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lpepuint/20081109elpepuint_8/Tes
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BREVISIMO COMENTARIO: ...¡¡ gracias a Dios!!! que hay un par de
familias MUSULMANAS .... bueno, en realidad ¡¡gracias a Alà!! ..y a
Mahoma, por cierto,.... jajaja .....
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Trifulca en el Santo Sepulcro
La policía israelí detiene a un monje griego y a otro armenio tras
protagonizar una multitudinaria pelea en uno de los lugares más
sagrados del cristianismo
JUAN MIGUEL MUÑOZ | Jerusalén 09/11/2008
Celosos como pocos de sus derechos adquiridos, los sacerdotes que
custodian y celebran sus ritos en el Santo Sepulcro de Jerusalén han
escalado hoy un peldaño más en sus eternas disputas. Clérigos greco-
ortodoxos y armenios se han enzarzado a golpes a la misma puerta del
lugar en el que la tradición sitúa la tumba de Cristo. Una refriega a
puñetazos que se ha saldado con dos monjes detenidos por la policía
israelí, que se los ha llevado esposados.
Celebraban los devotos de la confesión armenia -una de las seis con
presencia en el lugar más conmovedor de la cristiandad- la fiesta que
conmemora el hallazgo en el siglo IV de la cruz en la que se cree que
Jesús fue crucificado. Los religiosos greco-ortodoxos exigieron la
presencia de uno de sus sacerdotes en el interior del Edículo, el
minúsculo templo que contiene la tumba de Cristo. Los armenios, que
se disponían a iniciar su procesión, se negaron. Los greco-ortodoxos,
a menudo rudos en el manejo de las muchedumbres que visitan el
sepulcro, bloquearon la procesión. Y se armó el tumulto. Los monjes a
puñetazo limpio eran perseguidos por policías israelíes que han
entrado en el recinto con fusiles de asalto.
El padre Pakrat, del Patriarcado Armenio, ha asegurado que la
petición greco-ortodoxa contravenía el status quo y los pactos que
regulan la gestión del templo. Y ha añadido que sus rivales les
atacaron primero. El arzobispo Aristarcos, prominente representante
del Patriarcado Greco-Ortodoxo ha lamentado que la pelea estallar en
semejante lugar y niega haber iniciado la reyerta.
Las comunidades cristianas en los templos de Tierra Santa llevan sus
disputas hasta límites grotescos. Han brotado trifulcas porque la
sombra de una talla religiosa invadía el espacio asignado a otra
confesión o porque uno de los clérigos fregaba baldosas más allá del
espacio acordado. Los delicados acuerdos para el reparto del templo
son fuente constante de controversia. Se necesita el consenso de
todas las confesiones para el más mínimo cambio en el interior del
templo, para cualquier obra por insignificante que sea. En la fachada
de la Iglesia del Santo Sepulcro se puede observar hoy día una
escalera de madera. Lleva siglo y medio en ese lugar. Son incapaces
de ponerse de acuerdo sobre quién ostenta la autoridad para
retirarla. No tendrían mayor relevancia estas discusiones si no fuera
porque el paso del tiempo propicia riesgos evidentes y muy serios.
Por ejemplo, las discrepancias sobre entre los cristianos etíopes y
los coptos impiden remodelar el techo de una iglesia adyacente al
Santo Sepulcro. Los ingenieros advierten de que existe amenaza de
ruina. Parece no importarles a sus custodios. Como si prefirieran
hundirse todos juntos antes que ceder un ápice. Es esa amarga
rivalidad la que refuerza una tradición peculiar: son dos familias
musulmanas de Jerusalén las encargadas de guardar las llaves de la
puerta de la iglesia. Cada día, de madrugada, se encargan de abrir la
vetusta puerta.