Fin de las fiestas de mi pueblo. Agotadoras, emocionantes, noticias
inesperadas en el momento más oportuno, encuentros esperados –a veces
anhelados- con gente fantástica, gente a quien debes saludar aunque no
te apetece demasiado, gente que te saluda efusivamente por fiestas y
el resto del año te lo cruzas indiferente…
Tres días esperados durante todo el año y ya han pasado. Una sonrisa
al pensarlo. Ayer los fuegos artificiales anunciaban su fin. Qué
mágicos! Te hacen sentir niña de nuevo, en la oscuridad, cuando poco a
poco la gente sucumbe a ellos, se olvida de todo, se va haciendo el
silencio y la luz de los fuegos, todas diferentes, con ruidos
diferentes que te asustan un poco pero son necesarios. Paradójicamente
un niño llora, le dan miedo. Tu eres en realidad un niño grande, por
eso no lloras. Y el cielo está sólo para ti, los fuegos sobre tu
cabeza, la vista no llega a más, todo és lucecitas verdes, azules,
amarillas, blancas. Pasada la contención todo el mundo rompe en
aplausos. Qué poca cosa somos y qué agradecidos en esos momentos! Le
doy la razón a una amiga, la ilusión tiene mucha fuerza y enternece a
cualquiera.
Tendremos que esperar al próximo año. Eso lo hace especial.
PD:Me alegra ver que la gente ya va volviendo de vacaciones y han ido
muy bien. A nosotros todavía nos queda una parte por hacer. Espero no
estropearlas al desearlas tanto.
PPD: jueves Pascal Comelade en St. Boi, sábado Sisa en Esparraguera,
espero poder ir a alguno de los dos. Me hubiera gustado ir a
Granollers el viernes, es de las pocas veces que podemos ir a bailar
bien, cuando Miqui o Charly pinchan
Les leo,
Una vaca que ríe