Reconozco que en este asunto me fastidia tener que ser coherente.
Siempre he opinado que los pactos postelectorales que permiten
gobernar a una fuerza que no sea la más votada no me gustan y me
parecen antidemocráticos, por distorsionar los resultados de las
urnas al asumir que todos los votantes de los partidos pactantes
apoyarían ese pacto. Ni me gustó cuando PSOE y BNG pactaron para
dejar fuera a un partido que tenía casi el 48% de los votos, ni me
gustó cuando PSC y ERC desbancaron a CiU pese a no ser los más
votados, ni tampoco en muchas ciudades en los que pactos de los más
variopinto permitieron que las fuerzas ganadoras no votaran. Los
pactos deben ser PRE- electorales para que la gente sepa a qué
atenerse, y se llaman coaliciones o alianzas. El resto es
cambalachismo electoral.
En el caso actual, aunque no me agrade, ha ganado por mucho el PNV y
creo que debe ser el PNV quien debe gobernar. No entendo la actitud
triunfalista, casi chulesca, de Patxi López hoy cuando en realidad
está nada menos que a 6 diputados del ganador.
Otra cosa sería que PP y PSOE hubieran acudido coaligados. En ese
caso los votantes ya sabrían a qué atenerse...y puede que sus votos a
esa coalición hubiesen sido muy distintos a la suma de los dos
sueltos (puede que más, puede que menos, nunca lo sabremos).
Así aprenderían los partidos a saber lo que es la palabra compromiso
y respeto a las urnas.
Y me fastidia, porque deseo más que nadie el fin del régimen del PNV.
Pero así, no.
Es mi opinión.
Abrazos.