Después de 8 años criando polvo, del rincón en el ángulo oscuro he sacado la
momia de mi Yamaha Electone (órgano eléctrico con acompañamiento automático, de
dos teclados y pedalera), ese mismo que quité del salón de mi madre cuando me
casé, en la esperanza de que el mueble quedaría bonito en algún lugar de mi
casa.
Bueno, pues la habitación de los trastos va fuera, y, como el Dr. Fronkostin,
comienzo a darle las corrientes, conectando cada electrodo en su sitio.
El primer intento ha durado unos cinco minutos. No funcionan todos los botones
de ritmos, ni parte del acompañamiento automático, ni los arpegios. Tengo caídos
los potenciómetros que desoldé cuando tenía 16 años para poder controlarlos
desde fuera, no funcionan los "special presets".
Acaba de petar un condensador de la fuente de alimentación.
Dejaré la reanimación para mañana o pasado.