HISTORIA DE CÓMO SE ESCRIBIO UNO DE LOS LIBROS MAS IMPORTANTES DEL MUNDO
En el año 23 del reinado de Zhao, Lao Tse entendió que la guerra terminaría por destruir el lugar donde vivía. Como había pasado años meditando sobre la esencia de la vida, era plenamente consciente de que en determinados momentos, ante todo hay que ser práctico. Así que tomó la decisión más sencilla: mudarse.
Cogió sus escasas pertenencias y se marchó en dirección a Han Keou. A las puertas de la ciudad se encontró con un centinela.
¿Adónde se dirige tan importante sabio? Preguntó el centinela. Lejos de la guerra, contestó el sabio.
No puedes partir así. Quiero saber qué aprendiste en tantos años de meditación. Sólo te dejaré marchar si compartes conmigo lo que sabes.
Con el único fin de librarse del centinela, allí mismo escribió Lao Tse un pequeño libro, cuya única copia le entregó. Después continuó su viaje y nunca más volvió a oírse hablar de él.
El texto de Lao Tse fue copiado y vuelto a copiar, atravesó siglos, atravesó milenios, hasta llegar a nuestros días. Se llama Tao Te Ching, está publicado en español por varias editoriales, y es una lectura imprescindible.
He aquí algunos fragmentos:
"Sabio es el que conoce a los demás; iluminado, el que se conoce a sí mismo.
Fuerte es el que vence a los otros; poderoso, el que se vence a sí mismo.
Rico es el que conoce la alegría; hombre de voluntad, el que se mantiene en su camino.
Sé humilde y permanecerás íntegro. Inclínate y permanecerás recto. Vacíate y permanecerás lleno. Gástate y permanecerás nuevo.
El sabio no se exhibe y por eso brilla.
No quiere destacar, y por eso destaca.
No se aprecia, y por eso es apreciado.
Y porque no compite, nadie en el mundo puede competir con él."
Cuenta una leyenda japonesa que un monje, entusiasmado con la belleza del libro chino Tao Te Ching, decidió recabar fondos para traducir y publicar aquellos versos en su lengua. Tardó 10 años en reunir el dinero suficiente. Sin embargo, una epidemia de peste asoló su país, y el monje resolvió emplear el dinero en aliviar el sufrimiento de los enfermos.
Pero en cuanto la vida volvió a su cauce normal, de nuevo partió en busca del dinero para la publicación del libro. Pasaron 10 años, y cuando ya se preparaba para imprimir el libro, un maremoto dejó sin hogar a centenares de personas. El monje volvió a gastarse el dinero en la reconstrucción de casas para los que lo habían perdido todo.
Transcurrieron otros 10 años, el monje consiguió reunir el dinero, y al fin pudo el pueblo japonés leer el Tao Te Ching. Dicen los sabios que este monje hizo en realidad tres ediciones del Tao: dos invisibles y una impresa.
Mantuvo la fe en su objetivo, mas no dejó de prestar atención a su semejante.
Puedes conocer más de estas historias que nos dan impulso a cambiar nuestras vidas visitando el blog:
http://losescritosdelalquimista.blogspot.com/
http://argosdeibarra.blogspot.com/
y en el idioma inglés: http://thewritingsofalchemists.blogspot.com/