Es el nombre del tipo que el otro día, sobre el escaño de Zaputero
puso dos flores, una foto de Miguel Angel Blanco, y lo roció todo con
un líquido simulando sangre. Me pareció bien el gesto y su simbolismo.
Y mejor me pareció cuando en fotos comprobé que era un conocido de
Toledo, el tío de la voz ronca.
Pero de nada valió. Zapaputa y Perez Burracalva siguen con su plan.
HAY QUE RADICALIZARSE. ELLOS LO HA PROVOCADO. LOS SILENCIOS OTORGAN.
NO HAY QUE CALLARSE. LAS PROTESTAS CIVILIZADAS LES DAN RISA. HAY QUE
ATACARLES. CAÑA AL ROJO.
Yo lo estoy haciendo en mi lugar de trabajo y ESTÁ RESULTANDO. A los
progres que antes no había quien los bajara del pedestal, los estoy
ridiculizando. ME ODIAN.
Y ME ENCANTA.