Hoy se ha vivido un día negro para el
republicanismo en España. El ínclito Lanzallamas, digo Llamazares, en el acto
de exaltación y homenaje a los brigadistas de las Brigadas Internacionales, ha
hecho un alegato a los supuestos valores de una manera de entender la república
que, al menos yo, en nada comparto. No se si habéis oído o leído el discursito,
pero ha sido todo un alarde de ignorancia histórica, mezclando conceptos de un
modo casi propio de haber estudiado con la LOGSE, igualando los valores del
comunismo, el socialismo y el anarquismo como si fueran lo mismo y encima
diciendo que luchaban por la democracia y la libertad ¿desde cuándo el
comunismo es democracia, y más en el 36? ¿y el
anarquismo? ¿y el socialismo? La izquierda se ha
apoderado de esos mitos y tópicos y cala en la gente de un modo casi asombroso.
¿nadie lee la historia? ¿nadie
conoce a Stalin? ¿Y a Castro? ¿Y a Pol Pot? ¿Y a Carrillo? Pero claro, como en este
país si dices esto ya eres un fascista reaccionario, así que pues nada, tu eliges: quedar guay socialmente con el buen rollito
izquierdoso o pasar la humillación de que te llamen franquista por defender
unos valores. Aquí no hay término medio. Pero claro, es que eso es muy
socorrido electoralmente.
No digo yo que entre los brigadistas no hubiera algún idealista y
bonachón, pero es intolerable que el un parlamento oficial se homenajee a gente
que venia a lo mismo que los demás: a ganar una guerra matando para imponer su
manera de ver el mundo. Y claro, como nunca se sabrá qué hubiera sido de ganar
el otro bando...¿tal vez una Albania? ¿o una Cuba?
Los derrotados siempre pasan a la historia
con el halo de santidad, pena, honorabilidad e idealismo que confiere una
derrota, una represión o un destierro, olvidándose sus errores, sus crímenes de
guerra (que los hubo en ambos bandos) y sus divisiones internas (por mucho que
ahora Llamazares nos venda la burra de la unidad de la izquierda, los
comunistas las tenían tiesas con los socialistas, y los anarquistas ya ni te
cuento).
Pero, a lo que íbamos, el dichoso intento
reiterativo de asociar república a izquierdismo recalcitrante, más allá de
demostrar que siguen en 1936, constata que su concepto de república es
excluyente y nada democrático. Cuando en realidad la república es la sublimación
de la democracia, ellos reivindican un sistema comunista-socialista, amigo de
dictaduras como la cubana e incapaz de restañar las heridas de una guerra que
muchos de ellos ni vivieron. El mensaje que se da a la gente de a pie es de república=problemas=extremismo,
y eso sólo beneficia al dichoso Borbón, que dando el típico discursito
conciliador lleno de vaguedades en Navidad pasa de rositas ante todo lo que está
ocurriendo.
Mientras no surja un republicanismo
moderno, plural, liberal, democrático y que mire hacia delante, la república en
España tiene muy escaso futuro, y está en gente como nosotros, normales ciudadanos
unidos por el amor a unos valores bien definidos, el lograr transmitir al
resto, que, lejos de discursos penosos y revisionistas como el de hoy, existe
otra manera de república en la que quepamos todos.
Señor Llamazares, parafraseándole, OTRA
REPUBLICA ES POSIBLE (por más que le pese).