Amigos liberales:
En mi opinión, la jornada electoral de ayer en Cataluña nos deja dos
noticias extraordinarias.
Por un lado, la altísima abstención y los 60.000 votos en blanco
sólo pueden interpretarse como un varapalo a la casta política
catalana.
La distancia entre las preocupaciones de la ciudadanía y las de la
familia política (entendida la palabra familia en su sentido más
napolitano)es tan abismal que los ciudadanos no encuentran en ellos
representatividad alguna, hasta el punto de que el partido más
votado (CiU)tan sólo supone el 16% del electorado y ningún partido
supera, por primera vez en la historia, el millón de votos.
Y, en segundo lugar, tenemos la agradabilísima noticia de la
incursión de Ciutadans en el parlamento. Este grupo de
intelectuales, no nacionalistas, cultos, comprometidos y que huyen
de la manida división izquierdas-derechas, pueden suponer (la
historia lo dirá)una regeneración política que se antojaba no solo
necesaria sino imprescindible. Cataluña ha ido a menudo por delante
del resto de España en innovación e iniciativa. Esperemos que en
esta ocasión también hayan dado un ejemplo que secunden el resto de
territorios de esta nación que hoy se siente tan orgullosa de ellos.
En este sentido, y dado que se plantean ampliar su aparición en la
escena política nacional (Valencia, Salamanca y Madrid ya cuentan
con agrupaciones locales) os adelanto que este grupo se pondrá en
contacto con ellos para felicitarles y plantearles posibles
colaboraciones en mayor o menor medida en lugares como Toledo (donde
este humilde grupo nació hace ahora casi un año).
Saludos a todos.