http://www.vanguardia.com.mx/diario/noticia/beijing/deportes/atletas_q
ue_se_volvieron_inmortales..._por_malos/202991
México, D.F. .- El deporte es pasional, pero cruel: sólo hay un
ganador, los demás, pese al sinnúmero de frases célebres o el
consuelo de las medallas de plata y bronce, son perdedores.
La historia olímpica, sin embargo, es benévola y da cabida en su
Olimpo de medallista de oro a quienes alcanzaron los lugares dos y
tres del podio, al final, el cielo es infinito y lugar para los
grandes siempre habrá.
Sin embargo, no todos los atletas que han competido en la magna cita
y tienen un lugar en la historia de los Juegos son ganadores. Para
nada, también están quienes se rozaron con los más grandes, sin estar
cerca de representar la esencia de los olímpicos y sus
participantes: "Citius, Altius, Fortius" (más rápido, más alto, más
fuerte), sino todo lo contrario, son históricos por haber sido los
peores.
Dos de las más recientes y vergonzosas historias, fueron las
protagonizadas en Sydney 2000 por los nadadores de Guinea Ecuatorial,
Eric Moussambani y Paula Barila Bolota, quienes cuentan con los
peores registros en la historia de las respectivas pruebas en las que
participaron.
Mientras Moussambani llegó un minuto después que el resto de los
rivales en la prueba de los 100 metros estilo libre, nadie en los 50
metros libres lo ha hecho peor que Barila y su minuto, tres segundos
y 97 centésimas.
En los Juegos del Centenario, Atlanta 1996, el afgano Abdul baser
Wasiqi, cronometró cuatro horas, 24 minutos y 17 segundos en el
maratón, mientras que el ganador, el sudafricano Josia Thugwane,
registró un tiempo de 2:12.36 horas.
En Montreal 1976, el haitiano Olmeus Charles, impuso un récord al
recorrer la prueba de los 10 kilómetros en un tiempo de 42:00.11
minutos. El resto de los atletas lo rebasaron en la pista del estadio
olímpico hasta en tres ocasiones, y el ganador, el finlandés Lasse
Viren, cronometró 27:40.38, minutos.
En la misma edición Viren ganó la carrera de cinco mil metros, con un
tiempo de 13:24.76, por lo que luego de ganar los 10k, si Viren
hubiera corrido cinco kilómetros más, aún así habría llegado por
delante de Charles.
A pesar de todo, no faltan los defensores de este tipo de atletas, al
decir que ellos cumplen con la frase impuesta por el padre de los
Juegos modernos, el barón Pierre de Coubertin, quien se inmortalizó
al humanizar la competencia y priorizar el esfuerzo sobre el
resultado: "Lo importante no es ganar, sino competir".
Entre los enemigos de este tipo de espectáculo aparece en primera
línea el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques
Rogge, quien tras el ridículo de los nadadores en Sydney, admitió que
le gustaría deshacerse de las invitaciones para apagar la fama de
esos héroes por accidente.
"Queremos evitar lo que ocurrió en la natación en Sydney. Al público
le encantó, pero a mí no. Los Juegos Olímpicos son una mezcla de pura
calidad, los mejores atletas del mundo, y al mismo tiempo atletas de
menor calidad que logran la universalidad", acotó.
Independientemente del punto de vista de Rogge, el sistema de
invitaciones tiene como objetivo impulsar el deporte en naciones
pobres o en desarrollo.
Mas todo indica que el deseo de Rogge no se cristalizará y en Pekín
volverán a aparecer estos deportistas de la angustia: el diario
británico Observer, señaló que Lapenmal Elis, una velocista de 100
metros, cuya mejor marca es de 13.10 segundos, así como el nadador
palestino Hamza Abdu, quien se entrena en una piscina mediana,
aparecen como los herederos de Moussambani.
Existe otro ejemplo. En Atenas 2004, Fumilay Fonseca, de la isla
caribeña de Santo Tomás y Príncipe, terminó en la posición 52 de la
caminata de 20 kilómetros, con un tiempo de 2:04.54 horas, es decir,
35.42 minutos después de la ganadora de la prueba.
México, en 1968, tampoco se salvó. En la prueba de maratón, el
corredor de Tanzania, John Stephen Ahkwari, cruzó la meta del estadio
Olímpico Universitario una hora y media después del ganador de la
prueba, el etiope Mamo Wolde.
Las escenas de Ahkwari por las nocturnas calles de la Ciudad de
México son inolvidables: con una pierna vendada, que arrastraba y
sangraba, entró al inmueble ante un público que lo ovacionaba de pie.
El director de cine y comentarista deportivo, Bud Greenspan, quien
ganó el Emmy en 1976 por su documental La Olimpiada, le preguntó a
Ahkwari, "¿por qué seguiste corriendo ese maratón?", a lo que el
tanzanio respondió: "No lo entendería. Mi país no me mandó a cinco
mil millas de distancia para iniciar una carrera, me mandaron a
terminarla."
Un final dramático
Durante el primer maratón femenil en la historia de los Juegos
Olímpicos en Los Ángeles 1984, quedó grabada una escena que será
recordada por siempre. La protagonista fue la suiza Gabrielle
Andersen, quien tambaleándose, totalmente deshidratada y con un duro
golpe de calor, logró cruzar la meta de manera dramática.
Veinte minutos después de que la estadunidense Joan Benoit cruzara la
meta para convertirse en campeona, la europea de entonces 39 años,
hizo su aparición en el Coliseo de Los Ángeles, con la pierna derecha
completamente rígida y el brazo izquierdo colgándole inerte.
Mientras los aficionados que llenaban el inmueble miraban la escena
con horror, los doctores notaron que a pesar de todo, Andersen estaba
transpirando, lo que les dio una buena señal.
Durante cinco minutos y 44 segundos, Andersen tuvo constantes
sacudidas en la vuelta final de la pista del estadio, y
ocasionalmente se detenía y se agarraba la cabeza, hasta que
finalmente cruzó la línea de meta, y se desvaneció en los brazos de
los doctores que ya le esperaban. Andersen Scheiss finalizó en la
posición 73.
La última y nos vamos
Eleanor Holm, campeona olímpica en Los Ángeles 1932 en los 100 metros
dorso, se preparaba para la defensa de su título cuatro años después
en Berlín 1936.
Sin embargo, durante su traslado en barco hasta Alemania, el equipo
de natación tuvo una fiesta a bordo, y Holm fue encontrada en un
estado cercano al coma, debido al alto consumo de alcohol.
Posteriormente, Holm fue expulsada del equipo y no compitió en Berlín.
Se quedó dormido en el hotel
Durante la celebración de los Juegos de Roma 1960, Surinam tenía todo
listo para su debut en una justa deportiva mundial con solamente un
atleta, el corredor de los 800 metros, Wim Essaias.
El día de la prueba, y ante toda la isla al pendiente del héroe
nacional, Essaias no pudo competir y Surinam se quedó con las ganas
de ver a un representante. ¿La razón? El medio fondista se quedó
dormido en el hotel y no llegó a competir.
El anfitrión quedó en el último sitio
Al término de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, la delegación de
Estados Unidos arrasó en el medallero al totalizar 36 metales
dorados, 39 de plata y 27 de bronce.
El país anfitrión concluyó en la décimo quinta posición con seis de
oro, mismo número de plata y cuatro de bronce, pero en algo Grecia sí
ganó, ya que registró 13 atletas que terminaron sus respectivas
pruebas en la última posición.
Grecia, como país anfitrión, pudo competir en todas las disciplnas
sin la necesidad de eliminarse previamente, razón por la cual, muchos
de los últimos lugares de la nación helénica fueron en deportes en
los que en otra sede jamás habrían calificado.