Hoy le he vuelto a decir adios.
Es curioso que cada vez me cueste más, cuando creía que toda la
carga emocional debería explotar con el primero.
Sólo espero no equivocarme diciéndole adios.
Estoy seguro que he hecho lo que quiero.
Lo que tengo ahora justifica decir adios a todo lo nuevo que pueda
llegar.
Al fin y al cabo es mucho camino juntos como para que se acabe por
una fantasía de esas que nos alegran la vida cuando llegan y nos la
destrozan cuando debemos ponerle remedio.
Pero si he hecho lo que quería, ¿por qué me cuesta tanto decirle
adios?