Una invitación a la ópera...
Por Ireri Calderón Santana
traviata_sempre_libera
El género lírico, conocido cómo operístico también, es mi pasión y lo
pongo de manifiesto en las oportunidades que he tenido de poder
compartir un poco con los cibernautas que entran a las salas de chat
de Yahoo y donde he conocido a algunos personas y amigos que
disfrutan también de la ópera.
La Ópera; como género de una de las Bellas Artes: la música; me hubo
cautivado desde mis años infantiles, recuerdo vivamente que la
primera ópera que escuché fue "Marina" de Emilio Arrieta, compositor
español, y aunque esta ópera es considerada como Zarzuela, fue la que
me abrió las puertas a este maravilloso mundo donde se han
manifestado todas las artes globalizadas en un género maravilloso e
imponente, que se disfruta auditiva y visualmente, pero sobretodo con
el corazón y el alma.
Mi gusto por los idiomas y el poder haber tenido la oportunidad de
estudiar varias lenguas, también constituyó una herramienta para
disfrutar plenamente de éste maravilloso mundo; pero, el hecho de no
conocer el idioma en que está escrita una ópera no constituye
obstáculo alguno para poder disfrutar de la grandeza y belleza de
éste genero musical.
Este escrito es, pues, una invitación a adentrase a en el maravilloso
mundo del género lírico dramático donde se conjugan, como dije antes,
todas las Bellas Artes conocidas. Así tenemos pues, que en la Ópera
encontramos básicamente a la voz humana como instrumento principal, y
donde se le permite destacar y exponer toda su magnificencia y
capacidades de instrumento con la música; encontramos también, las
artes plásticas en la escenográfa que se crea para montar las obras
(inclusive, los carteles que se elaboran para promocionar las óperas
han sido algunos verdaderas obras de arte gráfico); el teatro o la
literatura se hacen presentes en los bellos libretos que se escriben
a manera de excelsos poemas, muchas arias son en efecto, verdaderos
poemas; y en algunas óperas se incluyen ballets, así que la danza
también está presente en éste magnífico género. Con todo esto, lo que
yo haya experimentado al disfrutar este género musical, puede ser muy
subjetivo; y cada oyente, cada espectador, puede regocijarse a su
modo personal con una amalgama exquisita de experiencias al
convertirse en amante de la ópera.
La ópera tiene sus raíces en la antigua cultura griega, donde se
desarrolló el gusto por la tragedia y la comedia, las que eran
presentadas con acompañamiento de música de instrumentos de la época;
por lo que, las raíces mismas de la ópera las encontramos en esa
aportación cultural universal que nos legaron los griegos.
Y, necesariamente al correr de los años, surgen entonces en la Edad
Media los madrigales y cantatas que los juglares llevaban a todos los
públicos, y en esta primigenia manifestación musical se contaban
también historias; posteriormente varios compositores del
Renacimiento hacen surgir la ópera como tal, como género musical
lírico dramático, donde los argumentos o historias llevadas al
escenario se basan en fábulas y leyendas de la antigua Grecia. De
modo que, va desarrollándose este género a lo largo de la historia,
en cada período cada compositor aporta sus ideas y conceptos al
género operístico, el cual a veces sirvió para llevar a los
escenarios, velada o directamente, crítica política o religiosa, o
simplemente exponer una ideología, un sentimiento personal o una
visión propia del mundo y compartirlo al público espectador y oyente.
Así tenemos, por ejemplo, que la búsqueda espiritual de lo excelso de
los compositores barrocos se manifestó en sus óperas, utilizando
voces angelicales y arias de ensueño. Y Mozart, en el periodo
Clásico, exhibiendo las modas de su tiempo y haciendo critica de las
debilidades humanas que eran censuradas en su época, pero también
buscando la libertad de pensamiento y de lo excelso. Luego,
Beethoven, en el umbral del Romanticismo, vierte sus ideas
revolucionarias y sus conceptos de fidelidad y amor ideal en su
célebre y única opera "Fidelio"; y entonces, llegamos al
Romanticismo, donde bullen las ideas de libertad, igualdad,
fraternidad; Y es en este período donde la ópera encuentra tanto sus
máximos creadores como exponentes, obras que van desde la comedia,
hasta la tragedia. Los Bel Cantístas otorgando la belleza a este
género en su más pura expresión, tanto en la selección de sus
argumentos, como en la creación de sus arias para voces perfectas,
haciendo una refinación del género; Los Nacionalistas Románticos como
Verdi, Dvorak, Tchaikovski, que utilizan las tramas de sus óperas
para exponer las falsedades de las sociedades de su época, para
reclamar veladamente o no, pero si exhibiendo a los que someten de
alguna manera o de otra a las conciencias, y a lo que puede llevar a
los seres humanos esto.
Y punto y a parte merece en este período Romántico, el controvertido
Wagner, quien aporta a la música la magnificencia del uso de una gran
orquestación, la creación del leit motiv o motivo conductor, la
bipolaridad o la multidimencional exposición de la música, además de
que ha sido el único compositor dentro de la historia de la ópera que
fue capaz de crear sus propios libretos, así que imaginad el dominio
de las artes de tan magistral mente creadora, que expuso a través de
su arte, sus ideas románticas y revolucionarias en sus obras,
completamente suyas, y ahora legado de la humanidad. Llegamos,
entonces a la época modernista, y aquí Puccini, quien hace homenaje a
la mujer, acentuando las características de nosotras las mujeres,
exponiendo en sus heroínas todas las capacidades que tenemos las
mujeres para amar, crear, luchar, morir, y mostrando todas las
facetas del alma femenina; creando para ello puntos culminantes en
sus óperas, tales como que las más bellas arias de ópera se hayan
creado, plenas de dramatismo, pasión, belleza han sido compuestas por
Puccini ¿Quién no lo ha experimentado, por muy neófito que pueda ser
en el género operístico, en arias puccinianas, como "Un bel di" de
Madama Butterfly, o el "Vissi d'arte" de Tosca, emociones sublimes
que pueden llevar al llanto, o por lo menos sentirlas en el corazón?
Después, llegamos al verismo y postmodernismo, corrientes del género
operístico donde se trata de mostrar y exponer situaciones reales y
vivencias cotidianas del ser humano dentro de las óperas que se
crearon en estos periodos; como ejemplos tenemos las celebres
Caballería Rusticana, I Pagliacci, pasando por Andrea Chenier, o el
Wozzeck de Alan Berg.
Pues, si amigos… podría estar así hablándoles de infinidad de cosas
sobre este género musical, que como ya saben es mi pasión… Los invito
entonces a que se den la oportunidad de disfrutarlo, no se
arrepentirán… ¡Abran su corazón y es posible, que se lleguen a
identificar con más de un personaje, trama, aria o compositor de este
espectáculo sin limites que es la Ópera!
Vívanlo, escúchenlo, disfrútenlo… ¿Aceptan entonces, la invitación?
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