Entrar
¿Usuario nuevo? Regístrate
modem · "Enamorado de mi Modem Juvenil" es una columna semanal a cargo de Raul Minchinela y englobada en Contracultura el webzine
? ¿Ya estás suscrito? Entrar en Yahoo!

Consejos de Yahoo! Grupos

¿Sabías que...?
Puedes determinar el orden de los mensajes. Pulsa el enlace en la columna correspondiente a la fecha. Tus preferencias serán guardadas y no tendrás que introducirlas de nuevo.

Mensajes

  Mensajes Ayuda
Avanzado
modem 074 - Cuatro postales - Sabra   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #93 de 121 |
 
ENAMORADO DE MI MODEM JUVENIL

por Raúl Minchinela



nº 74 - Cuatro postales - Sabra
 
 

Era la primera vez en años que Sabra se sentaba en público. Sabra vive en Tel Aviv, pero guarda los tics de su larga estancia en Jerusalén. Si come fuera de casa, compra comida para llevar y la toma mientras camina. Si para comprar comida hay tres personas haciendo cola, sigue caminando hasta la siguiente. En Israel, la cultura general dice que tres judíos valen una bomba. Toda parada de autobús con más de dos personas es evitada. Literalmente, camina o revienta.

Desde donde estábamos sentados, se veía al guarda de seguridad paseando con su arma, saludando a distancia a otro que, ametralladora en mano, vigilaba el acceso de vehículos. Era un bar dentro del museo de Masada, y no había ni media docena de personas. Sin embargo, ella lo llamaba “estar en público”. Miraba a los lados con insistencia, viendo un mundo diferente al que yo veía, con un ojo más sutil que el de los guardias para los elementos sospechosos. Malditos incompetentes.

Sabra sabe manejar un arma porque el servicio militar es obligatorio para hombres y mujeres. Hay metralletas por todo el país porque cuatro generaciones de personas –tres años de hombres y uno de mujeres- tienen que llevarla a todas partes. Perder el arma significa siete años de cárcel. En ocasiones, se duchan con el rifle al lado para no perderlo de vista. En los autocares en los que viajé en Israel, siempre había metralletas, de soldados fuera de servicio, siempre llevadas en mano, en ocasiones apoyadas en tu muslo. Siempre hay armas. Para acceder a las fiestas callejeras tienes que pasar un control vallado en el que eres tan observado como tu petate, y dentro hay más gente armada, no necesariamente de uniforme. Hay armas en todas partes, excepto en los autobuses urbanos de Jerusalén. Cualquiera que se puede permitir un arma evita viajar en autobús. Ser conductor de autobús en Jerusalén convierte al controlador aéreo en la labor menos estresante del planeta.

En el bar de Masada, Sabra me cuenta, sin asomo de rubor, que la culpa de todo la tienen los romanos. Sabra me dice que el pueblo judío ha sido desde siempre un pueblo perseguido, que vinieron estos señores y les hicieron cambiar de idioma y ocuparon sus tierras y que forzaron el éxodo. Sabra me cuenta que no es un argumento que ha construido por sí misma, sino que es parte de la cultura general del lugar. En las escuelas se asienta muy bien que la historia judía tiene un punto crucial en los romanos. Le cuento que, ya puestos, también puedo abstraerme y decir que mis antepasados –suponiendo un árbol genealógico poco viajero- también fueron invadidos por los romanos y tuvieron que cambiar su lenguaje y el resto de cosas que comenta. Le pregunto si no cree que dos mil años es un tiempo excesivo para semejante excusa, para echar culpas a los demás. Sabra tiene que improvisar la respuesta –me extraña que lo que digo suene a planteamiento nuevo-  y más o menos me dice que eso es lo de menos, que su pueblo ha sido un pueblo muy castigado y el castigo empezó allí, y que les enseñan que el pueblo judío es como un huevo en cocción, que cuanto más tiempo hierve más duro se vuelve.

Sabra se me antoja un testimonio representativo, una ciudadana media israelí que se permite confesar sus inseguridades. Entre los que he conocido en el país no hay muchos que permitan este tipo de conversación, de modo que este juicio dista mucho de ser estadístico. Pero también en casa vivo rodeado de personas que no se han preguntado muchas preguntas sobre argumentos sobre los que están plenamente convencidos.

Y Sabra me dice, sin saberlo, qué es lo que sucede cuando tus obligaciones morales no son con tus vecinos, sino con un conjunto muy delimitado de tus vecinos. Cuando tu grupo moral –tu familia, tu vecindario, tu club social, tu ciudad- es un conjunto discontinuo. Cuando la cohesión moral se basa en un elemento etéreo, en el que tienes más obligaciones morales con alguien que está a mil kilómetros que con otro que tienes a doscientos, la ética -la motivación propia- es el comportamiento por defecto.

Cuando me despedí de Sabra, todas las mochilas del autocar de línea tenían cosido un número de teléfono móvil para que, en caso de pérdida, no fueran bultos sospechosos. Poco antes nos había adelantado un coche de la ONU, con las iniciales pintadas y banderas a ambos lados. Abandonábamos el autobús en mitad del desierto, con serias instrucciones de hacer dedo hasta Jerusalén si pasaba más de media hora, porque podíamos morir deshidratados. Sabra confiaba en nuestra capacidad para elegir el coche, porque era “un poco tarde para un curso de matrículas de coche”. El autobús de enlace llegó en seguida, pero el relato termina allí, en medio del desierto, con los poros boqueando, mientras se aleja el autocar y las metralletas y los números esto- no- es- una- bomba. Mientras hay un respiro en la tensión y dos más uno no suman búm. Mientras lo que te preocupa es el insoportable calor a cien metros bajo el nivel del mar. Mientras, con sinceridad, puedes hablar del tiempo.

 

 

 

 



Vie, 21 de Nov, 2003 11:46 am

raulmodem
Sin conexión Sin conexión
Enviar mensaje Enviar mensaje

Reenviar Mensaje #93 de 121 |
Desplegar mensajes Autor Ordenar por fecha

ENAMORADO DE MI MODEM JUVENIL por Raúl Minchinela nº 74 - Cuatro postales - Sabra Era la primera vez en años que Sabra se sentaba en público. Sabra vive en...
Raul Minchinela
raulmodem
Sin conexión Enviar mensaje
21 de Nov, 2003
11:41 am
Avanzado

Copyright © 2009 Yahoo! Todos los derechos reservados.
Política de Privacidad Actualizada - Condiciones del servicio - Directrices - Ayuda