|
domingo 3 de septiembre de 2006
BRiCOLAJE 14 / NO ES TAN FACiL.
Ojalá todo se pudiera escribir en una carta. Seria entonces más fácil para mi y
para cientos
de cobardes más que conozco. Y ya no creo que Dios los odie, creo que les tiene
admitidos en el espacio reservado a la compasión. Ojalá escribiendo todo quedara
archivado, para no volver a pensar más en ello. Escribiendo una carta para dar
las gracias,
para despedirse, para no volver a empezar cosas que no nos llevan a ningún
lugar, cartas
en formatos normales, hasta en servilletas de bar y con solo un par de palabras.
Me
imagino también una que sirviera para llevarse de un plumazo todo lo malo,
quemada en
la chimenea mientras se marcha con el humo esos nombres, situaciones y demás que
no
quieres orbiten ni de coñá por tu vida. Esto lo he hecho algunas veces y no se
si funciona,
ahora no me acuerdo si sirvió. Trostky tiene razón a medias, no es que me haya
reblandecido, simplemente es que cada vez concentro más energías en lo que me
interesa
y si, puede que a veces sea un tanto azucarado todo esto, pero paso la época
punk que
solo nos llevaba a enemistades innecesarias y a un desgaste que ahora
simplemente no
me apetece. Quedo en cartas, quedo en artículos y ahora es socialmente privado
poner a
caldo a ciertos tipos, estamentos y políticos, sobretodo políticos locales, les
tengo más a
mano, me agreden en primera persona. Suena a espiritualmente hippie, pero ahora
estoy
yo y el encuentro personal que tanto necesitaba, un encuentro personal para el
desarrollo
de lo artístico, de lo vital y quizá en mi caso eso sea indisociable. Me debo
concentrar en
canciones, en ideas y menos en puedes. Eso puede que solía meter en situaciones
que nos
llevaban a callejones sin salida, mientras una voz familiar y de amigo entonaba
de manera
un tanto paternal: "ya te lo decía...".
Salir del callejón, bajar la cabeza y esperar que la mano amiga contacte con la
parte
trasera de tu cuello, y sea peor el sonido de esa mano, que el dolor físico. Ahí
esta la
cuestión sobre la que esto días he andado reflexionando, menos equivocaciones
innecesarias, solo las que nos lleguen por sorpresa y que los riesgos no nos
dejen como
salidos de un zarzal. ¿Me explico?, que esta búsqueda individualista y un tanto
anarquista
es de un solo, que la final es como solemos estar la mayoría del tiempo. Será en
privado ,
solo en privado, cuando pondremos a los que queramos patas arriba.
Lo bueno de las cartas también es que una vez escritas se pueden romper o no
enviarse,
pero nunca uno debe arrepentirse de haberla escrito, a veces algunos las
utilizan como
terapias, nunca las mandan, las guardan en cajones y sirven para eso para sentir
un
confort mejor. De lo que uno nunca debe arrepentirse es de haberla mandado, eso
es de
argumento de comedia mala de media tarde, la bomba de relojería que contiene el
sobre
(si ya se que ahora van vía digital, en sms traicioneros de medianoche o en
mails de
calentura e inmediatez que los hacen peores, pero soy un poco retro y romántico)
es
siempre impredecible y rara vez creo que nadie obtenga de vuelta lo que
esperaba. Estas
cartas dominicales mías no son fáciles, a veces se me pasan hacia un lado u
otro, son
dietarios, son la vida en la pequeña calle y en la mente de servidor, sirven de
lo que sirven,
de exorcismo y suelen tener una lectura entrelineas , del revés o no. Pero como
todo en la
vida sirven para pasar, para cerrar semanas, para dar carpetazo a lo vivido y
poco más.
Ahora mismo me doy cuenta que tampoco las cartas son fáciles, que tampoco lo
arreglare
con unas pocas palabras escritas en papel, esta semana fue mejor sentarse cara a
cara y
poner todo encima de la mesa, expresar lo que no funcionaba e intentar afrontar
las
soluciones como meta más próxima. Mejor estuvo comer y hacer sobremesa con
amigos
que están, están siempre y esta vez no me pegaron collejas, escucharon, opinaron
y se
posicionaron. Otros amigos tienen más difícil el camino y también estará bien
aprender a
caminar en su linea e incluso ayudar, en lo que podamos y como podamos. Hay
otras
cartas que no logro cerrar todavía, me las guardo para otros domingos, para
otros días
como hoy. De cielos cerrados negros tras sol tibio de adiós al verano, por que
hace años
días como hoy nos sentábamos a la salida del pueblo para ver desfilar a los
veraneantes
en su vuelta a casa. Eso era antes y éramos ciertamente más burros. Las cartas
se deben
rubricar con alguna frase lapidaria, ingeniosa o brillante para el que la lea se
quede un
rato pensativo. Creo que solo me atrevo a poner un adiós. Es más fácil y queda
claro.
Clarísimo.
canción para hoy: king of sorrow SADE
|
Do, 3 de Sep, 2006 8:37 pm
miquipuig
miquipuig
Sin conexión
|