LA HOMOLOGACIÓN EUROPEA CONVIERTE LOS ESTUDIOS DE ENFERMERÍA EN UNA
LICENCIATURA DE CUATRO AÑOS
La primera promoción iniciará su formación el próximo año porque para
2010 debe estar cerrada la equiparación académica en la UE Luz verde a
cuatro especialidades, que se suman a las dos existentes
Mario García / Diario Vasco / San Sebastián (Gipuzkoa España)
La vieja aspiración de que los estudios de Enfermería se conviertan en
una licenciatura está a punto de hacerse realidad. La antigua demanda,
que comparten otras diplomaturas, ha tenido que llegar bajo el impulso
de la Unión Europea y a pesar de las sucesivas administraciones, tanto
centrales como autonómicas, que nunca han priorizado esta demanda. Si
todo transcurre por los cauces previstos, la primera promoción de
futuros licenciados en Enfermería, o con titulación similar, entrará en
la escuela o facultad el próximo año, porque la UE pretende que para
2010 esté resuelta ya la adaptación académica en el viejo continente.
La enorme diversidad de titulaciones, que dificultan en Europa la
equiparación académica, especialmente en el momento de acceder a un
mismo puesto de trabajo, requería una actuación como la que propone la
declaración de Bolonia y que supone de hecho la creación de un espacio
europeo de educación superior. Mientras que en España los estudios de
Enfermería acreditan una diplomatura, en Portugal, Alemania, Reino
Unido, Holanda, Finlandia, Irlanda y Grecia, entre otros, tienen
carácter de licenciatura. Otros ejemplos más lejanos con esta misma
titulación serían los de Estados Unidos, Canadá, Chile o Cuba.
Los dos niveles
Según prevé el compromiso europeo, las titulaciones superiores tendrán
dos niveles: grado, que capacita a los estudiantes a integrarse en el
mercado de trabajo europeo con una cualificación adecuada (equivale a
licenciado, ingeniero o arquitecto) y postgrado, que a su vez contará
con las opciones de máster y doctorado. Esto supone la necesidad de que
desaparezcan los graduados y que estos estudios, convertidos en
licenciaturas, permitan el acceso, que ahora tienen vetado, a otras
escalas académicas más altas e incluso a una superior cualificación
docente.
La convergencia será complicada y en los próximos meses se tendrá que
despejar todo un cúmulo de dudas. Pero, como dice María Jesús Zapirain,
presidenta del Colegio de Enfermería de Gipuzkoa, «es un proceso que no
tiene vuelta atrás». Y de ello se congratula porque las organizaciones
colegiales, los sindicatos y las propias escuelas llevaban muchos años
solicitándolo. «Nos ha venido ahora, por el empuje de la UE, ya que los
gobiernos nunca han estado por la labor».
Las escuelas de Enfermería se encuentran en un momento clave y el tren
europeo les está obligando a afrontar en poco tiempo la adaptación de
sus planes de estudios. De hecho, la Conferencia de Directores de
Escuelas de Enfermería ya ha presentado un proyecto de acomodación a los
nuevos tiempos.
La directora del centro docente guipuzcoano, Pilar Tazón, asegura que se
está trabajando a todo tren para que el próximo año puedan ponerse en
marcha los nuevos estudios. «Se van a producir muchos cambios en poco
tiempo y nos vendrá bien porque podremos valorar cómo está la formación
de la Enfermería, porque ahora se está aglutinando en tres años lo que
debería darse en cuatro». En el centro guipuzcoano cursan estudios ahora
402 alumnos. Tiene numerus clausus y lleva unos años limitando las
plazas de acceso a los 115 mejores expedientes que accedan a estos
estudios. Cada año se incorporan al mercado laboral 90 diplomados.
Nuevas especialidades
Además del cambio de titulación, otra de las demandas tradicionales de
la Enfermería es la regulación de las especialidades, objetivo que ya
tiene luz verde. Hasta ahora, los estudiantes podían acceder, tras la
diplomatura, a cursar dos especialidades: Enfermería
Obstétrico-ginecológica (matrona) y Salud mental. Pues bien,
precisamente esta semana la ministra de Sanidad, Ana Pastor, presentó
cuatro nuevas especialidades, que se suman a las dos existentes. Se
trata de Enfermería Geriátrica y Socio - sanitaria; Enfermería del
Trabajo y Salud laboral; Enfermería Clínica avanzada, y Enfermería
Comunitaria. En el caso de las dos últimas, se podrá optar por un perfil
determinado. En el caso de Enfermería Clínica avanzada habrá tres
perfiles: Cuidados Críticos, Cuidados Quirúrgicos y Cuidados
Pediátricos. En Enfermería Comunitaria, dos: Salud Pública y Desarrollo
Comunitario.
Las nuevas especialidades entrarán en vigor mediante un decreto que se
aprobará previsiblemente antes de las elecciones y contemplará también
la creación de una prueba anual para acceder a estos estudios, de
carácter estatal, semejante al examen MIR de los médicos.
La otra batalla
La batalla por las especialidades ha sido larga y complicada y ha
chocado años y años contra las diferentes administraciones. Y es que,
como explica María Jesús Zapirain, tampoco contaban con el beneplácito
de los departamentos de Sanidad de las comunidades autónomas: «Al final,
es una cuestión de dinero; no interesan especialistas, sino enfermeros
generalistas, que sirvan para todo y estén en todos los servicios; se
trata de rentabilizar al máximo a las personas y les importa menos la
especialización del profesional, que beneficia al paciente porque le
proporciona una atención más cualificada. En definitiva, calidad;
calidad real».
Una incógnita sobre las especializaciones es su encaje dentro del nuevo
programa de estudios. Ahora no suponen un grado académico, sino una
cualificación profesional. La cuestión es si continuarán en esta
dimensión o se integrarán para completar la licenciatura. Pilar Tazón no
tiene dudas: «Son cuestiones distintas: la licenciatura abre la vía
académica y la especialidad, la asistencial».
¿Y qué ocurrirá con los diplomados y diplomadas actuales? Pues todo
apunta a que tendrán que convalidar sus estudios, tal y como sucedió
cuando la carrera dio el salto universitario, de ATS a diplomatura.
Además, según prevé María Jesús Zapirain, «será una convalidación
importante, que requerirá muchas horas». Pero como tampoco se trata de
crear una especial inquietud, la presidenta del Colegio guipuzcoano
también considera que los grupos de homologación deberán tener en cuenta
cada uno de los curriculums de los aspirantes a la convalidación y, por
tanto, deberán contar cuantos cursos, ponencias o trabajos de
investigación se hayan realizado. Quienes no puedan aportar nada de
esto, deberán hacer el curso puente y quienes lo rechacen no serán
obligados a realizarlo: «Seguramente sucederá como la vez anterior, que
se admitirá la equiparación laboral y profesional, pero no la académica.
De todas formas, estamos hablando de un proceso a largo plazo, que para
cuando se quiera sustanciar ya habrán pasado al menos quince años».
En lo que sí parece lógico que influya el nuevo grado académico es en el
salario. A mayor cualificación, mayor sueldo. «En teoría es así», admite
Zapirain, «en la práctica habrá que verlo»...
La licenciatura abre posibilidades que hasta ahora resultaban
infranqueables para los diplomados en Enfermería, especialmente en el
plano docente. Si no hay cambios, la posibilidad de acceder al doctorado
permite también acceder a una cátedra. Según la directora de la Escuela
de Enfermería de Gipuzkoa, Pilar Tazón, «abre también la puerta a los
puestos de gestión y a desarrollar la investigación, que está algo
estancada».
DEL AULA A LA INCERTIDUMBRE LABORAL
Arrecian las críticas sobre una situación de trabajo cargado de estrés y
de precariedad en los contratos
Cada año salen de Escuela de Enfermería de Gipuzkoa 90 nuevos titulados,
suficientemente formados para incorporarse al mercado laboral. De ellos,
el 57% accede a algún trabajo temporal y sólo el 7% encuentra una
colocación estable. Pero, como señala Pilar Tazón, directora de la
Escuela, «una cosa es el porcentaje de colocación, que es alto, y otra
la calidad de los contratos de trabajo». Y asegura que muchos enfermeros
se van a Italia, Francia, Inglaterra y Portugal «porque en aquellos
países encuentran contratos de al menos seis meses, cuando aquí la
mayoría son inviables: una noche, dos noches, tres días o una semana
como mucho».
Aunque la matriculación en la Escuela ha aumentado un 5% desde hace
cinco años, María Jesús Zapirain, presidenta del Colegio de Enfermería,
teme que llegue a producirse una situación como la de aquellos países
que urgen personal de enfermería: «No habrá quien estudie una
licenciatura como esta, que ofrece una salida laboral con un ritmo
estresante, con turnos rotatorios, con una vida difícil de compaginar
con la familia y, además, con precariedad laboral, como lo muestra que
hay enfermeras que llevan 15 años en situación eventual. ¿Quien va a
querer cursar estudios con tales perspectivas?».
Contratos y plantillas
«Hacen falta más enfermeras de las que hay», resume la presidenta del
Colegio, y la consecuencia, dice, es que se trabaja con un número
excesivo de pacientes, lo que genera un estrés que se acrecienta por la
propia situación de precariedad laboral.
Sin embargo, desde Osakidetza (Ente público que gestiona la salud
dependiente del Departamento de Sanidad del Gobierno Vasco), la
directora de Recursos Humanos, María Jesús Múgica, señala que la
plantilla de enfermería se ha incrementado en 1.562 efectivos durante
los diez últimos años: de 9.854 en 1993 a 11.416 en la actualidad. «De
la evolución global de la plantilla de Osakidetza, el área de enfermería
es el que ha registrado un incremento mayor», asegura.
Aún así, Beatriz Lasa, secretaria del sindicato Satse en Gipuzkoa,
insiste en que «las plantillas están tan a mínimos que en las vacaciones
de verano una sola enfermera está sustituyendo a tres, sin que descienda
el volumen de trabajo».
Respecto a la política de contratación, María Jesús Múgica señala que la
prestación sanitaria es de 365 días al año durante 24 horas, «lo cual
significa que, además de disponer de una plantilla de 22.404 efectivos,
se precisa recurrir a la contratación laboral para cubrir ausencias
derivadas de vacaciones, enfermedad, permisos, licencias, etcétera».
Múgica añade que la cobertura de las vacaciones permite ofertar
«periodos más prolongados, pero ello no implica que se produzcan
necesidades no previsibles que requieren una contratación temporal
limitada a la ausencia generada».
LAS MATRONAS
Pero desde el sindicato Satse se insiste en que «el gran problema es que
no se quiere contratar y eso implica una mayor carga de trabajo y
trabajar bajo presión, y si el estrés se percibe en la generalidad de la
enfermería, las matronas están sobresaturadas». Explica Lasa que la
situación actual de escasez de matronas responde «a una falta total y
absoluta de previsión por parte de Osakidetza, que durante años no se ha
preocupado de su formación». Esta denuncia la comparte el Colegio de
Enfermería de Gipuzkoa. Según Zapirain, «el Departamento de Sanidad no
se ha querido gastar el dinero en la formación de esta especialidad y la
consecuencia es que ahora no hay matronas y las plantillas están bajo
mínimos».
Desde la dirección de Enfermería del Hospital Donostia, María Jesús
Barandiarán, valora positivamente la «profesionalidad» de las matronas,
«que están dando un servicio de calidad, a pesar de la escasez de
profesionales, nuevas técnicas y del aumento experimentado en el número
de partos». Pero matiza «que el año pasado comenzaron su formación como
residentes de matronas dos enfermeras y este año serán otras cuatro».
UN COLEGIO CON 100 AÑOS
Cien años cumple el Colegio de Enfermería de Gipuzkoa, en el que
actualmente están inscritos los 4.000 profesionales que ejercen en este
territorio. El 80% son mujeres, un porcentaje que sin embargo ha ido
disminuyendo en los últimos años, ya que se ha llegado a alcanzar un
predominio femenino del 90%. La concesión de la medalla donostiarra al
Mérito Ciudadano ha constituido el prólogo de un año de especial
significación para el Colegio, que quiere aprovechar el centenario no
sólo para desarrollar un programa conmemorativo de cara a los
profesionales, sino para abrir el conocimiento de esta profesión a la
sociedad. Y es que la presidenta, María Jesús Zapirain, está convencida
de que «no se conoce suficientemente el alcance de la capacitación de la
Enfermería». El calendario de actos se iniciará el 15 de marzo con un
encuentro profesional en el que intervendrá el presidente del Consejo
General de la Enfermería, Máximo González Jurado, con el objetivo de
explicar los cambios que se perfilan en el horizonte de la profesión. En
mayo se celebrará otro encuentro científico y en octubre se dedicará una
jornada a debatir el plano profesional de la enfermería. El acto más
institucional y protocolario se celebrará el 19 de junio en el Palacio
de Miramar y será el momento de recordar y rendir homenaje a los
profesionales guipuzcoanos, desde los antiguos practicantes, a los ATS y
los actuales diplomados. No se descarta, dentro del programa de
celebraciones, un evento deportivo volcado en la prevención y, entre
otros actos, se presentará un libro que refleje la historia del colegio
y de cuantos lo han hecho posible a lo largo de un siglo.
DIARIO VASCO. 6 de Marzo de 2004