Hoy ha sido un gran día, de esos que te vas a dormir con la sonrisa en
los labios. Tal vez ha ayudado el que ayer fuera día de estallar y
empezar de nuevo (hay ciclos en que acumulas tensión, tensión, más
tensión –sin ser demasiado consciente de ello- hasta que estallas,
descargas –sola, hay quien descarga en el más cercano sin merecerlo- y
la mañana siguiente te levantas escéptica de cómo irá). Día sociable,
agradable y de buenas noticias.
Ganas y curiosidad de escuchar "Mis favoritas", empezábamos a dudar de
su fecha de ver la luz.
3 de febrero- Auditori de Girona
Sala grande (espacio para 1200 personas aprox.) llena. Escenario negro
con 6 topos de luz blanca en el suelo. Entra la orquestra de Girona y
toma asiento, luego Antònia Font. Aplausos, es una noche de público
entregado e ilusionado con el estreno en la Península.
El concierto marcha muy bien, algunas canciones con la orquestra de
acompañamiento se suavizan, pierden en psicodelia, sonidos
experimentales, llámenlo como quieran, pero a su vez todo suena más
lleno, ligado, ambos en alguna ocasión también demuestran que sin los
otros son buenos (es diferente la calidad final si juntas gente o si
juntas individuos)
La luz, qué importante y acertada en esta ocasión! (o así me lo
pareció). La luz bien empleada consigue crear atmósferas sorprendentes
pero qué difícil acertar ( color, intensidad, tiempo…) Allí parte de
la iluminación enfocaba al público y eso hacía que te sintieras como
en casa, parte del espectáculo, se respiraba buen rollo, confianza con
el ajeno sentado a tu lado. Por un momento parecía que todos se
olvidaban de sus arrogancias, inseguridades, altivezas, tiranteces,
dudas… y eran capaces de reírse y aplaudir con quien a la mañana
siguiente ni siquiera le devolverá el saludo.
Final apoteósico (empiezo a pensar que es la tendencia inevitable del
experimento de hace algunos años de hacer conciertos no clásicos en
auditorios). La gente durante todo el concierto se ha estado
conteniendo, no ha podido cantar, tararear, bailar las canciones,
porque debe estar sentado y escuchando, si no por uno mismo por
respeto a los demás. Pero ya en los "bises" parece que es la hora de
desmelenarse, el público está eufórico, le ha encantado el concierto,
quieren más y el grupo también quiere animación, no está acostumbrado
a los escenarios con público estático.
Y qué gente más agradecida! Tanto los emisores como los receptores.
Empiezo a pensar que los "gironins" son gente realmente agradecida,
porque cuando algo les gusta no escatiman en aplausos y ovaciones. En
eso he de reconocer que los "barcelonins", sovint, son más contenidos.
Hoy como otros días he mirado el cielo. Las estrellas y la luna le
recuerdan a uno lo pequeño que en realidad es, a pesar de lo grandes
que nos hacen creer que somos. Es un buen ejercicio, recuperas
perspectiva ante las cosas.
En fin, buenas noches