Amigos liberales:
En estos días de infamia para el liberalismo, que es demonizado como si se hubiera estado aplicando (nada más lejos de la realidad) y fuese el culpable de la crisis, hay un asunto que sigue dando qué hablar. Se trata del dichoso cambio climático y sus costes. Sus defensores, en vista de que la crisis puede cortar el grifo de sus ingresos, están lanzando fuertes ataques de sensacionalismo, mentira, humo y miedo lanzando mensajes que dicen que la crisis no debe recortar su financiación porque "la salud del planeta está en juego", "nuetro futuro peligra" y demás basura pseudocientífica, inventando o suponiendo futuras consecuencias tanto económicas como sanitarias (ébola, cólera, malaria, tifus, hambrunas, desplazados...lo de siempre) para que el miedo no decaiga, y por tanto tampoco lo hagan sus cuentas corrientes.
Pero la realidad es tozuda, y los datos de lo que va de milenio (sus propios datos, ojo, los del gurú del CO.CO. James Hansen) indican que el calentamiento del planeta en los meses de invierno es de 0.0 grados (uf) y en verano de 0.02 (madre mía). Vamos, que cuando mañana el pesado del vecino en el ascensor os hable de eso de que "este tiempo no es normal", "nos lo estamos cargando todo" y demás tontadas de niñatos ricos y aburridos le enseñais estos datos y debería callarse.
Ya es triste que los antisistema charlatanes del CO.CO., que llevan diciendo décadas que nos vamos al garete por tanta bonanza económica, salgan ahora a intentar llevarse las migajas de ese sistema que han aborrecido pero que (a sabiendas suyas) les mantenía. Y cuando el sistema peligra, en vez de agachar las orejas, siguen con otra vuelta de rosca al miedo sensacionalista para chupar más del bote.
Desgraciadamente el miedo sigue siendo eficaz.