Amigos liberales:
Estamos todos estupefactos ante lo sucedido en Chile en la trifulca del
hasta ayer amigo Chavez con la delegación española encabezada por el
Rey. En mi caso tengo sentimientos encontrados ya que, por un lado, el
Borbón ha ejercido como defensor visible de España por primera vez en
lustros pero sin embargo puede que su reacción sea poco digna del cargo
que ocupa, algo barriobajera, poco medida y más bien vulgar (al
contrario que la de ZP que, esta vez sí, estuvo a la altura de las
circunstancias también para sorpresa de todos). Es bueno y necesario
que el jefe de estado ejerza y abandone su habitual absentismo laboral,
pero las formas son importantes y creo que esa arrancada de barra de
bar le dejó a la altura del mismísimo "gorila rojo", es decir, Chávez.
Hubiera sido deseable una intervención de más clase, no un exabrupto,
similar a la de ZP que siendo claro fue educado (y no se levantó de la
mesa como un crío...).
En fin, que se agradece el distanciamiento del régimen venezolano, que
sorprende que ZP se lo diga clarito a Chávez y que, puesto a actuar, se
hubiera agradecido una actitud por parte del rey digamos... más regia.
Abrazos.