El lobo languidece en Vizcaya
Los ataques, a pesar de haberse reducido, continúan siendo un foco de
conflicto entre ganaderos, ecologistas y la Administración
d.s.olabarri@... Los expertos calculan que existen
unos 25 lobos en tránsito entre la zona occidental de Álava, Carranza
y el Valle de Mena, en un espacio de terreno de unos 2.700 kilómetros
cuadrados. Andrés Illana, portavoz del Grupo Lobo Euskadi, asegura
que ahora mismo no hay ninguna camada reproductora asentada en
Vizcaya, a pesar de su «histórico arraigo» en el territorio. Según un
estudio del Departamento de Agricultura de la Diputación, los ataques
de estos cánidos se han reducido a una cuarta parte en los últimos
cuatro años, localizándose principalmente en Carranza, en el Gorbea y
en Las Encartaciones. Así, de los 156 animales que resultaron muertos
o heridos en 2004, el pasado año se contabilizaron 15 ataques y 39
cabezas de ganado afectadas.
Sin llegar a los niveles de la década de los cincuenta, cuando el
lobo «desapareció» de Euskadi por la presión humana, los datos hablan
de una presencia residual en Vizcaya. Sobre todo si se compara con el
conjunto del norte de España, donde existen unos 2.000 ejemplares,
principalmente en Asturias y Castilla y León. Pero este depredador,
que en los años treinta llegó a ocupar vastas extensiones en toda la
Península Ibérica y que hoy está considerada especie de interés
comunitario, sigue siendo un feroz enemigo de la ganadería extensiva,
muy extendida en la Comunidad Autónoma. Y también un recurrente
conflicto entre los baserritarras, los ecologistas y la
Administración.
Estas fricciones, estos contrastes entre el mundo rural y urbano, se
pusieron de manifiesto hace sólo unas semanas en las Juntas
Generales. En una línea similar a una proposición lanzada por el PSE
al Gobierno vasco, Arturo Aldecoa, portavoz suplente del PP, pidió a
la Diputación que elabore un plan de gestión para garantizar su
conservación y coexistencia con las explotaciones ganaderas. El
juntero explicó que los daños son «crematística mente ridículos» si
se comparan con el volumen de las cabañas. Recalcó su papel en el
mantenimiento de la biodiversidad como el eslabón más alto de la
cadena trófica, se mostró partidario de las batidas para controlar la
población y, por último, subrayó que el verdadero «quebradero de
cabeza» de los ganaderos no es el lobo y su «mala prensa», sino
la «competencia» de los mercados. «El lobo no es un problema, es un
reto», apostilló.
Informe de EHNE
Sus palabras dieron pie a un intenso debate. Jon Urrutia, del PNV,
manifestó la posición contraria de su grupo a la iniciativa, que fue
rechazada también con los votos de EB y EA. «El lobo desapareció
hasta del escudo de Vizcaya. Entre la oveja y el lobo, elegimos la
oveja siempre», aseguró. Para reforzar sus argumentos, mostró un
informe de EHNE contrario al plan de gestión. En el mismo, el
sindicato agrario recalca que es «imposible» la convivencia de la
ganadería extensiva y el lobo, una especie que «siempre ha sido
perseguida» y que si no se ha «expandido más» es porque «se le está
haciendo frente».
El miedo del campo a este depredador viene de lejos. Los expertos
aseguran que el lobo ha «competido» con el hombre desde que éste
aprendió a domesticar a los animales. EHNE subraya los estragos que
produjeron los lobos en la década de los 70 y 80 en la zona de Las
Encartaciones, cuando sus «continuos ataques» afectaron de tal forma
al sector que «prácticamente desapareció» la ganadería extensiva
ovina, «y, con ella, la oveja carranzana de cara blanca». E incide en
que «la clave de la rentabilidad del sistema productivo actual es la
oveja latxa». «Nuestra oveja sería incapaz de competir con otras
razas en condiciones de manejo diferentes a las actuales», aseguran.
Pero los baserritarras no sólo esgrimen argumentos económicos
(incremento de los costes productivos, sobrededicación de recursos
humanos y falta de subvenciones e indemnizaciones) para mostrarse
partidarios de que se «excluya» al País Vasco de la presencia de esta
especie. En este sentido, también recuerdan el «shock psicológico»
que sufren los afectados y la «fatiga y el estrés» que produce el
carácter imprevisible de las acometidas, lo que obliga a vigilar
constantemente el rebaño. Todo ello, recalcan, se manifiesta en una
merma en la «calidad de vida» de los ganaderos.
En el otro extremo, los ecologistas denuncian las «campañas de
exterminio» que sufren los lobos en Vizcaya. Andrés Illana mantiene
que, después del abandono progresivo que ha sufrido el medio rural en
la Península, las circunstancias ecológicas favorecen la presencia
del cánido, un animal «necesario» a nivel medioambiental. Y Euskadi,
explica, es ahora mismo el «límite oriental» en su expansión
natural. «Van a seguir entrando. Lo que ocurre es que el sistema
ganadero no está preparado para la presencia del lobo. Y los pocos
que existen se los están cargando. Lo que hay que hacer es indemnizar
a los afectados y, sobre todo, tomar las medidas necesarias para
prevenir los ataques. No es tan difícil», concluye.
http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20080713/vizcaya/lobo-
languidece-vizcaya-20080713.html