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Ferlosio contra la historia universal
El escritor, que critica la "venenosa" religión del patriotismo,
publica 'God & Gun'
JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS - Madrid - 01/10/2008
"Traigo papeles", dice Rafael Sánchez Ferlosio, sentado entre su
editor y su nieta de tres años, en la presentación de su último
libro. El título, God & Gun. Apuntes de polemología (Destino),
proviene de unas palabras de Barack Obama en las que el candidato
demócrata hablaba del culto de los estadounidenses a Dios y a las
armas. Ferlosio trae papeles, en efecto. Un manojo de folios escritos
a mano en los que el escritor, nacido en Roma hace 81 años, se
limita, dice, a describir los dos rasgos principales de su
escritura: "La frase larga y la superficialidad".
Mesa y mantel, charla y champán
Lo primero, su famosa tendencia a la hipotaxis, la justifica por la
necesidad de "tapar todos los agujeros" de la argumentación "para que
nada se escape". Acto seguido, él mismo -que no tiene empacho en
apuntar que se le ha colado un anacoluto "en la página 228"- señala
el gran riesgo de su estilo: "La tentación del virtuosismo".
A lo segundo, la superficialidad, le quita todo tinte
peyorativo: "Siempre mantengo mi atención sobre la superficie de las
cosas, sobre lo que salta a la vista". Y sobre lo que no. De hecho,
Ferlosio se ha convertido en un gran cazador de estereotipos y frases
recurrentes "que ocultan concepciones ideológicas fosilizadas". En
God & Gun, como en títulos anteriores, el Premio Cervantes de 2004 se
entretiene en desactivar sintagmas aparentemente anodinos como
merecido descanso, sana alegría y honesto esparcimiento. "Todo un
programa pedagógico de los patronos para sus obreros".
Cerca de 30 personas sentadas a la mesa de un restaurante madrileño
escuchan al autor de El Jarama, una novela que dice aborrecer. Agudo
detector de "inercias intelectuales", el escritor no ahorra dardos
contra sí mismo. Nada extraño en alguien que sabe que "lo más
sospechoso de las soluciones es que se las encuentra siempre que se
quiere" y al que, de necesitar escudo, le gustaría tener este
lema: "Ladro pero no muerdo".
El tiempo, dice, le ha hecho desconfiar de su gusto por las
dicotomías: felicidad contra satisfacción, instrucción contra
educación, moral de perfección frente a moral de identidad,
conocimiento contra acatamiento, contingencia frente a consecuencia,
hechos de la vida frente datos de la historia. Y, por supuesto,
carácter frente a destino. No en vano God & Gun se cierra con una
versión ampliada del discurso pronunciado por Ferlosio el día en que
recibió el Cervantes. Allí defiende a los libérrimos y cómicos
personajes "de carácter" frente a los dramáticos personajes "de
destino", orientados siempre a un fin cerrado que sirve
de "ansiolítico" y da coherencia a un mundo que no la tiene.
El coloquio con los comensales tiene algo de partida de pimpón sobre
los temas más diversos. Ferlosio, amable, devuelve todas las pelotas,
ya se trate de las elecciones en Estados Unidos ("si gana Obama el
cambio se notará más en la política interna que en la exterior"),
Afganistán ("el hecho de que en esa guerra haya más países que en la
de Irak no me hará decir que es justa") o el auge de la ultraderecha
en Austria ("no lo he pensado", dice resistiéndose a opinar sobre
cualquier cosa. Luego baja la voz, levanta la vista y añade: "Me
preguntan cosas que no sé").
Por supuesto, no tardan en aparecer dos de sus grandes fobias. La
primera es el deporte, al que Ferlosio querría dedicar un futuro
libro, Anacarsis contra el deporte, partiendo del filósofo escita del
siglo VI antes de Cristo que estableció la relación entre guerra y
competición deportiva. La segunda, el patriotismo, esa suerte
de "perversa" religión civil ("desde que odio España me he tenido que
quitar incluso de los toros"). ¿Odio? "Si viviera en Italia odiaría
Italia. La patria me carga, es el más venenoso de los conceptos".
De ese veneno trata God & Gun, un ensayo que nació hace 10 años como
artículo de respuesta a Fernando Savater y que ha crecido hasta las
300 páginas. Consciente de que "la historia es siempre historia de la
dominación", Ferlosio recuerda -después de una larga excursión por
Abraham, Polibio y Hegel- que la apelación a Dios por parte de Bush,
como representante del "pueblo elegido", pretende que los aviones que
van cargados de bombas vayan también "cargados de razón". Se explica
así el desdén actual por la antigua ética de la guerra y la
deshumanización sistemática del enemigo. De ahí a Guantánamo no hay
más que un paso.
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Rafael Sánchez Ferlosio
Nacimiento: 1927 Lugar: (Roma)
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