Mi amado Brams:
He tardado mucho en perdonarte tus indidelidades, pero después de ver
que ya no coqueteas con ninguna he pensado que o bien tu podías
cambiar, o bien tu impotencia había aumentado.
Oh, Brams! Contestame, se que ahora ya nada se interpondrá en nuestro
amor, ya que cada vez escriben menos los que se interpusieron antes.
Tuya
Rosita