Y digo más: De todos los ultraderechistas que conozco (que no son
pocos), creo que ninguno se ha planteado en ningún momento boicotear
ningún acto de homenaje a los caídos del bando rival; a ninguno se
le ha ocurrido convocar contramanifestaciones cuando se manifestaban
los herederos del bando rival, y a ninguno se le ha ocurrido exigir
la retirada de estatuas de políticos del bando rival, ni cambio de
denominación de calles dedicadas a algún personaje del bando rival.
Siempre nos reunimos en un lugar MUY apartado, sin molestar a nadie,
sin cortes de carreteras, ni sentadas, ni barricadas, ni neumáticos
ardiendo, ni destrozos de mobiliario urbano, ni asaltos a entidades
bancarias o comercios, ni enfrentamientos con las fuerzas del orden.
Y sin embargo, por decreto, nosotros somos los violentos, los
peligrosos, los antisociales, los intolerantes, los fascistas.
Y ellos, los tolerantes, los pacíficos, los libertarios, los
demócratas.
¿Qué pasa?
¿Que unos y otros han intercambiado sus formas?
En absoluto:
SIEMPRE HA SIDO ASÍ.