El futuro del medio ambiente pasa por que el ADSL y la oveya xalda
puedan convivir» «Las montañas no son un museo y los pastores forman
parte del medio, ellos han mantenido el paisaje; hay que sostener y
extender la ganadería»
Bruno Besche-Commenge, en Cangas de Onís.
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BRUNO BESCHE-COMMENGE LINGÜISTA, HISTORIADOR Y ETNÓLOGO, FIRMANTE
DEL «MANIFIESTO DEL TOURMALET» Cangas de Onís,
Ana ZAPICO
Bruno Besche-Commenge, profesor retirado de Literatura y Lengua
francesas en Sant Girons, localidad de la región de Ariège, en los
Pirineos centrales franceses, es además lingüista, historiador y
etnólogo. Durante décadas se ha volcado en el estudio de la tradición
y costumbres del pastoreo en los Pirineos y los aspectos zootécnicos
de las razas de ganado autóctonas de la zona. El pasado 5 de agosto
firmó, junto a otros intelectuales, científicos, pastores y ganaderos
del Pirineo francés, el «Manifiesto del Tourmalet», una llamada a la
unión de pastores y ganaderos europeos para conseguir que las
administraciones cambien las políticas ecológicas de reintroducción y
protección integral de los grandes depredadores, y se adopten medidas
para preservar la biodiversidad de los cultivos y el ganado
autóctono, así como la ganadería y el pastoreo, que, según entienden,
es el pilar que sostiene la conservación ecológica. Durante estos
días descansa en Cangas.
-¿La situación de los ganaderos del Pirineo francés es similar a la
de los asturianos?
-El período difícil que están viviendo aquí se vivió en el Pirineo
francés hace años. El sector estaba en decadencia, se ganaba poco. En
los últimos diez años muchos jóvenes con estudios se afincaron en el
Pirineo para retomar las explotaciones tradicionales de sus abuelos o
abrir otras nuevas y preservar razas autóctonas de ganado, entre las
que figura un caballo natural del Pirineo francés parecido al
asturcón. A la vez, se afincaron extranjeros, alemanes y belgas. Y
proliferó la explotación doble, a la par ganadera y turística. En
cada región se crearon asociaciones muy activas y numerosas, en las
que están integrados, además de pastores y ganaderos, recolectores de
setas, montañeros, propietarios de establecimientos del entorno,
intelectuales y científicos. Todas las asociaciones del Pirineo se
englobaron en una mayor, la ADDIP, para disponer de más fuerza. En
los Picos de Europa hay menos pastores y ganaderos, y el movimiento
asociativo es menor. Pero el problema que existe aquí con el daño
ganadero que produce el lobo lo hay en el Pirineo francés con los
ataques del oso.
-¿Es ése el germen del «Manifiesto del Tourmalet»?
-Efectivamente. En 1994, a través del programa «Europe Life», el
Gobierno francés inició la reintroducción de osos eslovenos en el
Pirineo central, donde hacía tiempo que no había. Comenzaron a
reproducirse y a disponer de estatus de especie protegida. Los daños
fueron devastadores, llegando a peligrar la existencia del ganado
menor en la zona, donde tantos esfuerzos se hicieron para recuperar
las razas autóctonas. La Administración tardó en reconocer los daños.
Pero el asunto no se arregla pagando la indemnización real de los
daños: hay unos efectos colaterales enormes cuando el ganado es
sistemáticamente atacado por un depredador sobreprotegido. No hay
equivalente en dinero que compense la readaptación de nuevos animales
al entorno. Lejos de enfrentarse al problema, la Administración
proponía, para evitar los ataques del oso, concentrar todo el ganado
en una zona y mantenerlo vigilado las 24 horas. Pero esa medida es
insostenible por dos razones: los pastores no pueden cuidar del
ganado todo el día y tampoco pueden contratar a varias personas para
cuidar los rebaños por turnos. Y lo más grave, se alteraría la
esencia de las razas autóctonas de alta montaña, cuyo estilo de vida
es pastar en pequeños grupos dispersos de animales. Sería una manera
de alteración de su instinto, de su genética. Sería una forma
industrial de cría.
-¿Cuál es el objetivo del «Manifiesto del Tourmalet»?
-Abordar el problema de fondo. Existe una postura ecologista que es
casi como una religión, extremista. La defienden los «talibanes del
ecologismo», que focalizan la protección de animales salvajes como el
oso, el lobo y el buitre. Es una postura mediática, que queda bien y
da buena imagen, pero que no es equilibrada y se olvida del resto de
la biodiversidad. Por el contrario, la preocupación de
los «ecologistas científicos» es el peligro de desaparición de una
biodiversidad más común, presente en cultivos agrícolas y en especies
ganaderas tradicionales amenazadas por los modos de producción
industrial y la rentabilidad comercial. La sobreprotección de ciertos
animales hace que se rompa el equilibrio y crea problemas. Para un
desarrollo ecológico sostenible es imprescindible que se mantengan
las formas de vida tradicionales, las explotaciones ganaderas de las
razas autóctonas. Las montañas no son un museo, y los pastores y
ganaderos forman parte del medio, son los que han mantenido el
paisaje. Las medidas políticas y ecológicas han de estar dirigidas a
mantener y extender la actividad ganadera, conservar las técnicas
tradicionales, además de utilizar la tecnología. El futuro pasa por
que el ADSL y la oveya xalda puedan convivir.
-¿Cómo se puede aplicar el «Manifiesto del Tourmalet» en Asturias?
-Estoy aquí en calidad de observador, no he venido a decir a los
asturianos lo que tienen que hacer. En Francia se nos vendía que en
Asturias había un modelo ideal de convivencia entre el lobo y la
ganadería. Cuando se habló con la Asociación de Pastores y Ganaderos
del Oriente de Asturias supimos que no era así. Las gentes y los
problemas allí y aquí son los mismos. Comprendo que los ganaderos de
la sierra del Cuera quieran suprimir el lobo. No es acabar con la
especie, sino reducirla a sus límites para que no invada el resto de
los hábitats. Si esta asociación pide apoyo a la ADDIP para recurrir
a instancias europeas, se lo daremos. En el caso de los Picos, estoy
de acuerdo con Roberto Hartasánchez, del FAPAS. El lobo es un animal
salvaje y ha de habitar zonas salvajes, pero no áreas humanizadas,
como las majadas. Si antiguamente no lo hacía era porque se le
cazaba, pero ahora no está permitido espantarlo. Estoy de acuerdo con
que se permita a los pastores matar a los lobos para defender su
actividad.
-¿Habrá un «Manifiesto del Tourmalet» europeo?
-La idea es hacer una asociación europea de pastores y ganaderos. En
calidad de representante del ADDIP, estoy esta semana visitando la
cornisa cantábrica y contactando con pastores y ganaderos de
Asturias, Cantabria, País Vasco y Galicia. Ya hemos entablado
relación con los ganaderos del valle de Arán y de los Alpes suizos.
Deseamos la próxima primavera hacer una gran reunión y elaborar
un «Manifiesto del Tourmalet II» para hacerlo llegar a la Unión
Europea.
http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=1746_40_552674__Oriente-
futuro-medio-ambiente-pasa-ADSL-oveya-xalda-puedan-convivir