Sin ir expresamente a su encuentro, estoy convencido de que la reconoceréis de inmediato, nada más verla: majestuosamente noble por la sencillez de su porte; irradiando armonia y bienestar, siempre a su paso.
Estoy convencido que vuestras miradas se cruzarán y que le diréis en silencio que no deje de ir por donde están todos vuestros seres queridos.
Y, sobretodo que les lleve consigo, de visita al hogar de vuestras familias, a la Salud y al Amor. Ella os dirá que siempre, siempre, la acompañan a todas partes, allá por donde vaya.
Así que cuando éstos reciban a la Felicidad, a la Salud y al Amor, dándoles la bienvenida como es buena costumbre, sabrán vienen de vuestra parte...
Feliz Navidad, y que las resinas del mango, las esencias del ylán-ylán, así como las aromas de la Tierra, del Mar, del Bosque y de las Montañas, no falten a su encuentro en cada amanecer, haciendo brotar en vuestros espíritus los mejores
deseos de paz y felicidad para el Año Nuevo que asoma.
Fernando Galindo.-
Sumolfish... desde Ikeja, Lagos, (Nigeria)