En mi modesta opinión, ya que esto lo dice aquí donde lo puede leer
cualquiera y formarse su juicio, no creo que sea usted tan rara como
desea. Conozco a demasiadas personas que llevan el reloj en la
derecha, algunas de ellas incluso no lo hacen simplemente por hacer lo
contrario que la mayoría sino porque les gusta o lo necesitan, pero
aún así no son estrictamente por ello personas raras ni mucho menos
interesantes. De hecho, demasiadas veces lo raro no es interesante, y,
por lo general, lo que quiere ser raro ni siquiera es nada. Pero en
fin, cada uno debería encontrar su sitio y hablar menos de sus cosas
insignificantes como si fueran fascinantes, porque el efecto resulta
un poco pedante y egocéntrico, algo que sólo atrae a otros pedantes y
egocéntricos, lo que no es buena compañía. No es mi intención ofender,
pero he leído estas cosas estos días y esto era lo que pensaba al
respecto.
Un saludo,
Sífrit
--- En lossencillos@yahoogroups.com, "Clara" <clarandreu@...> escribió:
>
>
> Sé que he aprendido muchas cosas de mucha gente.
> Pero aun así, creo que nunca he sido tan consciente de ello como
> ahora.
>
> Utilizas las palabras reclusión e investigación en la misma frase, y
> siento algo que no sé describirte bien. Es como cuando ves a tu madre
> en la cocina, preparando tu plato favorito y sabes que en cuanto
> acabe lo probarás, sentirás esos sabores, y comerás agradecido y con
> ganas. Eso es. Ya me froto las manos esperando lo que aún no son más
> que ingredientes sin cortar.
>
> Ser raro se traduce en ser diferente, y eso es genial. Te lo dice una
> que desde que tiene uso de razón lleva el reloj en la muñeca derecha,
> negándose ya entonces a asirlo a la zurda, como todo (o casi todo) el
> mundo.
>
> Imagínate si soy rara que me aventuro a mandarle una carta a mano a
> un desconocido.
>
>
> Gràcies i petons, Miqui.
>
> Clara.
>