20 de febrero de 2008
Miembros de la familia Obiang favorecen el uso de un falso
medicamento contra el SIDA en el Hospital de Malabo que provoca la
muerte de pacientes. Las condiciones de los seropositivos en Guinea
Ecuatorial
En los últimos días hemos recibido dos comunicaciones de un
seropositivo ecuatoguineano que nos pide ocultemos su identidad. Para
respetar su deseo vamos a llamarle Nicolás Ndongo. Pues bien, Nicolás
Ndongo denuncia el uso de un supuesto fármaco, la fagaricina en el
hospital de Malabo con consecuencias fatales para los pacientes.
Nicolás Ndongo dice: "El tratamiento del sida en Guinea es un
desastre. Creo, y perdonen, que ustedes hablan mucho en su página de
otros asuntos terribles y quizá les faltan datos sobre la situación
terrible de los seropositivos en el país. Les aseguro que podría
contar muchas de esas cosas (aunque en realidad algunas han sido
dichas en el documento del CPDS: imposibilidad de hacerse
radiografías por ejemplo) Yo añado que los famosos "cd4" que Obiang
prometió hacer gratis a todos no se hacen en toda Guinea desde hace
mas de un año, ni la carga viral. Ni hay médicos que de verdad sepan
sustituir a las dos médicos jefas cuando no están". [NN se refiere al
hospital de Malabo].
"La familia Obiang ha jugado con las vidas de seropositivos
ecuatoguineanos y burlado a la OMS. Ha usado a pacientes como
conejillos de indias para probar un remedio con el que piensan
enriquecerse. Los responsables sanitarios y los asesores extranjeros
callan ante esta situación.
El 26 de Septiembre de 2006 publicaron ustedes en su página lo que
es el inicio de este sucio escándalo. Se hicieron eco de una reunión
mantenida en esas fechas y convocada nada más y nada menos que por el
Primer Ministro. A esa alta reunión fueron convocados los
representantes de la OMS (Organización Mundial de la Salud ), del
Fondo Global (dinero internacional para el tratamiento del sida en
guinea), cooperantes españoles del Carlos III y nuestros propios
responsables de lucha contra el sida.
Todos estos expertos nacionales y extranjeros tuvieron que
soportar el asombroso anuncio dado allí por Francisca Nguema Jímenez.
Esta mujer, de todos conocida como "Paquita" debió pensar que sus
innumerables negocios no son nada comparados con el
suculento "chollo" que supone jugar con la vida y las esperanzas de
sus compatriotas afectados por el SIDA. Ante la vergüenza de los
nacionales y el asombro de los extranjeros, les anunció a todos su
idea de iniciar la fabricación y distribución de un
nuevo "medicamento" inventado por un conocido suyo, el camerunés
Bruno Eto.
Este Bruno Eto, que dice ser médico, dirige desde hace años una
empresa francesa (Titis Bussiness Corporation) creada para timar a
dirigentes africanos vendiéndoles su invento, ese medicamento que
llama Fagaricine (F-532). Lo había ensayado por su cuenta en Congo en
45 incautos. Los resultados de su investigación avergonzarían a
cualquier científico serio (y honrado). Pero claro, a quienes lo
vende, como Obiang, no saben nada de ciencia médica ni les importa.
La Organización Mundial de la Salud no da ninguna credibilidad, ni ha
autorizado el medicamento y las autoridades de Congo-Kinshasa
reconocen ahora que dieron permiso a esa empresa pero han
desaparecido de allí hace tiempo (se ve que prefirieron venirse para
Guinea a engañar guineanos). Por cierto, ¿Qué sabrán en la
Universidad Xavier Bichat de París -a la que pertenece Bruno Eto- de
sus "negocios africanos"?...o quizá no les importe, con tal que estas
cosas las haga solo en África.
Pues bien, como era de esperar, los expertos convocados por el
Primer Ministro y Paquita en Septiembre de 2006, tras consultar a sus
jefes de la OMS , se opusieron a que se usase o probase en ningún
paciente ecuatoguineano el llamado Fagaricine, por ser una cosa que
no funciona para curar el sida (hasta parece ser tóxico).
Esta oposición era lógica pues no es ético usar a pacientes como
conejillos de indias, y menos para satisfacer la codicia de nadie. La
medicación que se usa en las dos clínicas del país, llamada "TARV"
(tratamiento antirretroviral) es la misma que se usa en Europa y
funciona muy bien. Funciona, sí, pero luego los pacientes se mueren
por la falta de médicos en esas clínicas que se la den, o por la
imposibilidad de hacer una simple radiografía en ningún hospital del
gobierno.... ¡qué vergüenza! Esa medicación, la buena, Obiang
prometió darla gratis... ¡en realidad es que sus "amigos" extranjeros
dan a Guinea el dinero para comprarla! (¿cuándo se acabe el petróleo
se nos acabarán también los "amigos"?). Pero claro, Paquita, como
buena hija, debió pensar que papá (y ella) perdían un buen
negocio...:¡Imaginan vender un remedio "milagroso" a los miles y
miles de enfermos de sida del país! Sí señores, unos 30000, y
subiendo. Y eso sin contar la comisión que a ella le da la empresa
que vende la patente. En fin...un negocio redondo, otro más para la
familia.
¿Alguien cree que aquella negativa de nuestros propios
responsables guineanos y de los asesores extranjeros iba a frenar a
la poderosa familia del dictador?
Pues claro que no. Se plantaron en el Hospital de Malabo, en la
clínica donde se trata a los enfermos de sida. Y así un grupo de
pacientes tuvo la desgracia de probar el timo de Bruno Eto y de
Paquita. Por supuesto, los pacientes nunca supieron que se les
sometía a un experimento. Nunca supieron que se les negaban por ello
unas buenas medicinas que podían salvarles la vida y que se les daba
a cambio unas pastillas que no sirven para nada. Nada se les dijo.
Embarazadas, jóvenes, niños...todo un grupo fue utilizado. Engañados
o simplemente asustados o avergonzados... ¿y qué iban a decir?, si
después de todo ya se sabe...eran solo unos pobres con sida (nuestros
compatriotas ricos con sida van a tratarse a Madrid, políticos
incluidos, como todos sabemos).
["Fue a mediados de agosto cuando los botes de fagaricine
comenzaron a repartirse en la consulta. Los trajeron un grupo de
personas que se portaban como si tuvieran autoridad. Fue un grupo
pequeño de pacientes quien los recibió, aunque no se les explico por
qué se cambiaban sus medicinas de siempre. Yo conozco personalmente a
alguno de ellos y vi con mis propios ojos los botes (entonces aun no
había leído su noticia del año pasado, ha sido después de aquello
metiéndome en Google). El medico español del Carlos III llego mas
tarde, en septiembre a finales, e inmediatamente el personal de la
clínica le quito el fagaricine a los pacientes a quienes se les había
dado. Creo que ellos (el personal) no habían sabido lo que era todo
eso, y por eso en cuanto el español se lo explico buscaron a la
gente. Se (con nombre y apellidos) de alguno de los pacientes que ya
había muerto y por los que ya era tarde para hacer nada".]
En solo dos meses la mitad de ellos HA MUERTO. Los demás
empeoraron mucho. Los que se han salvado ha sido solo por la valentía
de los trabajadores de la clínica, que se atrevieron a retirarles el
veneno de Bruno Eto-Paquita y darles de nuevo la medicación buena.
Esperamos que se recuperen del todo.
¿Y ahora? Llegan rumores, que confirmaremos con facilidad, de que
el veneno del doctor Eto-Paquita se reparte todavía en alguna
clínica privada (ya se sabe a quien pertenecen casi todas)".
¿Y aquellos expertos consultados hace un año sobre esto? Todos
callan. La OMS no querrá enfrentarse de nuevo al dictador y su Primer
Ministro, como ya hizo cuando este sacó el decreto de "carnet de
indemne de sida", que también denunciaron en su página (Noviembre
2006). Por cierto, esa ley inmoral, abusiva y absurda aún está en
vigor, mientras las agencias internacionales y nuestras ongs que
protestaron entonces un poquito....están de nuevo callados. Con este
asunto del Fagaricine está pasando lo mismo."
Las comunicaciones de Nicolás Ndongo acaban señalando lo que, a su
juicio, es la pasividad de la cooperación española ante este
problema, en concreto del Instituto Carlos III.
Editado y distribuido por ASODEGUE