20 de septiembre de 2008
La "crisis de la emisora" y la libertad de expresión en Guinea
Ecuatorial
La "crisis de la emisora" alcanzó su punto álgido hace exactamente
una semana. El sábado 13 de septiembre fuerzas de la "Seguridad"
ecuatoguineanas asaltaron la sede del partido opositor CPDS para
intentar localizarla. La Comisión Ejecutiva de este partido había
comunicado a las autoridades su intención de poner en marcha una
pequeña emisora de FM en la capital del país con un alcance de entre
10 y 15 kilómetros de radio a partir de la antena, es decir con
posibilidades de ser oída en todo Malabo y zonas muy inmediatas. Es
el tipo emisoras utilizadas en todos los países del mundo por
organizaciones sociales de todo tipo (culturales, deportivas,
políticas, vecinales...).
La iniciativa de CPDS rompe, es cierto, el monopolio que sobre la
información mantienen en Guinea Ecuatorial la familia y el partido
del dictador. Este monopolio se mantiene sobre una indefinición legal
voluntariamente creada: el régimen ecuatoguineano no ha desarrollado
ninguna ley por la que se regulen las condiciones por las que los
ciudadanos, o las entidades promovidas por ellos, puedan crear medios
de comunicación de cualquier tipo: diarios, revistas, emisoras de
amplia cobertura o de FM e incluso páginas web. Las iniciativas de
este tipo se han visto siempre enfrentadas al boicot de la
administración guineana y de algunos profesionales a quienes se
atribuye un papel especial en la tramitación (los notarios) que
durante meses (años) se pasan de unos a otros los expedientes, los
malinterpretan, los pierden o ponen en marca todo tipo de tretas para
desanimar a sus impulsores. Enfrentados en este caso a una acción más
decidida como ha sido la de CPDS, las autoridades guineanas pusieron
en primer lugar el asunto en manos del Ministerio de la "Seguridad" y
este hizo lo único que sabe hacer: agredir y violentar a los
ciudadanos.
A la brutalidad y al fracaso (la emisora no estaba en la sede de
CPDS) de esa primera reacción, más propia de la búsqueda de un alijo
de armas que de una pequeña emisora de radio, siguió una operación
política mucho más dubitativa. Presentada como una iniciativa del
Ministro del Interior, el gobierno ha intentado recurrir a la
Comisión de Vigilancia y Seguimiento del Pacto Nacional y solicitó de
ella, es decir, del conjunto de los partidos políticos legalizados,
la cobertura política y la legitimidad que no tenía para impedir la
iniciativa de CPDS. Esta operación ha fracasado también: Clemente
Engonga no ha conseguido el apoyo mas que de los "partidos" (es un
decir) que acompañaron en coalición a Obiang en las recientes y
fraudulentas elecciones del 4 de mayo. El documento firmado por los
partidos de la Coalición es una mera declaración partidista de
formaciones que sólo existen de nombre y cuya vida política se resume
en prestar favores a Obiang a cambio de dinero. A ninguno de ellos
parece agradarles que se rompa el monopolio del dictador, del PDGE y
su familia, en el ámbito de la información. No supone ninguna novedad
y, desde luego, deja al régimen tan huero de legitimidad como estaba
al principio.
Hemos llegado así a una situación de un cierto impasse, de punto
muerto: el régimen no consigue encontrar la emisora [el "artefacto"
en palabras de la Coalición] , ni aislar políticamente a CPDS por su
proyecto y para esta formación opositora se hace difícil ponerlo en
marcha sin la autorización gubernamental.
¿Cual es la salida? Nosotros planteamos una que vamos a llevar
allí donde haga falta, con toda la energía y durante todo el tiempo
que sea necesario: El gobierno debería conceder una autorización
provisional de emisión a CPDS y debe, con toda la rapidez de la que
sea capaz, plantear un desarrollo normativo claro que permita a los
ciudadanos de Guinea Ecuatorial o a las entidades promovidas por
ellos crear los medios de comunicación que consideren oportunos. A
esa normativa deberá someterse, naturalmente, la emisora de CPDS.
Para ese desarrollo normativo el régimen ecuatoguineano debería
contar con el asesoramiento de las embajadas española y de los
Estados Unidos que abandonarían así el "ensoñamiento" en el que
llevan meses sumidas respecto a Obiang y su dictadura. Las embajadas
de España y Estados Unidos deberían buscar también la participación
de la UE en todo este asunto.
Lo que se está planteando es la necesidad de establecer y regular
la libertad de expresión en Guinea Ecuatorial de modo tal que sea una
realidad en el periodo anterior a las próximas elecciones
presidenciales. Llevamos años escuchando a representantes de nuestro
país, de los Estados Unidos (incluso al embajador Donald C. Jhonson
que ha abandonado recientemente Malabo y al que nadie recordará por
su compromiso democrático) y de la UE, haciendo invocaciones a la
libertad de expresión en Guinea. Esta es una buena oportunidad para
ponerlas en practica.
Queremos por último felicitar a CPDS por su iniciativa,
expresarles una vez más nuestra solidaridad y manifestar a todos,
frente a lo dicho por algunos mentirosos profesionales del régimen (y
entidades cercanas), que la emisora no es un "regalo de Asodegue a
CPDS". CPDS cuenta con muchas organizaciones de solidaridad, además
de la nuestra, dispuestas a colaborar en la libertad de Guinea
Ecuatorial. No nos consta que sea un regalo de nadie y, desde luego,
no es un regalo nuestro.
Asodegue, a 20 de septiembre de 2008
Editado y distribuido por ASODEGUE