> > Chocando con la recia fortaleza
> > Los golpes y los besos se consumen
> > y a mí, desde mi torre desalmada,
> > inmune a la alegría y la tristeza,
> > me resta como insípido resumen
> > el pálido silencio de una espada.
Hombre, era otra vez "el pálido silencio de la nada", como en el otro,
pero así queda mejor, rellenado un poco el hueco del Vacío con una
espada, que desde luego se clava bien simbólicamente en el soneto. O
simplemente "el pálido silencio de la espada", así, en general.
Gracias pues, por lanzarme un arma, aunque la batalla me caiga lejos.
Saludos,
Antonio