No sé si será masoquismo, pero uno de mis temas mitológicos preferidos
son los castigos infernales. Especialmente los de la mitología griega:
ese Tántalo sin poder comer ni beber, ese Sísifo arrastrando la piedra
que se le cae en la cima, ese Prometeo al que le devoran todos los
días las entrañas. Es un tópico, pero me parece que nos hablan de la
vida misma, o mejor, de una parte (la chunga) de ella, así que a veces
intento escribirlos reactualizados.
Aunque no tengo alma de poeta ni ná ni ná, últimamente he hecho
incluso un par de sonetos que me acercan fatalmente a estos castigos
(animado quizás por la lectura de poesía en el blog de Al ;-)). Hace
unos meses hice también la letra de una canción sobre Tántalo para el
grupo; esta última sale un poco bruta, con unas rimas agudas un poco
fuertes y demasiado predecibles, pero la letra fue lo último que salió
de la canción y está un poco encorsetada en ella (y puedo aprovechar
que no pueden escucharlas para escudarme diciendo que gana con la
música ;-)).
Con ánimo de compartir esas cosas con aire memorioso con ustedes y
dado que está todo esto muy tranquilo por aquí, me permito
colgárselas, de manera que quizás terminen sufriendo también el
castigo infernal de leerlas:
I
... Los dioses castigaron mi insolencia
mostrándome el principio de las cosas,
hundido entre tinieblas numinosas,
al fondo y más allá de toda Ciencia.
Lejana ya esa flor de mi existencia
la ocupo persiguiendo mariposas,
que escapan de mis dedos, caprichosas
memorias del atisbo de una ausencia.
En pos de impracticables melodías
me abrazo a una guitarra desgastada
al ritmo de las horas y los días,
y fruto de mi búsqueda embrujada
encuentro, en vez de eternas alegrías,
el pálido silencio de la nada.
II
...Los dioses castigaron mi insolencia
forjándome en la piel una armadura
que ensarta el corazón en la cordura
y el pánico disfraza de prudencia.
En medio de ese mar de indiferencia
que ahoga toda dicha y amargura,
se aburre, somnolienta, la ternura
y el llanto se convierte en displicencia.
Chocando con la recia fortaleza
Los golpes y los besos se consumen
y a mí, desde mi torre desalmada,
inmune a la alegría y la tristeza,
me resta como insípido resumen
el pálido silencio de la nada.
TÁNTALO
Al alcance de tu mano
hay un sueño por vivir
que responde a tus anhelos,
preparado para ti
y por mucho que lo intentas
no lo puedes conseguir.
Al alcance de tu mano
duerme la Felicidad:
casi rozas sus mejillas
casi aspiras su azahar
y por mucho que la quieras
no la sabes abrazar.
(Tántalo no sacia
su hambre ni su sed.
Eternamente quiere sin poder) (bis)
Al alcance de tu mano
las delicias del amor
y un tesoro de diamantes
flotan a tu alrededor
y por mucho que te esfuerces
nunca encuentras el timón.
(y por mucho que lo intentas
no lo puedes conseguir,
y por mucho que la quieras
no la sabes abrazar).
Saludos,
Antonio