"..... porque vuestra primera obligaciòn era tratar de ser como los
demàs, distinguiros lo menos posible del comùn de la gente para que
vuestra estancia en la nueva Guinea fuera bendecida por los nuevos amos
que se habìan convertido en juzgamundos de todo lo visible y de lo
invisible. ........................................................."
(Los poderes de la tempestad, DONATO NDONGO, Ed.Morandi,1997, pag. 42)