La leyenda de Sara Mago
MÀRIUS SERRA - 14/12/2004
LA VANGUARDIA
Probablemente, el juego de palabras en español más citado de la historia
sea el que resuelve la apuesta que ganó Quevedo. Ya saben, aquello de
llamarle coja a la reina. En el relato canónico Quevedo se presenta ante
la renqueante soberana y, ofreciéndole dos hermosas flores, le espeta:
"Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad es-coja".Un episodio
de notable ingenio, aunque prueben de documentarlo y comprenderán la
necesidad de añadir un prudente "atribuido a Quevedo" cada vez que lo
citen. Lo más seguro es que el pareado floral sea apócrifo, pero si yo
diera por primera vez con este doble sentido puede que también me
inventara un episodio con una reina coja y un poeta ingenioso.
Propagarlo es de lo más sencillo. Lo era en tiempos del boca a boca y lo
es hoy en tiempos del tecla a tecla. Un hallazgo verbal así pide a
gritos un contexto histórico en el que refulja.
Entre cinéfilos circula otro de estos curiosos guiños, atribuido a
Stanley Kubrick. "¿Sabes por qué el famoso ordenador de la película
2001, odisea en el espacio se llama HAL?", te preguntan. Cuando replicas
con el preceptivo no, tu informado interlocutor te invita a buscar las
tres letras que siguen en el alfabeto a la H, la A y la L. La solución
es clara: I, B, M. Es el momento de la revelación.
Silabeando lentamente cada palabra tu informador te cuenta que Kubrick
tuvo un encontronazo con los directivos de IBM y que ésa fue su
venganza. No está mal. Lástima que tanto Kubrick como Clarke, en cuya
novela se basó el filme, explicaron a quien quiso escucharles que el
nombre es un acrónimo de Heuristic Algorithmic, los dos métodos de
programación informática que primaban en los sesenta. Eso nunca
satisfizo a los amantes de las conspiraciones, de modo que, muerto
Kubrick, puede que cualquier día de estos un émulo de Dan Brown novele
el misterioso caso de HAL.
Las leyendas siempre nos resultan más fascinantes. Por eso es tan
difícil desmentirlas y más aún propagar su falsedad. En poco tiempo he
tenido el privilegio de cuestionar dos.
La primera es la que circula sobre el origen del Fondo de Cultura
Económica, una de las principales editoriales mexicanas. Había oído
contar que, en un principio, la FCE debía llamarse Fondo de Cultura
Ecuménica, pero que se equivocaron en el registro y lo ecuménico devino
económico. El actual director literario del Fondo, el catalán Martí
Soler, me lo desmintió categóricamente, arguyendo que la editorial nació
para publicar libros de economía.
La segunda leyenda es más conocida: una ministra de Cultura del PP
citando a la gran escritora Sara Mago. Al acabar la entrevista con José
Saramago que esta noche emite el programa literario del canal 33
Alexandria no pude evitar preguntárselo. El Nobel portugués me dijo que,
"aunque la veo capaz de decir una cosa así", eso nunca sucedió. Saramago
nos confesó que su homónima era un invento feliz del periodista Javier
Rioyo, hoy conductor del flamante programa literario de La 2 Estravagario.
Estoy por empezar a propagar que, a instancias de alguna consellera, la
próxima Nit de Santa Llúcia se celebrará en las Baleares y que se
barajan dos posibles sedes para el evento: o bien en Villa Toro
(Menorca) o bien en Vila Matas (Mallorca). A ver si cuela.