Una vez más, un lúcido e irreprochable análisis.
Nos encontramos ante uno de los más palpables ejemplos de la ausencia de
principios morales de la izquierda: La abundancia del mal permite, y hasta
exige, llegar a justificarle. Mayor degradación de los criterios de recta
conciencia no cabe. Obsérvese, como dato curioso y demostrativo de este modo de
conducta, que, siempre, indefectiblemente, cuando son cogidos en algún delito,
en cualquiera de sus múltiples corrupciones, la reacción nunca es la de petición
de perdón o, simplemente, reconocimiento de culpa, sino la de exponer, a modo
de coartada amoral, que “los otros” – “los otros”,
en su versión cainita de la historia, siempre son los malos – también
tropiezan en la misma piedra. Según ellos, no hay que hacer leyes que promuevan
el bien y las conductas moralmente sanas, sino otras que asuman el mal y, eso sí,
lo regulen y organicen debidamente. Eso, al parecer, no es hipocresía. En versión
del extinto y cinegético ministro Bermejo, acoplarse en cada caso a “lo
que pida la jugada”, incluso si las togas de los magistrados han de
mancharse con el barro del camino. Algo así creo recordar que dijo este ínclito
personaje, afortunadamente fuera ya del escenario político. Y, a propósito,
¿por qué no tienen el valor de convocar un referendún sobre el aborto? La
respuesta es muy sencilla: A pesar de haber anestesiado mucho a esta borreguil
sociedad, saben que lo perderían con un resultado de escándalo.
Propongo – no sé si lo he hecho en
alguna ocasión anterior en este foro – que para calificar a esta tribu,
en vez de llamarles “progresía” les llamemos “regresía”.
Empecemos a rendir tributo a
Un abrazo.
De:
Enviado el: jueves, 12 de marzo de
2009 10:55
Para:
Asunto: [Liberalismo-Españolismo-República]
Hipocresías políticamente correctas: el debate del aborto
Hola, amigos,
Arrecia la polémica sobre el aborto, caldeada por el anteproyecto de ley
pergeñado en la trastienda de un parlamento que no parlamenta las cosas
realmente importantes.
Alguna otra vez he expresado mi opinión respecto al tema, que no voy a repetir.
Simplemente quiero dejar explotar mi indignación por uno de los prinicipales
argumentos que la progresía está exhibiendo para justificar la aberrante nueva
ley de plazos.
El susodicho argumento es el de "la hipocresía" y "la
normalización de actos que ya suceden".
Aducen que una democracia moderna y progresista como la nuestra no puede
consentir la "hipocresía" de taparse los ojos frente a la realidad de
que, bajo la actual legislación, YA se están de hecho realizando abortos
supuestamente ilegales, pero que se dejan pasar de tapadillo y no se persiguen,
y que, por tanto, para no ser una "sociedad hipócrita", lo que
debemos hacer es "normalizar" esa situación, y darle legalidad
jurídica a los hechos para no estigmatizar a nadie.
¿Alguien se ha parado a pensar en esta aberración argumental? ¿Alguien piensa
que se sostiene mínimamente como base lógica para cualquier cuestión parecida o
semejante?
Imaginaos el mismo argumento aplicado a situaciones análogas, por otro lado,
reales:
- el fraude a Hacienda. Como se defrauda mucho, y hay mucha economía sumergida,
cambiemos la ley para despenalizar el fraude fiscal durante los primeros
100.000 euros.
- la ley de costas. Como nadie la cumple, y se construyen aberraciones
urbanísticas a tutiplén, cambiemos la ley y dejemos que se cometan las mismas o
más barbaridades.
- las violaciones y asesinatos de menores. Como hay muchas violaciones, muchos
asesinatos, el problema es que tenemos una ley muy restrictiva. No seamos
hipócritas y aceptemos la situación social, para no estigmatizar a los
violadores.
- el maltrato "machista" (esta les gustaría especialmente a las
"feministras"
Y, así, todos los casos que os pódáis imaginar.
¡Manda carallo! Como la ley no se cumple, cambiemos la ley.
Ver para creer.
Un abrazo!