo vivimos intensamente.
Puccio: Yo, objetivamente, me siento bastante culto.
-España va bien, dice el eslogan. ¿Argentina va bien, también?
Rabinovich: No todo lo que dice este señor Eslogan es cierto. En Argentina estamos acostumbrados a vivir en crisis y esta época no es distinta.
Puccio: Va bien, pero no tan bien. Si a Argentina le fuera la mitad de bien que a España, eso estaría muy bien