Mi natural timidez y mi rubor para incordiarles ha hecho que tenga este canal semiabandonado -pero que conste que no lo olvido, y es donde suelo enumerar las novedades relevantes-.
Ya les avisé del regreso de Reflexiones de Repronto, y desde entonces no he vuelto a darles noticias. Pues bien, les dirijo a los capítulos que hemos emitido en esta mitad de 2009:
Así que es un buen momento para hacer eco, y presentar Repronto a esos amigos que todavía no lo conocen. Ya saben que tienen links directos a cada capítulo individual en la barra derecha del blog
Uno desearía que las clases en la escuela pública fuesen tan didácticas como las del Dr. Repronto.
Él y su equipo son capaces de hacerle entender al más tonto los porqués
de cosas tan dispares y lejanas entre sí como el botellón, el odio, las
minorías en la ficción o la pornografía; sus antecedentes históricos y
hasta las opiniones de reputados pensadores al respecto. En su videoblogregalan
reflexiones en píldoras sobre aspectos de la cultura popular
aparentemente banales, que convierten magistralmente en tratados
sociológicos. Al final, dejan un regusto extraño, entre la
risa y el gesto serio de haber comprendido algo muy profundo. El busto
parlante de estas 'Reflexiones de Repronto' es Raúl Minchinela, un tipo listo como el hambre.
¿Quién es el Dr. Repronto?
Es un personaje de ficción que dedica su
vida a estudiar el contexto de lo audiovisual y su impacto en las
situaciones de la calle.
¿Y su equipo?
Sabemos poco del laboratorio del s.i.g.l.a.
Sus contrapartidas en el mundo real, eso sí, son personas con un
contrastado recorrido en el mundo audiovisual: la directora de arte
Miriam Piquer, el cámara Martí Alharilla, el compositor y coreógrafo
Sebastián García Ferro, el crítico cultural que se esconde tras el
seudónimo de Lord Absence, el músico Oriol Luna... Todos ellos tienen un currículo de impresión.
Y todos ellos retransmiten desde...
Desde un búnker, un lugar aislado del
mundanal ruido, en el que todo lo relevante es lo que sale por
pantalla. Una especie de 'batcueva' para los 'electroduendes', la
fábrica de la radio y la televisión. Un mundo en el que todo es cultura
general.
¿El Dr. Repronto es original o se parece a alguien?
Su base primordial son las
conferencias-espectáculo de los años 20, así que sus padres primeros
son José Ortega y Gasset y Ramón Gómez de la Serna. Del primero toma su
obsesión por estudiar lo evidente, y del segundo, su voluntad de
expresarlo equilibrando el humor con la gravedad.
Referentes más actuales serían el dúo de poetas barceloneses
Accidents Polipoètics, que practican hoy día la
conferencia-espectáculo, o pensadores como Guy Debord o Slavoj Zizek,
que han usado el audiovisual para hablar del audiovisual. Todo ha
entrado en la batidora.
¿Qué narices es la 'alta cultura'? ¿Son las vuestras reflexiones de 'alta cultura'?
Precisamente un capítulo de la próxima
temporada retrata en qué consiste la diferencia entre alta y baja
cultura. La alta cultura es la que, sobre el papel, sublima al hombre y
lo aleja de su condición natural: desde ese punto de vista, el hombre
sin cultura es un primate. Se puede considerar a 'Repronto' alta
cultura porque se cimenta en elementos que son cultura académica. Pero
el marchamo de alta cultura sólo se recibe después de un cambio
generacional, así que faltan décadas para saberlo.
Con esto entiendo que es mejor que la 'baja'...
Usar la palabra 'mejor' nos obliga a decir
'mejor para qué'. El internauta que acude a 'Reflexiones de Repronto'
es mucho más receptivo si te remites a Matrix que si te remites a
Deleuze o a Foucault, así que en este ámbito es 'mejor', porque es más
efectiva. Al fin y al cabo, lo que hace 'Reflexiones de Repronto' es
emitir una tesis en pocos minutos. Por otra parte, existe la mala
costumbre de dar por buena una idea sólo porque tiene un gran nombre
detrás: ahí está el "Dios no juega a los dados", de Einstein, que si
fuera cierto no tendríamos ni móviles ni ordenadores. Formular una idea
sin mentar grandes nombres requiere más trabajo, pero te obliga a
manejarla con suficiente soltura como para lograr que aflore el humor.
¿Puede existir la combinación de los dos elementos alta cultura-televisión?
Sin duda. Hemos visto confluencias como
alta cultura-cine o alta cultura-fabricación en masa. Los dadaístas
proponían marcos para foto en forma de pez, y hoy los tenemos en
cualquier tienda de todo a cien. Hoy en día la televisión es troncal en
la vida moderna, y cualquier relato fiel la tiene que tener en cuenta.
Si la televisión no impregna más la obra moderna es por legislación,
que puede condenarte por hacer mención a contenidos televisivos o
marcas comerciales. Casi se puede decir que estamos fingiendo, por ley,
que la televisión no existe.
¿Os han ofrecido alguna vez llevar 'Reflexiones' a la caja tonta?
Algunas productoras se han interesado en
nosotros, pero no para trasladar 'Reflexiones de Repronto' tal como es.
Abunda en ello la situación actual sobre las referencias a contenidos
registrados, ese mirar a la cultura actual que nos rodea, a los
anuncios, a los eslóganes políticos.
¿Algo que quede por hacer en el género audiovisual?
Todo. ¿Qué quedaba por hacer en literatura después de las cantigas de Alfonso X y el cantar de Mio Cid?
Pero la tele se muere...
La televisión está tan lejos de morir que
ni siquiera nos atrevemos a decir qué puede ser su sustituto. El tronco
de la televisión es establecer la normalidad, y según cambian quienes
deciden sobre ella, se normaliza la homosexualidad, o el bipartidismo,
o la solidaridad, o el capitalismo extremo. Es un inductor del 'buen
camino'. 'Repronto' es un esfuerzo para retratar cuánta de la
normalización que hemos tomado como propia entra en conflicto con otras
vigencias de nuestra época.
Aunque esté lejos su fin y no sepamos cuál
va a ser su sustituto, parece que se agotan sus recursos ¿Qué podría
salvar el futuro de la televisión?
Ahora el lastre esencial es que la
normalidad que entronca la televisión obliga a emitir contenidos romos,
para-toda-la-familia, que están diseñados principalmente para no
molestar, para que estén de fondo, para que sean olvidados al instante.
Juicios morales sobre la vida sentimental de los toreros, retratos de
personas que sólo se conocen virtualmente y coinciden por fin, perfiles
de individuos cuyo interés principal es que viven en el extranjero,
chascarrillos sobre personas de poder de grado medio. La mala
experiencia comercial de los canales temáticos ha desembocado en que el
sabor de la televisión sea verdaderamente homogéneo, con puntualísimas
excepciones. Lo que salva el futuro de la tele es exactamente lo
contrario de lo que deseamos. Es una consecuencia de la pasividad.
¿Con qué te quedas de lo que hay?
Me apasionan 'Muchachada Nui' y 'Perdidos',
pero son ficción, están pregrabados, son cine breve creado para
televisión. Me gustó el primer año de 'Sé lo que hicisteis' y buena
parte de 'Telemonegal', que son televisión hablando de televisión. Los
primeros, no hay que olvidarlo, fueron condenados por un juez.
¿Para qué sirve internet?
A mí me ha servido para hacer amigos, para
establecer mi relación de pareja, para encontrar cosas que antes
tardaba mucho trabajo, para pedir ayuda, para comprar... Sirve para
muchas cosas, pero no deja de ser un medio. Las calles sirven para todo
lo mencionado.
¿El Dr. Repronto le saca rentabilidad a sus reflexiones?
No, no tiene ningún accionista ni ningún patrocinador. ¿Algún voluntario en la sala?
Nacho Vigalondo dijo que lo que os hace diferentes es 'La perspectiva'...
Es que Nacho es un director de cine, y el
lenguaje audiovisual para un director es parte del discurso.
'Repronto', cuando usa un recurso, lo hace con un motivo que no se
justifica con el propio recurso. Cuando hay un cambio de plano, no es
porque haya que ver al personaje desde otro ángulo, sino para hablar
del propio cambio de plano, del hecho de cambiar de punto de vista. Es
como un discurso en el que cada palabra fuera explicada por el conjunto
de la diatriba. Él, que maneja a diario el lenguaje de la imagen,
comprende la paradoja.
¿Lo peor que han dicho de vosotros?
En general, los desprecios oscilan entre el
"es un pesado" y el "se creen que son algo". Duele lo que sientes como
propio, así que son bastante inocuos.
¿Lo mejor?
Ocupar la portada del suplemento de fin de semana de Heraldo de Aragón, por encima de 'Slumdog Millionaire', fue muy bonito.
Si éste fuera el último verano, ¿qué harías?
Regalaría caviar y champán. Todo final debe ser siempre una fiesta.
comentan con la participación del público la película "Made in China" de John Liu
Sábado 13 de Junio de 2009. 22:00 horas.
Cine Casablanca- Kaplan (P. de Gracia, 115, Barcelona [+]). 4 Euros
Entradas a la venta a partir del 6 de junio, en las taquillas del cine.
Por qué
Ahora
que los salones de casa lucen monitores de alta definición y altavoces
con surround, el atractivo de ir al cine vuelve a estar en la
experiencia compartida.
Trash entre amigos es
un experimento para que las películas comentadas, que fueron el origen
mismo del cine, se reformulen en el siglo XXI. Y lo hace con las
películas que abundan en el absurdo y en lo extraño, con frecuencia de
una manera completamente accidental: el cine de serie Z, el cine Trash.
Frente a la película que no cambia, Trash entre amigos busca la experiencia irrepetible, en la que todo se modula con la participación del público.
Quién
Sr. Ausente –autor de El blog Ausente-, Ruben Lardín – reputado gourmet de la serie B, con notable bibliografía-, Raúl Minchinela –responsable de Reflexiones de Repronto- y Nacho Vigalondo -director de Los Cronocrímenes-
comentarán la película en directo, sin pausas ni rebobinados, con la
colaboración del público asistente. Allí abundarán en los diálogos
disparatados, las tramas incongruentes, la realización insensata y
todos los argumentos que hacen del cine de bajo presupuesto una fuente
inacabable de diversión.
Qué/Cuál
Para ello se ha elegido una cinta selecta: Made in china. Una producción Hispano-Hong Konguesa, rodada en la Costa Brava.
Made in China
está dirigida, producida y protagonizada (en dos papeles) por John Liu,
un actor de artes marciales que, tras la muerte de Bruce Lee, vino a
Europa a intentar ocupar su trono. Liu se instaló en Barcelona tras
conseguir gran fama en Francia, donde construyó una biografía falsa.
Liu, pocos años después de Made in China, terminaría
en la cárcel de Zaragoza condenado por trata de blancas y abuso de
menores: prometía a las chicas papeles como actrices en el cine de Hong
Kong, pero en realidad aterrizaban en una red de prostitución.
La
película abunda en la fraudulenta biografía de Liu, e intenta colar
como revelaciones periodísticas un falso pasado como entrenador de
artes marciales para agentes de la cía, lo que presuntamente le
convertiría en objetivo de la propia organización. En la cinta se
encuentran bizarros experimentos de lavado de cerebro, el uso de
accidentes reales de aviación, y una absoluta despreocupación
geográfica, en la que Palamós se convierte en Kenia, y Platja d’Aro es
la República Federal Alemana.
Dónde
Trash entre amigos se celebrará el sábado 13 de Junio en el cine Casablanca- Kaplan (Paseo de Gràcia, 115, Barcelona [ver mapa]).
En resumen: "Pagas
cuatro euros, te ponen la peor peli que han podido encontrar, y los de
la fila de delante no se callan." La cuestión es que esos de la fila de
delante, sean gente a la que apetece escuchar.
No sabemos lo que saldrá, pero hay que vivirlo
El cine Casablanca tiene 178 localidades. Las entradas se ponen a la venta mañana mismo (dia 6), en las taquillas del cine.
Participaré el segundo día de jornadas, compartiendo mesa con Ramón Nafría (que ya representó al mundo de los videojuegos en las jornadas de nuevos creadores audiovisuales de la Complutense), bajo el título de “Historias interactivas”.
Será el martes 28 de abril, de 16:00 a 19:00 horas. Tienen toda la información aquí.
__
Estas han sido las últimas entregas emitidas en Reflexiones de Repronto:
Dos invitaciones paralelas llevarán a Reflexiones de Repronto a sendas conferencias en las universidades públicas de Madrid y Barcelona.
La de Madrid será en marzo,
y la de Barcelona será el próximo jueves 26 a las 16:00h,
y se celebrará en la Facultad de Bellas Artes.
Los datos completos los tienen en un flier que viene con esta carta [como imagen adjunta].
Todos aquellos que consideraron que en la charla de diciembre proyecté mucho y hablé poco,
tienen aquí la ocasión para desquitarse, porque la charla será de más de dos horas de duración así que destriparé el cómo, el cuando, el dónde y el porqué de Reflexiones de Repronto desde todos los ángulos que se me ocurran, y los que ustedes tengan a bien sacar a colación.
Mientras, en Reflexiones de Repronto, desde la última comunicación via modem,
se han emitido dos capítulos nuevos (ya saben que salen al aire los días 1 y 15 de cada mes, y procuro no bombardearles en exceso)
que han sido
Para los que consultan desde la oficina sin acceso a internet, lo pego aquí debajo:
__
Sabiduría transversal en red
En el número correspondiente a enero del 2009 de la revista británica Sight & Sound, las tradicionales listas de críticos con lo mejor del año deparan una curiosa sorpresa: Sukhdev Sandhu, crítico del Daily Telegraph,
incluye en su listado… ¡un vídeo de YouTube sobre los stunts de un gato
doméstico! Tras la clara provocación hay, es evidente, una actitud:
cuando el imaginario cinematográfico pierde sus privilegios
jerárquicos, un enjambre de formas bastardas y fragmentarias empieza a
definirnos. Quizás la revolución no sea tan rápida como muchos
desearían, pero internet está generando sus propias mitologías y,
también, sus propios formatos y modelos textuales. De momento, lo
chorra y lo superficial dominan el panorama, pero, con frecuencia,
emergen islotes de sofisticación que alimentan el optimismo.
Uno de esos islotes ha surgido en los márgenes de la blogosfera local: Reflexiones de Repronto (minchinela.com/repronto)
es una excéntrica, estimulante colección de micro conferencias
espectáculo en lasque los viajes transversales a través de exóticos
territorios de la cultura popular cristalizan en iluminadoras cargas de
profundidad. Es el programa que uno desearía tener en televisión para
terminar el día, cumpliendo la función de un contracultural Últimas preguntas,
pero el soporte es lo de menos: ese programa existe y lleva dos
estupendas temporadas –la segunda, todavía en curso, se cerrará el
próximo 1 de mayo del 2009– emitiéndose en la red.
En Reflexiones de Repronto, Raúl Minchinela, colaborador de
estas mismas páginas y cabeza visible de un muy competente equipo de
rastreadores y remezcladores de imágenes, se enfunda la docta
personalidad del Dr. Repronto para, entre otras cosas, descubrir un
arquetipo racista tras la enigmática identidad animal de Goofy,
encontrar inesperadas rimas visuales entre la cabecera del programa
televisivo de Federico Jiménez Losantos y los títulos de crédito de El amanecer de los muertos
(2004) de Zack Snyder o detectar el parentesco entre los modernos
anuncios de automóviles y el espíritu de los himnos nacionales. Según
Minchinela, "Repronto pretende recuperar una tradición
española que se ha dado por perdida: la de la conferencia espectáculo.
Nuestros modelos son maestros como Ramón Gómez de la Serna (sobre todo) y José Ortega y Gasset. Por otro lado, la estética retrofuturista de Repronto procura beber en la tradición de la Escuela Radio
Maymó, que, durante medio siglo, fue el horizonte de la electrónica en
España. Hay un tercer modelo, en negativo: el presentador azafato de
gran sonrisa. Repronto es una mezcla de científico loco y
supervillano para que el espectador tenga una actitud defensiva y
escéptica, el contrario de la relajación buenrollista comercial que se
da en nuestros días".
El formato es sencillo, el Dr. Repronto, en el seno de una base de
operaciones situada entre la batcueva y la emisora clandestina, habla a
cámara sobre un tema "que plantea muchas preguntas", mientras, a su
espalda, los monitores disparan una selección de imágenes entre las que
se establecen, "de repronto", inesperadas conexiones. A pesar de la
aparente modestia del planteamiento, la ejecución es impecable y el
equipo Repronto se atreve a retorcer la premisa para lograr
pequeñas filigranas: el último episodio de la primera temporada –que
versaba, precisamente, sobre los finales– estaba hablado en verso y el
que cerrará la temporada en curso aborda el tema de las imágenes
subliminales con abundante recurso a las mismas. Podría definirse al
Dr. Repronto como una suerte de relevo de Joan Capri para la era de la
desinformación y el caos mediático. Lo suyo también podría tener más de
una afinidad con las estrategias de formaciones tan historiadas como
Accidents Polipoètics: "Hay que tener en cuenta que, como decía Ortega
en Qué es filosofía, Platón alternaba las grafías de humor y filosofía (al
parecer, bastante similares en griego) para hablar de la disciplina que
practicaba. Así que en cierta medida, todo lo que hace gracia contiene
una verdad profunda, una relación sincera, que abre puertas a la hora
de facilitar la comprensión", sostiene Minchinela.
Reflexiones de Repronto, incesante caja de sorpresas,
disecciona el mito de Godzilla como emblema de una derrota que se
recicla en mito de auto afirmación, sigue la pista aun tema musical –el
famoso Mahna, Mahna de El Show de los Teleñecos–
desde su nacimiento en el inesperado territorio del erotismo sueco
hasta la televisión infantil, desvela paralelismos entre la política
contemporánea y el discurso de Regreso al Futuro (1985), se
explaya en el inagotable tema de los clones del malogrado Bruce Lee o
encuentra el improbable hallazgo de la españolada perfecta en el
subgénero del cine picante tirolés. Como nexo de unión, siempre aparece
la cultura popular menos legitimada como instrumento válido para
iluminar la alta cultura o, lo que es más importante, la vida misma.
"Los elementos de la cultura popular que prosperan siempre nos dicen
algo de nosotros mismos", afirma Minchinela, "De modo que son ejemplos
particulares de un sistema general del que esa pieza es, por decirlo
así, un síntoma. Bucear buscando síntomas y sistematizarlos es una
forma habitual de retratar el momento actual en diferentes disciplinas.
Igualmente, muchas obras de cultura popular (ciencia ficción…) son en
realidad ensayos sociopolíticos disfrazados de ficción. De modo que la
cultura popular ilumina parcelas de la Alta Cultura,
por un lado ampliando su campo de estudio (un poco como los acertijos
de une los puntos), y por otro reflejando de forma meridiana
situaciones que, expuestas de forma discursiva, serían arduas para el
espectador". Conectarse a Repronto quizás no sea la mejor
manera de encontrar respuesta alas preguntas que a uno le atormentan,
pero, sin duda, es un instrumento privilegiado para descubrir esas
preguntas que uno ni siquiera sospechaba que estaban ahí. Y que siempre
sirven para algo.
_
Jordi Costa es el autor de los libros "Mondo Bulldog " (Temas de Hoy, 1995) y "Vida Mostrenca" (La Tempestad, 2002), entre otros muchos. Tienen una lista completa aquí.
Allí comentaremos los audiovisuales, brindaremos con cava y habrá alguna que otra sorpresa.
Terminará a eso de las 21h, de modo que a los que les guste el futbol tendrán tiempo de alcanzar a sus amigos. Los demás, a quienes el futbol nos da un poco igual, tomaremos algo por ahí.
Procuren ser puntuales, por motivos que serán evidentes cuando acudan al recinto.
Este ha sido el anuncio en la lista de distribución de El Pulpito y Sala Noa : __________
Las mejores reflexiones del Dr. Repronto
Sábado 13 en c/Calders 3, bajos (Barrio del Borne, Barcelona) a las 20h:00
La Sala Noa y el Pulpito tienen el placer de anunciar la presencia del Dr. Repronto y sus secuaces para visionar todos juntos los mejores momentos de sus video-reflexiones.
Después de la sesión habrá un pequeño coloquio para saber como hacen
para crear estas pequeñas joyas bizarramente poperas. Al acabar
brindaremos con cava para celebrar estas fechas... ¡No os lo podéis
perder! __________
También les recuerdo que el próximo 1 de diciembre, publicaremos el Reflexiones de Repronto ESPECIAL NAVIDAD, que responderá a la pregunta "cual es el espíritu de la navidad".
Por fin llega el momento que muchos estabais esperando (como cinco de vosotros, o así), y ya hay calendario para la segunda temporada de Reflexiones de Repronto.
Este año consta de nuevo de doce capítulos,
más un Especial Navidad que responderá a la pregunta "Cuál es el espíritu de la Navidad", que fue una sugerencia planteada en los comentarios del videoblog.
El calendario de entregas (salvo causas mayores) va a ser como sigue:
2008
1 de Octubre: Promo de la segunda temporada
15 de octubre : Capitulo 13 (primero de la segunda temporada)
1 de Noviembre: Capitulo 14
15 de Noviembre: Capitulo 15
1 de Diciembre: Especial Navidad
2009
1 de Enero: Capitulo 16
15 de Enero: Capitulo 17
1 de Febrero: Capitulo 18
15 de Febrero: Capitulo 19
1 de Marzo: Capitulo 20
15 de Marzo: Capitulo 21
1 de Abril: Capítulo 22
15 de Abril: Capítulo 23
1 de Mayo: Capítulo 24 y ultimo
Como ven, mañana mismo tienen el video promocional. Usenlo para incordiar en sus blogs y foros favoritos.
Un abrazo,
Raul Minchinela (o, si lo prefieren, el Doctor Repronto)
El próximo sábado 19 de marzo, a las 18:30h, realizaré una conferencia acompañada
de material audiovisual, en la tradición del Doctor Repronto, de media
hora de duración. No olviden que Reflexiones de Repronto nació con una
conferencia: "La fama a cuestas", celebrada en El Pulpito.
La exposición se celebrará en el marco de Spectra, el primer simposio sobre Teorías de la Conspiración. Un congreso organizado por nuestro admirado Mike Ibáñez.
Se celebrará en Valencia, en el Centro de Cultura Contemporánea Octubre, sito en la calle Sant Ferran, número 12.
Esta noche, el programa Cabaret Electric de la emisora iCat fm me hará una entrevista acerca de Reflexiones de Repronto, el videoblog semanal que emito cada miércoles en
http://www.minchinela.com/repronto/ y que ya va por la quinta entrega (mañana, la sexta).
La cosa en realidad empezará a las 22:30 porque primero apoyaré a Dani "Absence" en su sección sobre tebeos. Y tengan el teléfono cerca, porque con una llamadita se podrán llevar una edición integral en tapa dura de Midnight Nation, del duo JM Straczynski-Gray Frank.
En cuanto dejemos de hablar de viñetas, el Doctor Repronto tomará la palabra.
Ya dije que mi proyecto en video Reflexiones de Repronto tiene una cadencia semanal.
Algunos de los suscritos a esta lista me han dicho que prefieren que se lo recuerde usando este método.
Y me han convencido. De modo que usaré la lista del modem para anunciar las novedades de Repronto.
Esta semana - Reflexiones de Repronto 3: "Identidad Secreta"
Los superhéroes. Un tipo de personaje que prácticamente monopoliza toda una disciplina (los tebeos norteamericanos), y que sobrevive a los cambios de generación y a los cambios de gustos. Un perfil de personaje que, por más décadas que pasan, es siempre moderno.
Si supiéramos identificar lo que los sostiene, los superhéroes nos permitirían identificar un
elemento medular, oculto e inconsciente, que se mantiene sólidamente a
lo largo del tiempo, y que es necesariamente una clave para entender
los tiempos modernos.
Nuestras conclusiones las pueden ver en el video que encontrarán siguiendo este link:
La entrega de la semana pasada - Reflexiones de Repronto 2: "Programa de Futuro":
Ahora cuando se habla de "el futuro" no es esa estricta definición
basada en el tiempo. La idea actual que tenemos del futuro está
íntimamente ligada al concepto de "el progreso". Los soviéticos buscaban el progreso en la gestión gubernamental, y
los capitalistas en un (más o menos) libre mercado. Saldada la guerra
fría, la idea de progreso ya es "unitaria", y plumillas varias han
hablado de "el fin de la historia", que es como decir "el futuro ya
está aquí", o mejor aún, "el pescado ya está vendido".
Curiosamente, la idea de progreso está íntimamente relacionada con
su opuesta: la idea del desastre. Y de la confrontación entre ambas
viene nuestra imagen del futuro, que -esto es lo relevante- cambia a
cada momento. El futuro que tenemos hoy no es el futuro que teníamos
ayer.
El futuro ya no es lo que era, y ahora nuestra aproximación a él
-las alternativas que ofrecen los grupos políticos- puede entenderse
utilizando la cultura popular.
La primera entrega plantea esta pregunta: "¿Hay algún vínculo entre la pornografía y la televisión infantil?". La respuesta es sí, y es un ejemplo que conoces.
Espero que esté a la altura de mereces. Aunque digo ya que mejorará en sucesivas entregas.
Habrá un capítulo nuevo de Reflexiones de Repronto cada miércoles, hasta diciembre.
Cruzo dedos para que puedas propagarlo en tu blog, o en sitios ajenos, o añadir un comentario para ayudarnos a pulir la propuesta.
Faltan semanas. O mejor dicho, sólo faltan semanas. porque llevo meses
arrastrando esta idea. Gestándola en silencio.
Se menciona mucho "la era del youtube", una cosa etérea e inconexa,
que refleja el acceso moderno a los vídeos y una preferencia sólida
hacia lo audiovisual. Ahora bien, ¿cómo articular esa biblioteca de
alejandría del vídeo que está conformando la internet, para construir
un discurso? ¿cómo sería el columnista de la era del youtube?
Demasiadas veces he estado en una situación en la que he invitado a
una persona a colocarse delante del monitor, diciéndole: léete esto.
Digo demasiadas, porque en sus caras, el gesto venía a decir "¿de
verdad esperas que me lea esto?". Sin embargo, esas mismas personas
aceptaban encantadas ver (simultáneamente, en grupo) un video breve
que ilustrara la discusión.
Así pues, ¿cómo construir ese vídeo que equivaliese a "leete este texto"?
Mi respuesta a esas preguntas ya tiene forma y nombre.
Reflexiones de repronto.
http://minchinela.com/repronto/
Para abrir boca, en el post inaugural del videoblog tienen el primer
vídeo promocional
http://minchinela.com/repronto/?p=17
Tal vez esta propuesta no encaje en tu rincón de internet, o tal vez
directamente no tengas un rincón.
Pero seguro que sí conoces algunos blogs/webs/rincones a los que les
gustaría saber que se está gestando Reflexiones de Repronto.
Y sería un detallazo que les enviaras unas líneas dirigiéndoles a la
central de Repronto o directamente a los vídeos. Todos somos parte de
la inter red.
Como en cualquier nacimiento, toda la ayuda es bienvenida.
Gracias por adelantado, y bienvenidos.
Raul Minchinela / Raul Sensato / Doctor Repronto
http://minchinela.com/blog/
Faltan semanas. O mejor dicho, sólo faltan semanas. porque llevo meses
arrastrando esta idea. Gestándola en silencio.
Se menciona mucho "la era del youtube", una cosa etérea e inconexa,
que refleja el acceso moderno a los vídeos y una preferencia sólida
hacia lo audiovisual. Ahora bien, ¿cómo articular esa biblioteca de
alejandría del vídeo que está conformando la internet, para construir
un discurso? ¿cómo sería el columnista de la era del youtube?
Demasiadas veces he estado en una situación en la que he invitado a
una persona a colocarse delante del monitor, diciéndole: léete esto.
Digo demasiadas, porque en sus caras, el gesto venía a decir "¿de
verdad esperas que me lea esto?". Sin embargo, esas mismas personas
aceptaban encantadas ver (simultáneamente, en grupo) un video breve
que ilustrara la discusión.
Así pues, ¿cómo construir ese vídeo que equivaliese a "leete este texto"?
Mi respuesta a esas preguntas ya tiene forma y nombre.
Reflexiones de repronto.
http://minchinela.com/repronto/
Para abrir boca, en el post inaugural del videoblog tienen el primer
vídeo promocional
http://minchinela.com/repronto/?p=17
Tal vez esta propuesta no encaje en tu rincón de internet, o tal vez
directamente no tengas un rincón.
Pero seguro que sí conoces algunos blogs/webs/rincones a los que les
gustaría saber que se está gestando Reflexiones de Repronto.
Y sería un detallazo que les enviaras unas líneas dirigiéndoles a la
central de Repronto o directamente a los vídeos. Todos somos parte de
la inter red.
Como en cualquier nacimiento, toda la ayuda es bienvenida.
Gracias por adelantado, y bienvenidos.
Raul Minchinela / Raul Sensato / Doctor Repronto
http://minchinela.com/blog/
El coche en el que viajábamos se quedó muerto en la autovía de Lisboa a Gaia. A escasos cien metros de una gasolinera y a muy pocos kilómetros de Oporto, donde nos esperaba Luiz, nuestro anfitrión. En el tiempo que tardó la grúa en aparecer, Luiz llegó en su coche y nos llevó a su casa. Salimos inmediatamente de la autovía y recorrimos un trayecto retorcido y aparentemente aleatorio. Tras el recorrido, vimos que su casa estaba al lado de la autovía. A escasos cien metros de la gasolinera. Justo al otro lado de la barrera del lugar en el que se había detenido el coche. Era como si el vehículo supiera dónde debíamos quedarnos. Como casualidad, lo encuentro bastante inquietante.
Luiz tenía una agenda bastante ocupada, con un congreso de internautas que se reunían para ver proyecciones digitales, fardar de decoración del ordenador –cada uno se traía el suyo de casa- e intercambiar cedés como si no hubiera mañana. La mayoría se alimentaba de comida rápida y dormía en el suelo con un saco de dormir, al lado de su computadora. En el nuevo milenio, el apaciguante sonido de las olas bien podría ser sustituido por las nanas de los procesadores.
Dadas las circunstancias, nuestros planes “guiados” en Oporto podían ser 1) el congreso de Luiz, 2) una gira por las actividades adolescentes con la hermana de Luiz o 3) un recorrido por las actividades para cuarentañeros casados. Daba la casualidad de que había la misma diferencia de edad entre Luiz-y su hermana- y nosotros, que entre nosotros y los padres de Luiz. Así que había que elegir: botellón adolescente en la plaza mayor o sardinas a la brasa junto al puerto. Elegimos lo segundo. Si se quiere evitar el ridículo, no hay que retar el aguante de los quinceañeros.
Mientras decidíamos que hacer, la comida familiar sacaba una y otra vez como tema de conversación la revolución de los claveles, que a efectos de marco temporal viene a ser como la muerte de Franco. Lo curioso es que toda la familia participaba en el tema; lejos del adolescente harto de batallitas, los chavales de la casa comentaban la situación y demostraban que se sabían de memoria la canción "Grandola, Vila Morena" que se radió como consigna del final de la dictadura. “El dictador sólo permitía emitir música clásica”- me contaban. “Hay quien lo propone ahora, hablando de la telebasura”- les respondí.
La comida familiar me mostró que en Oporto el movimiento “progre” -sin matices, puro y duro- sigue con perfecta salud. Y esa misma tarde lo confirmé cuando nos llevaron a un cumpleaños, en casa de unos amigos de la familia, donde me encontré de bruces con la estantería básica del progre: el capital, el libro rojo, Lenin obras completas,... Era increíble. Incluso había un busto de Mao de escayola. Los señores de la casa –a sus ojos era un chaval- miraban encantados mientras repasaba boquiabierto su estantería. Increíble. Sin máquina del tiempo, me había trasladado a finales de los setenta.
Entre los invitados al cumpleaños se encontraba Antonio, que había regresado a Portugal tras bastantes años en el extranjero. Antonio me servía como referencia porque era el escéptico, el que no compartía el espíritu progre que destilaba el resto del elenco. Cada vez que alguien se levantaba a recitar un poema, o a encorajinar al resto para corear una canción miraba a Antonio, que confirmaba con muy pocos gestos que era parte del ritual –o sea, que se repetía bastante a menudo, que no era una improvisación momentánea- y que se sentía algo avergonzado de todo ello. Recuerdo en particular un diálogo que tuvimos durante un recitado. “¿Entiendes lo que dice?” “No”. “Tienes suerte”.
La culminación de la ceremonia, a mis ojos, fue el momento en el que todo el grupo entonó el cumpleaños feliz. No lo hicieron con la melodía del “Happy Birthday” o con la del “Feliz en tu día” del payaso Fofó, sino con una melodía que tardé un rato en reconocer. Recuerdo mirar a Antonio y después a mis compañeros de viaje. Estaban cantando feliz cumpleaños con la melodía de la Internacional.
Era tan abrumador que acababas por no creértelo. Hasta que al día siguiente desayunamos con Luiz y le preguntamos por el cumpleaños con la internacional. Luiz (como Antonio, ambos portugueses que habían vivido fuera del país largo tiempo) se lo tomaba poco en serio. Se sentó al piano y nos interpretó cumpleaños feliz con la melodía del himno nacional de Estados Unidos. Mejor dicho, comenzó. Su hermana, a golpes, le impidió terminar.
Toda la aventura de Portugalera como un reflejo lejano del pasado. De mi pasado.Una familia que no tiene inconveniente en que cuatro amigos de su hijo obliguen a la hija a abandonar su habitación, lugareños que dan la mano a todos los pasajeros del coche después de preguntarle por una calle. Todo como en mi infancia, cuando las casas de los pueblos nunca cerraban la puerta de la calle, cuando tenías desayunos sorpresa en casas de desconocidos. La aparente ingenuidad política del Portugal progre está en paralelo con una confianza sobre el vecino. Una predisposición que los ingresos nos han hecho perder. El Portugal del dos mil me recuerda mucho a la España de los ochenta que miraba con ojos de niño. Lo que no significa necesariamente que sea un retraso. Lo que me temo es que dejarán de abrir sus casas y de dar la mano a todo el coche antes de abandonar el rollo progre.
Tal vez me equivoque y abandonen antes el busto de escayola que el felpudo de bienvenida. Tal vez, como los misterios de los coches en sus autopistas, sepan de antemano el lugar en el que hay que plantarse. El lugar donde somos bienvenidos.
Es el clásico relato de miedo. Llegas a una población, con un castillo o un edificio antiguo alrededor del cual pasan cosas extrañas. Lo que sucede lo conocen todos los habitantes, y lo descubres cuando uno de ellos lo deja caer mientras invitas a bebidas a los lugareños. Al principio tu reacción es de incredulidad, pese a que, todos aquellos con los que compartes la información, te la confirman con disgusto. Y, por supuesto, lo descubres al caer la noche.
Todo esto les suena. Pero una cosa es consumir ficción y otra es vivirla.
El suceso tuvo lugar en la Plaza mayor de Cáceres, un lugar que tiene dos atractivos principales. El primero es su espectacular casco antiguo, que nos decidió la pensión por proximidad. El segundo es la asombrosa masa humana que se reúne allí en fin de semana y que pasa, en el tiempo que tardan tres personas en deshacer las maletas, de dos docenas de individuos a una multitud que no permite ver el suelo. “Y esto no es nada”-decían-; “la mayoría de la gente se ha ido de vacaciones. Teníais que ver esto lleno”. Era mi primera experiencia multitudinaria con el luego tan traído “botellón”. El botellón y el casco antiguo han tenido épocas conflictivas, pero la juventud local me contaba que ya se había concienciado para no orinar en la parte vieja, porque “dicen que esto vale un potosí, y vienen alemanes y todo”.
Como llegar a la parte antigua estaba difícil -las escaleras estaban aún más ocupadas que el suelo, que ya es decir- nos dedicamos a familiarizarnos con los locales. Durante la espera, mis interlocutores me daban conversación y combinados, particularmente güisquis con cola, que corrían de su cuenta, o mejor dicho, de su bolsa. En el botellón cacereño era difícil estar con las manos vacías y callado. Eso es hospitalidad. En las historias que comentaba al principio es siempre el protagonista el que paga las bebidas, tal vez porque en la época victoriana no se llevaba el consumo en plaza pública y estaba poco controlada la conservación del hielo.
En la plaza, todas las conversaciones comenzaban con la misma secuencia de contenidos: 1) Sí, somos de fuera; 2) enumeración de los lugares de origen; 3) No, no conocemos a nadie de aquí; 4) Sólo nos quedamos esta noche; 5) dormimos aquí detrás; 6) cara de terror del local con el que conversas en el momento. Las dos primeras veces no das crédito, y al final lo repites con gente al azar para ver si es una broma de unos pocos. Basta decir el lugar de nuestra pensión para ver caras de preocupación y recibir avisos insistentes. Todo el mundo coincide: estamos en la peor parte de Cáceres. A unos ridículos treinta metros del espacio más poblado de la provincia, está el lugar del peligro. Venga, hombre, que venimos de allí y no hemos visto nada. No será para tanto.
No sé ustedes, pero para que el testimonio de varios individuos que coinciden en decir que estoy bajo peligro inmediato me erice el pelo de la nuca basta medio centenar de personas.
Según fue transcurriendo la noche, la escalera de acceso a la parte vieja fue perdiendo habitantes, y decidimos dar un paseo por la parte medieval. Mientras caminábamos por calles antiguas completamente vacías, exceptuando a unos novios que se hacían fotos de boda, comentábamos los rumores sobre la calle donde estaba nuestra pensión. A eso de las cuatro decidimos volver a dormir. Por el camino no nos encontramos nada particularmente alarmante, y terminamos por bromear sobre el concepto de mala zona que se tenía en Cáceres. Hasta que diez minutos después oímos gritar a un caballero –entiéndase como sexo-mientras arrancaba chispas del suelo con un par de machetes. Cada uno tan grande como su antebrazo.
Durante unos minutos, el individuo en cuestión retaba a la gente a que se acercase –intercálese en cada frase un barrido con chispas- , y decía con poca sutileza como les iba a dejar las vísceras a la vista. La retahíla duró hasta que acudió corriendo no menos de una docena de personas empuñando botellas vacías. El de los cuchillos, en cuanto vio el panorama, echó a correr en dirección contraria. El grupo lo siguió unos diez metros, y aquí viene lo curioso, se detuvo en cuanto terminó la calle.
En cuanto terminó la calle.
Resumiendo, en Cáceres hay un espacio de treinta metros cuadrados en el que puede pasar cualquier cosa; cosas que se disuelven en cuando abandonan el perímetro. Es, en términos matemáticos, una singularidad. Como en la ciencia ficción, hay una especie de calle de las Bermudas que concentra toda actividad extraña y poco recomendable. No hay pequeñas porciones móviles: no hay individuos que arrastren las malas vibraciones con su contorno corporal. Si algo raro sucede, sucede allí. Todos los locales lo saben. Al menos los que mezclan refrescos con licores.
Horas más tarde, me encontraba en medio del desierto de Los Batuecos, buscando el museo del miembro Fluxus Wolf Vostell, -su dirección, Carretera de Los Batuecos, sin número, da pocas pistas-. En algún lugar de la nada, apareció un chalet repleto de piezas de interés. Sería, por cuestiones del azar, el primer museo cuyo suelo iba a perforar a pierna viva. Cáceres me pidió sangre, y al final la tuvo.
La chica era rubia, guapa, llevaba un vestido blanco muy ajustado y estaba tumbada sobre un lavabo de enormes dimensiones que tenía dos asas como los apoyaderos de un potro de gimnasia. Yo estaba enfrente preguntándome qué hacer, acelerado ante tantas posibilidades. El lugar era en museo Schirn, y el ambiente la exposición “Aus eigene Gefhar”.
“La exposición ‘Bajo su propio Riesgo’ ofrece experiencias que ilustran que cualquier acción implica un cierto riesgo. La muestra destaca una variante del arte que convierte al espectador en participante”. “Los visitantes actúan bajo su propio riesgo”. Me habían convencido para acudir estas frases del catálogo, y la borrosa descripción de un lugareño acerca de cierta exposición donde te tomabas pastillas e inhalabas gases y te metías por las tripas de un edificio en ruinas.
Y tenía delante una chica -que comenzaba justo ahora el turno de su performance- sobre la que aplicar esta filosofía. Tenía delante todas las elecciones imaginables. Podía besarla. Podía arrastrarla por el cabello. Podía pincharme y ofrecerle mi sangre. Podía rasgar su vestido. Podía desnudarme y meterme en el lavabo enorme y gesticular que había sido un niño malo. Podía rotularle el cuerpo con párrafos memorizados. Podía quedarme mirando y esperar que alguien hiciera algo.
Era el momento mágico del deseo al genio de la lámpara. En el que no tienes más límite que tu imaginación. Si es que estás dispuesto a correr el riesgo. Ten cuidado con lo que deseas, porque puedes conseguirlo.
Había pasado de largo un coche-instalación que presentaba dos grandes bombonas en la baca, y tubos que las conectaban con el interior del coche. Las bombonas debían contener gas de la risa, y el visitante debía introducirse en el vehículo para consumirlo, pero el gas de la risa está prohibido en Alemania. De las inhalaciones en el exterior de la estación Zoo de Berlín solo queda una estrofa de canción del grupo U2 (“estoy listo para el gas de la risa”) y una ley para que esos comportamientos no se repitan, especialmente en público. Algunos días después, en Stuttgart, aspiraba helio con unos amigos para hablar con voz de dibujo animado. De la bombona, comprada a y por alemanes, solo inhalamos los extranjeros. El resto se dedicaban a rellenar sus globos, de los que colgaban postales con sello, que al caer esperarían un alma caritativa que las metiera en un buzón. Celebrábamos la boda de Quique y Katarina llamando al papá pitufo con voces deformadas y enviábamos cartas al azar con dirección fija. Pero eso era más tarde.
De momento seguía delante de la chica. Me miraba con cierta cara de aburrimiento –con qué ocurrencia saldrán hoy-, convencida de que era yo –clavado con expresión acelerada- el que iba a inaugurar la actuación del día. Mantuve la mirada mientras cometía el error de preguntar a mis acompañantes qué era lo que consideraban que sucedía allí. Uno leyó en voz alta las instrucciones, que estaban colocados en mini vallas al estilo de las señales “cuidado suelo resbaladizo” que aparecen en los restaurantes de comida rápida recién fregados. Ni siquiera me había dado cuenta de que había instrucciones, con el nombre de la pieza y el nombre del autor.
Palabras que la chica de blanco no entendía me dijeron que debíamos beber champán, mediante las tetillas de goma que colgaban del lavabo gigante. Y si mi decepción fue grande, aumentó cuando, una vez colocados a lo Rómulo, la chica se bajó del lavabo y acudió a por una botella. Había comenzado su actuación sin traer nada para beber, señal de que lo normal era que nadie participase. Y tómenlo como una suposición fiable, porque en el resto de la exposición todo comportamiento extraño era cortado secamente por un “bitte” de los guardas. Maldita sea, hasta me obligaron a esterilizar la tetilla con alcohol antes de tocarla. “Bajo su propio riesgo”, decían.
Tiene su gracia que ciertos artistas o ciertos museos o ciertas tendencias quieran simular el riesgo, sintetizarlo, cuando para obtener el producto real nos baste con los balcones de casa y los puentes y los semáforos en rojo y los barrios conflictivos. Es triste que coloquen actividades que no se pueden realizar –el coche-, igual que lo sería organizar una exposición de cuadros tapados por telones. Una cosa es reflexionar sobre la respiración y otra es fingir que se respira; no es una posición que me vea capaz de defender.
Pero hay un lado positivo en las mentiras. El engaño de “bajo su propio riesgo”, me tuvo congelado mientras se me disparaban las ideas –puedes pensar muchas cosas en muy poco tiempo, es asombroso cómo el tiempo real y el interno se descompasan-. Y, aunque me enfriase mientras la chica se alejaba racaneando un champán que apenas nadie bebe, me dio una prohibición que disfruté más tarde. Era la prohibición que duplicaba la risa días después, mientras inhalaba voces, mientras helio envuelto para regalo enviaba cartas perdiéndose en lo azul.
Era la primera vez en años que Sabra se sentaba en público. Sabra vive en Tel Aviv, pero guarda los tics de su larga estancia en Jerusalén. Si come fuera de casa, compra comida para llevar y la toma mientras camina. Si para comprar comida hay tres personas haciendo cola, sigue caminando hasta la siguiente. En Israel, la cultura general dice que tres judíos valen una bomba. Toda parada de autobús con más de dos personas es evitada. Literalmente, camina o revienta.
Desde donde estábamos sentados, se veía al guarda de seguridad paseando con su arma, saludando a distancia a otro que, ametralladora en mano, vigilaba el acceso de vehículos. Era un bar dentro del museo de Masada, y no había ni media docena de personas. Sin embargo, ella lo llamaba “estar en público”. Miraba a los lados con insistencia, viendo un mundo diferente al que yo veía, con un ojo más sutil que el de los guardias para los elementos sospechosos. Malditos incompetentes.
Sabra sabe manejar un arma porque el servicio militar es obligatorio para hombres y mujeres. Hay metralletas por todo el país porque cuatro generaciones de personas –tres años de hombres y uno de mujeres- tienen que llevarla a todas partes. Perder el arma significa siete años de cárcel. En ocasiones, se duchan con el rifle al lado para no perderlo de vista. En los autocares en los que viajé en Israel, siempre había metralletas, de soldados fuera de servicio, siempre llevadas en mano, en ocasiones apoyadas en tu muslo. Siempre hay armas. Para acceder a las fiestas callejeras tienes que pasar un control vallado en el que eres tan observado como tu petate, y dentro hay más gente armada, no necesariamente de uniforme. Hay armas en todas partes, excepto en los autobuses urbanos de Jerusalén. Cualquiera que se puede permitir un arma evita viajar en autobús. Ser conductor de autobús en Jerusalén convierte al controlador aéreo en la labor menos estresante del planeta.
En el bar de Masada, Sabra me cuenta, sin asomo de rubor, que la culpa de todo la tienen los romanos. Sabra me dice que el pueblo judío ha sido desde siempre un pueblo perseguido, que vinieron estos señores y les hicieron cambiar de idioma y ocuparon sus tierras y que forzaron el éxodo. Sabra me cuenta que no es un argumento que ha construido por sí misma, sino que es parte de la cultura general del lugar. En las escuelas se asienta muy bien que la historia judía tiene un punto crucial en los romanos. Le cuento que, ya puestos, también puedo abstraerme y decir que mis antepasados –suponiendo un árbol genealógico poco viajero- también fueron invadidos por los romanos y tuvieron que cambiar su lenguaje y el resto de cosas que comenta. Le pregunto si no cree que dos mil años es un tiempo excesivo para semejante excusa, para echar culpas a los demás. Sabra tiene que improvisar la respuesta –me extraña que lo que digo suene a planteamiento nuevo-y más o menos me dice que eso es lo de menos, que su pueblo ha sido un pueblo muy castigado y el castigo empezó allí, y que les enseñan que el pueblo judío es como un huevo en cocción, que cuanto más tiempo hierve más duro se vuelve.
Sabra se me antoja un testimonio representativo, una ciudadana media israelí que se permite confesar sus inseguridades. Entre los que he conocido en el país no hay muchos que permitan este tipo de conversación, de modo que este juicio dista mucho de ser estadístico. Pero también en casa vivo rodeado de personas que no se han preguntado muchas preguntas sobre argumentos sobre los que están plenamente convencidos.
Y Sabra me dice, sin saberlo, qué es lo que sucede cuando tus obligaciones morales no son con tus vecinos, sino con un conjunto muy delimitado de tus vecinos. Cuando tu grupo moral –tu familia, tu vecindario, tu club social, tu ciudad- es un conjunto discontinuo. Cuando la cohesión moral se basa en un elemento etéreo, en el que tienes más obligaciones morales con alguien que está a mil kilómetros que con otro que tienes a doscientos, la ética -la motivación propia- es el comportamiento por defecto.
Cuando me despedí de Sabra, todas las mochilas del autocar de línea tenían cosido un número de teléfono móvil para que, en caso de pérdida, no fueran bultos sospechosos. Poco antes nos había adelantado un coche de la ONU, con las iniciales pintadas y banderas a ambos lados. Abandonábamos el autobús en mitad del desierto, con serias instrucciones de hacer dedo hasta Jerusalén si pasaba más de media hora, porque podíamos morir deshidratados. Sabra confiaba en nuestra capacidad para elegir el coche, porque era “un poco tarde para un curso de matrículas de coche”. El autobús de enlace llegó en seguida, pero el relato termina allí, en medio del desierto, con los poros boqueando, mientras se aleja el autocar y las metralletas y los números esto- no- es- una- bomba. Mientras hay un respiro en la tensión y dos más uno no suman búm. Mientras lo que te preocupa es el insoportable calor a cien metros bajo el nivel del mar. Mientras, con sinceridad, puedes hablar del tiempo.
De entre las muchas sorpresas que nos deparan las vidas de santos, me gustaría subrayar un milagro atribuido a San José Oriol (1650-1702). El milagro que nos concierne sucedió en las siguientes circunstancias: terminada una cena en la que el santo estaba presente, resultó que ninguno de los comensales tenía dinero para pagar al mesonero. Viendo cómo se iba complicando la situación a medida que el dueño del local se resistía a aceptar el lavado de vajilla como forma de pago, San José tomó decididamente uno de los rábanos que había sobrado y se puso a cortarlo con un cuchillo. Las lonchas que iba cortando, dice la hagiografía, se convertían en monedas según caían a la mesa. Por si quedaba alguna duda, la narración nos aclara que "cortó tantas lonchas como monedas hacían falta para pagar la comida".
Esta historia es notable en muchos aspectos. Primero, una cena de grupo en la que nadie lleva dinero no es precisamente un conjunto de santos. Segundo, llama la atención lo prosaico del milagro, que en lugar de conceder una curación o un bien general se materializa en lo que -quizá desde lo de Judas Iscariote- se conoce como vil metal. Pero, personalmente, lo que encuentro más relevante es la última frase, que he citado textualmente: "cortó tantas lonchas como monedas hacían falta".
Tal vez alguno de ustedes recuerde una historieta de Mortadelo y Filemón titulada "el Gang del Chicharrón". En una escena, Mortadelo, Filemón y el superintendente Vicente acuden a la celda de la que se habían escapado los miembros del Chicharrón, que tiene una pared visiblemente agujereada. Filemón, viendo el panorama, comenta: "Sólo a esos borricos podría ocurrírseles semejante estupidez". "¿Cuál?", pregunta el súper. "Pues hacer diez agujeros" -aclara Filemón- "en lugar de escapar todos por el mismo". ("Anda, pues es verdad. No se me había ocurrido", contesta el súper; "Ni a mí", añade Mortadelo).
La 'performance' monetaria de San José Oriol es oficial dentro de la iglesia católica. A efectos de los católicos apostólicos, fue la intervención divina la que convirtió cada loncha en una moneda. Ahora bien, ¿no bastaba con una moneda?
Es decir, ¿ha habido alguna vez en toda la historia una situación de acuñación en la que la moneda más grande fuera sólo una parte de una cena de grupo en un mesón? En épocas en la que los cheques no existían, que las tierras y las casas se pagaban al contado, ¿alguien concibe que la moneda más valiosa no cubriese una cena para seis? Incluso si este milagro se aplicase en nuestros días de dinero electrónico y monedas pequeñas, ¿no sería más normal que la loncha se convirtiera en un doblón de oro en perfecto estado, homologable por catálogo, en lugar de cortar una ristra interminable de monedas de, en el mejor de los casos, dos euros?
En suma, ¿qué hace que la intervención divina en el milagro de San José Oriol pueda ser valorada por Filemón como una estupidez que sólo se le puede ocurrir a Ese Borrico?
Quizá ayude a entenderlo la historia del matrimonio Mínguez de la Concha, una ficción incluida en el primer ejemplar del fanzine Dinero, la "revista de poética financiera e intercambio espiritual" que realiza Miguel Brieva para Ediciones Dobledosis. La historia de los Mínguez narra cómo, al sacar dinero en un cajero automático, les llegó un billete de valor infinito emitido por error en la fábrica de Moneda y Timbre. Cuando los Mínguez realizaban cualquier compra con ese billete, las tiendas les daban como cambio el propio billete. Asustados por la situación, decidieron ingresar el billete en un banco. "Mediante ese sencillo acto", dice el relato, "los Mínguez se hicieron propietarios de todas las riquezas del país", "y en cuestión de horas, de las de todo el mundo. El orden financiero colapsó, ya nadie poseía nada; todo pertenecía a los Mínguez como pago ínfimo y consolatorio de lo que la humanidad les adeudaba: infinito". Con esta frase termina la narración, pero hay un añadido al final de la página que dice así: "Feliz desenlace: El matrimonio Mínguez accedió, finamente, a destruir el billete a cambio de que la tierra fuera llamada Alberto M.".
A un lado, el estado puede imprimir un billete de valor infinito; a otro, las intervenciones divinas relativas al dinero están limitadas a la calderilla. Si las ficciones reflejan la situación del momento en que son creadas ("nada nace de la nada"), vivimos un momento en el que Dios es menos potente que el dinero.
El dinero es una representación, un concepto abstracto: una civilización no se sorprende diciendo un día "mira, eso que cuelga lo llamaremos tomate" y otro diciendo "mira, eso que cae lo llamaremos dinero". La idea de Dios sólo afecta si eres creyente, pero la del dinero te afecta creas o no. Y a la primera la llamamos nada menos que todopoderosa.
Tiene cierta lírica. Atendiendo al milagro de San José Oriol, Dios, desde el dinero, es calderilla.
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Raul Minchinela
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Alexander Solzhenitsin, Archipiélago Gulag (3a parte), "Los pilares del Archipiélago"