LAS MATRONAS EN EL JAÉN DEL SIGLO XX
EL CASO DE
Este libro lo ha realizado Manuel Linares Abad, Director de
En la actualidad es Profesor titular de Universidad en Jaén para las asignaturas de Enfermería materno infantil y Género y Salud. Ha escrito una treintena de artículos, siete capítulos de libro, ha participado en más de cincuenta congresos nacionales e internacionales como comunicante o ponente. Investigador del grupo de Enfermería CTS 464 y del proyecto de investigación “Embarazo y adolescentes” financiado por
Su libro; es su tesis presentada con “Sobresaliente Cum Laude”, consta de 394 páginas, terminándose de imprimir el día 4 de septiembre de 2008, festividad de San Moisés. Esta obra que lleva por título “Las matronas de Jaén del siglo XX. El caso de la comarca de Sierra Mágina” supone una gran contribución a los estudios de las mujeres, en general, y, en particular, a la investigación local en ámbitos de la antropología y las ciencias de la salud.
El autor considera que, a nivel de las profesionales matronas, existe, en un régimen no democrático, en una incipiente socialización de la profesión y en un entorno rural elevado analfabetismo, una marcada conciencia trabajadora, de asociación y de clase en las mujeres del colectivo matronal. Se elabora en una segunda parte una batería de documentación sobre las matronas en ele entorno rural y la cultura popular en torno a la maternidad, única por el escaso hábito que tenían dichas mujeres de plasmar en la escritura su práctica profesional y por la dificultad temporal de testimonios que se han ido perdiendo.
Al abordar toda una comarca y no un único caso aislado, se abre un nuevo campo para la reflexión en los estudios de género, para la práctica de los estudios antropológicos y fundamentalmente para los estudios locales. En este sentido, también es una contribución a la memoria social y profesional de las mujeres por los interrogantes que plantea.
La utilidad social y científica de este trabajo es evidente e interesará profundamente a los profesionales de las ciencias de la salud, a los especialistas de los estudios de género y a todos aquellos interesados en la antropología de ámbito rural, pero también a todos los pueblos de la comarca.
En el comentario crítico de Encarnación Medina Arjona nos relataba y resaltaba que en su magnífico trabajo presentaba como primera aportación el contenido antropológico, conforme al carácter de las ciencias de la salud y no exclusivamente de los estudios de género.
El autor considera que “perder la expresión de la vivencia es perder la ocasión del conocimiento”, en una segunda parte, presenta una batería de documentación sobre las matronas en el entorno rural y cultura popular del nacimiento, única por la dificultad temporal de testimonios que se han ido perdiendo y por el escaso hábito que tenían dichas mujeres de plasmar en la escritura su práctica profesional.
Ahora bien, esas tentativas de definición y afirmación profesional y social de las mujeres matronas conviven en el tiempo con la labor de las parteras tradicionales. Así, pues, el tercer interés, y otra gran novedad de la tesis, consiste en plantear el paralelismo y simultaneidad de ambos saberes, y la recepción / aceptación social de la doble práctica.
Posición provocadora y valiente por parte de Manuel Linares por entrar en el detalle del “hacer” y el “saber hacer”; en el recorrido de ida y vuelta de la práctica de la matronería desde el conocimiento de transmisión tribal a su posterior paso por la institución académica y su reencuentro con el entorno rural originario de donde surgió dicho saber. Del grupo social a las aulas, y de nuevo al grupo social, éste es un recorrido del conocimiento no exento de condicionamientos de género, como lo demuestra su investigación.
Termina Encarnación diciendo que la utilidad social y científica de esta tesis es evidente, e interesará profundamente a los profesionales de las ciencias de la salud, a los especialistas de los estudios de género y a todos aquello interesados en la antropología de ámbito rural, pero también a todos los pueblos de la comarca de Sierra Mágina que recuperan para siempre un análisis riguroso de su historia social más reciente, una parcela de su saber que estaba en peligro de ser enterrado por la propia actualización científica de la práctica profesional.
En su libro y a parte de los agradecimientos empieza con una introducción, y luego lo va a dividir en tres grandes capítulos titulados Investigación sobre matronas: Estado de la cuestión. Como primer punto estudios sobre institucionalización, formación y práctica de las matronas, como segundo punto estudios sobre la lucha de espacios de poder de las matronas y como tercero estudios sobre matronas en el contexto español.
Resaltaremos que en el punto tres del marco teórico versa sobre: Estudios de las mujeres e historia de las matronas, dentro del estudio de las matronas nos encontramos con antecedentes del contexto de profesionalización, parteras y comadronas en los primeros tiempos, parteras en
Después de haber consultado infinidad de artículos, libros, etc., tanto españoles como extranjeros quiero destacar algunos de ellos como a Magdalena Santo Tomás por su artículo “La investigación en
Aunque el libro es muy intenso y no podría resumirlo ni en 200 folios, si quiero resaltar que en los: Aspectos biológicos y socioculturales del puerperio, lo divide en varios apartados entre ellos: Los cuidados de la madre. Problemas de salud en la cuarentena. Cuidados y remedios populares; lactancia materna. Solidaridad vecinal y economía de subsistencia. Problemas de salud y cuidados del recién nacido; Ciencias y superstición en torno al neonato. Vaticinio del sexo. Predicciones del recién nacido. Mal de ojo al recién nacido. Trabajo y apoyo a la madre. Costumbres sociales, culturales y religiosas del nacimiento. La cuarentena y la misa de presentación. El marco familiar y sociocultural del Bautizo. Terminando con las conclusiones.
Los términos comadrona y partera se han utilizado indistintamente para denominar un mismo tipo de profesional, La partera se identificaba como “la mujer práctica en el Arte de los Partos o que lo ejerce en virtud de título” (Martínez Alcubilla). Se han hallado textos oficiales que se ocupan de estas profesionales desde muy antiguo: ordenanzas de Madrigal 1448, que indicaban que las parteras tenían que ser examinadas por los alcaldes de los pueblos de Castilla; capítulos de las Cortes de Valladolid 1523, prohibiendo a los Protomedicatos examinar a las parteras, esta prohibición vigente en Castilla, no se dio en la corona de Aragón, dado que en los colegios de cirujanos de Sevilla, Valencia y Aragón se permitía el examen de las parteras; y ordenanzas del Real Colegio de Médicos y Cirujanos de Zaragoza (1663), donde se indicaban los profesores que debían tener las parteras. En Castilla, al contrario de Aragón, persistió la orden que negaba el examen de las parteras, hasta que Fernando VI levantó dicha prohibición en 1750 por Real Orden del 21 de julio.
Destacaremos tanto en la difusión de la profesión de asistencia a los partos, como en sus denominaciones, el libro de Damián Carbón “Libro de Arte de las Comadres o Madrinas y el Regimiento de las Preñadas y paridas de los niños” del año 1541, que según algunos autores, fue la obra más destacada de la época y la primera escrita en Castellano. (José Siles González, Historia de
Mal de ojo al recién nacido
Trataremos la superstición sobre el mal de ojo, Rafael Salillas, uno de los autores del cuestionario Ateneo de Madrid, utilizó los datos recogidos sobre el mal de ojo en una edición de 1905 que en el año
Salillas recoge para Marmolejo, Arjona y Arjonilla la superstición del mal de ojo entre la gente más humilde. Lo hacen personas sin intención, al mirar a un recién nacido o lactante hermoso y saludable. Si éste no llora tras ser aojado, puede caer enfermo y morir. Cuando el que echa el mal de ojo es consciente de ello, hace al niño llorar.
Entre los remedios populares estaban pesar a torovisco al niño, si la planta se marchitaba tenía mal de ojo y si permanecía verde no tenía el mal. Otros remedios de protección preventivos eran colocar a los recién nacidos escapularios, una higa o mano de azabache, o en la faja de ceñir cortezas de pan. A continuación las interpretaciones, manifestaciones, aojadores, diagnósticos, métodos preventivos y remedios encontrados en Mágina entre las mujeres que hemos entrevistado, algunos comunes a los pueblos jiennenses citados por Limón y otros diferentes:
Eso le echaban a los niños muy guapos y muy hermosos, los miraban con malos ojos.
Yo a los míos también les ponía una corteza de pan entre las cintas de la ropica. Del Palmar de Troya que es mi yerno, cuando va allí hay una mujer que tiene la vista pesad y le ha partido la cruz de Caravaca dos veces a mi nieta.
Sí que echa el mal de ojo y entonces mi nieta cuando va allí le ponemos una taleguilla un cuscurrón de pan. Una vez no llevaba la cruz y se puso ensuciando, vomitando, malísima.
Al niño le daba por cerrar los ojos, vómitos, calentura y decían “Mal de ojo que tiene”.
Había mujeres que lo curaban, le echaban un poco de romero y tomillo, lo echaban a una lumbre y ponían al niño así boca abajo para que tomara todo aquel vapor y nos lo lleváramos a la casa y lo acostáramos la siesta y cuando despertaba, despertaba mejor.
Pesaban al niño, ¿qué pesaba, tres kilos o cinco?, pues pesaban de torovisco igual y eso lo cogían y lo tiraban donde no se veía y conforme se iba secando al sol pues el niño se iba mejorando, eso era ya cuando se pasaba el tiempo de curarle el mal de ojo, a lo mejor no se daban cuenta y decían “El mal de ojo lo tiene pasado” y decían eso “Ya se le ha pasado el mal de ojo y ya no se le puede curar” y entonces era cuando lo pesaban a torovisco. Yo, eso del mal de ojo, sí me lo creo.
Yo también. Se curaba en una lumbre y entonces le echaban tomillo aceitunero y tomillo del otro y cogían y cuando ya estaba eso, que aquello echaba muchísimo humo pues cogían al niño y lo pasaban por aquello dos o tres veces y le rezaban una oración, lo cogías lo liabas en una toalla grande y lo metías en la cama y aquello se le pasaba sin necesidad de ir al médico. Los médicos te decían que eso eran tonterías.
Eso no lo curaba todo el mundo, eso lo curaba el que tenía esa gracia, decían que habían nacido con esa gracia. La oración no se la decían a nadie, era como secreto, no cobraban le hacías algún regalo si lo curaba.
Se ponían rebanadas de pan o migas de pan en una taleguilla y se lo colgaban. Tres bocaditos de pan en una bolsilla de tela y se lo colgaban al niño.
Para que no lo echaran, siete peacillos de pan amasados en viernes Santo, siete granillos de sal y una crucecilla en una taleguilla colgada. Ese era el remedio. Lo vestí yo y nos íbamos al altar y dije “ya no le he puesto la taleguilla se ha quedado la camisetilla, que fue ahora en mayo”. Digo voy a ponerle la taleguilla y dice mi padre “anda ya que eso son tonterías y a la noche le hicieron el mal de ojo”.
A mí me dijeron que pusiera un escapulario siempre en la cunita del niño y me vio un señor y me dijo “hija, sin conocerle de nada, te voy a decir una cosa a lo largo de tu vida cada x tiempo vivas a donde vivas coge agua bendita de la iglesia y en las habitaciones sobre todo donde duerman tus hijos, donde duermas tú y tu marido, en todas las esquinas echa agua bendita y reza en cada esquina un padre nuestro”. (Grupo de Jimena).
Con este trabajo sobre las matronas que trabajaron en Mágina pretendemos contribuir al estudio de la historia de las mujeres en general y al de las matronas en particular.
Si queréis contactar con el autor de este libro: Manuel Linares Abad, su correo electrónico es el siguiente: mlinares@...
Excelente y magnífico libro el de “Las Matronas en el Jaén del Siglo XX. El caso de
Fotos:
Las fotos están escaneadas del propio libro y de Internet. Libro de Carlos Álvarez Nebreda titulado: Catálogo Bibliográfico de Publicaciones Enfermeras 1541 – 1978.
Manuel Solórzano Sánchez
Enfermero Hospital Donostia. Osakidetza /SVS
ENFERMERÍA AVANZA
LAS MATRONAS EN EL JAÉN DEL SIGLO XX. EL CASO DE
http://enfeps.blogspot.com/2009/10/las-matronas-en-el-jaen-del-siglo-xx.html