La alegría se multiplica, cuando la dividimos.
Cuando pierdes la costumbre infantil de la alegría,
las canas de la amargura te irán haciendo viejo.
Para que la alegría sea alegría, compartela con tus allegados.
La alegría es la salida de la triztesa en la que todos
podemos ingresar.
La alegría se vuelve más intensa cuando verdaderamente
la sientes
Al sentir una gran tristeza te das cuenta que la alegría es
el mejor remedio para seguir adelante.
La alegría es la esperanza, el amor que cada persona nos da.
La alegría es como un amor incondicional que sólo lo apreciamos
cuando no lo tenemos.
La alegría es un disfraz para los malos tiempos.
La alegría es lo más maravilloso de la vida, aunque a veces
cuesta un poco.
La alegría brota de un corazón tranquilo (sin culpa), satisfecho
(sin ambición) y esperanzado (sin frustración).
La alegría no es más que saber disfrutar de las cosas simples
de la vida.
La alegría eterna es la que siente el corazón cuando ve al gran amor