Como semi-gallego que me considero es especialmente doloroso observar
lo que está pasando en Galicia, donde un partido minoritario comienza
a copar mucho poder tan sólo gracias al ansia socialista de gobernar
como sea. Los nacionalismos son reductos de iluminados peligrosos y si
a este hecho se le condimenta con el extraño carácter gallego tenemos
engendros como el retratado en este artículo:
http://libertaddigital.com/opiniones/opi_desa_29200.html
¿Lloramos o nos descojonamos?