Gracias Miguel, por tus palabras. Desde que me tocó la varita mágica de Félix,
con el lobo (siendo yo adolescente), no me he separado de mi pasión por nuestro
lobo. Hoy ya, casi cincuentón y peinando canas, sigo igual. Por ello se apreciar
el trabajo de Carlos y que conste que hay otros que tienen igual o más merito
que el. Muchas veces, la cosa va con el caracter de cada uno, hay quien prefiere
un trabajo mas en la sombra, mas tímido, con menos protagonismo popular. En
cambio, otras veces (a lo mejor sin pretenderlo), se llega al público y se
conecta mejor con el, es lo que conocemos como el gran comunicador, y quizás
Carlos tenga mucho de esto, como lo tenía el desaparecido Félix. Pero como está
claro, que en los ejercitos, no todos pueden ser generales o mandos, pues
estamos el resto, que procuramos ser soldados, pero eso sí, buenos y laboriosos
soldados. Me alegro del cierto optimismo, que destila tu comunicación sobre el
lobo en Galicia. Esta comunidad, tiene mucha solera para el lobo y un rico
património cultural derivado de el. Este es uno de los principales bastiones
para la especie, en la España del norte, la España verde, tan distinta
paisajisticamente de mi zona almeriense del sureste, donde la sequedad, es su
seña de identidad y las lluvias, són siempre bien recibidas pero esquivas.
Galicia, siempre, ha tenido un medio rural, muy humanizado y disperso en
pequeñas poblaciones, pero sin embargo, el lobo ha sabido prosperar bien. Hay
muchas zonas en España, con menos densidad de habitantes en el medio físico,
pero no tienen la grandeza de albergar lobos, tan solo los nombres de ciertos
enclaves, cortijadas y sierras, nos recuerdan que en en un pasado no muy lejano,
el lobo, estuvo allí. Espero, que el censo gallego de lobos, que está por
realizar, salga favorable (hace falta ya uno nacional) y que el lobo en tu
tierra, siga teniendo uno de sus mejores bastiones. Un saludo. Nicolás.