Lobo vivo, oportunidad para el desarrollo de Zamora
La Federación de Caza reclama más mano dura para atajar el
furtivismo.
Comarcas JAVIER TALEGÓN *.
Con regularidad, numerosos ciudadanos y algunos sectores de nuestra
sociedad, perciben a un depredador como el lobo como un obstáculo, o
incluso, como un serio problema para el desarrollo de la provincia;
pero a la vez menosprecian algunas de las muchas ventajas que puede
proporcionar la presencia de este depredador en el medio rural de
Zamora.
Sin entrar a valorar y a analizar las numerosas consideraciones
éticas, estéticas, científicas y ecológicas que "nos obligan" como
seres racionales, a conservar poblaciones saludables de lobos (no es
el objetivo de estas líneas), la presencia de este animal en nuestras
sierras y páramos, puede suponer un importante recurso para numerosas
economías. Es el caso, por ejemplo, de las áreas tradicionalmente
deprimidas del noroeste provincial (Aliste, Tábara, La Carballeda y
Sanabria) donde, a diferencia de otras muchas áreas, se ha mantenido
hasta nuestros días una importante densidad de lobo ibérico. Veamos.
Desde hace más de una década, el ecoturismo de observación de lobos
es una realidad creciente en el corazón de la Reserva Regional de
Caza de la Sierra de la Culebra. Este territorio de 63.740 hectáreas
constituye el área elegida por cientos de naturalistas de toda la
península Ibérica que buscan la observación de la especie. Numerosas
personas y grupos, muchos de ellos organizados y procedentes desde
toda España e incluso desde varios países europeos, principalmente
Francia, Inglaterra y Holanda, se acercan a estas viejas montañas de
brezos y pinos. Buscan la observación de este animal, sus huellas y
cagadas en los caminos, su hábitat, así como el patrimonio
etnográfico y cultural asociado al lobo (como los viejos cortellos
para cazar al carnívoro de Lubián o Barjacoba o las añosas corralas
para proteger el ganado de Abejera o de Ferreras de Arriba). De esta
forma los hostales, restaurantes, Centros de Turismo Rural, empresas
locales especializadas, así como numerosos particulares que alquilan
casas, están beneficiándose de una u otra forma de este goteo de
nutridas visitas; la hostelería de la Sierra de la Culebra alberga ya
en algunos casos, un porcentaje muy importante de ocupación en forma
de camas y comidas, que hacen de este ecoturismo una realidad
incuestionable y del lobo vivo una potencial fuente de riqueza y una
alternativa para el desarrollo de esta zona. No hay que olvidar, por
otro lado que es muy necesaria la regulación, ordenación y limitación
de este ecoturismo, para evitar posibles impactos en la población de
lobos y de sus presas derivados de la afluencia de visitantes, a
veces desordenada, que se mueve por la sierra.
El ecoturismo "de lobos" es ya, y desde hace muchos años, un
elemental reactivo económico para numerosas áreas de Norteamérica y
también europeas, como los parques de Yellowstone y Denali en el
norte de EEUU., Algonquin, y Banff en Canadá, el parque de Mercantour
en la vecina Francia, el maduro bosque de Bialowieza en Polonia y los
Abruzzos italianos. De hecho, en el parque nacional de Yellowstone,
un área protegida de unos 9.000 km2, los negocios asociados a la
observación de lobos en libertad junto a la venta de diferentes
productos relacionados con este depredador, como publicaciones,
camisetas, ilustraciones, etc. se ha estimado en unos 70 millones de
dólares al año; sólo los beneficios directos que estas visitas
generaron en el año 2005 supusieron unos ingresos que rondan los 35
millones de dólares. En esta línea, existen otros tantos ejemplos a
nivel internacional que desde hace años, usan muy exitosamente al
lobo vivo como recurso; las instalaciones del Centro Internacional
del Lobo de la localidad de Ely (Minnesota, EEUU.) atraen a miles de
visitantes cada año. Durante el primer verano, tras su apertura en
1993, este centro de referencia a nivel mundial en la educación
ambiental en torno a la especie, tuvo una media de 500 visitas
diarias. La creación del futuro Centro temático del lobo ibérico que
se inaugurará en unos meses en la localidad sanabresa de Robledo, va
a constituir, con toda seguridad una importante fuente de ingresos y
un reactivo económico para una zona que ha apostado y ha sabido
compaginar perfectamente la conservación del medio natural con las
iniciativas de desarrollo sostenibles. El proyecto, que ha sufrido un
largo proceso desde su nacimiento en 1999, ya tiene numerosos apoyos
políticos y burocráticos y en la actualidad, ya ha superado el
estudio de impacto ambiental.
Sin duda, las iniciativas encaminadas a potenciar el lobo vivo como
recurso, son una realidad que no debemos dejar pasar. Quizá por estos
motivos, deberíamos empezar a plantearnos si el agudo acoso que sufre
esta especie en numerosas áreas, o el irremediable deterioro de
muchos de los paisajes que el lobo ocupa, son oportunidades
malgastadas para el desarrollo del medio rural zamorano. Y
aprovechando el contexto, deberíamos ser inteligentes y dejar de una
vez por todas que el lobo sea lobo y no el chivo el expiatorio de
muchos de los males del medio rural. Y porqué no, el ecoturismo
entorno al lobo podría conseguir incluso que la valoración cinegética
de la especie, sea rechazada por la incompatibilidad e incoherencia
con un turismo productor de mayores ingresos. El tiempo lo dirá. Es
el momento de empezar a reflexionar, cambiar de actitud y tomar
decisiones importantes en este sentido. La presencia de lobos es sin
duda un motivo de orgullo y una valiosa oportunidad para Zamora;
oportunidad que desgraciadamente ya han perdido otras muchas áreas
que acabaron -ayudadas por los tiros y el veneno- con todos sus lobos
hace ya muchos años.
http://www.laopiniondezamora.es/secciones/noticia.jsp?
pRef=2008051100_5_275512__Comarcas-Lobo-vivo-oportunidad-para-
desarrollo-Zamora