"El drama de la cultura actual es la falta de interioridad, la
ausencia de contemplación. Sin interioridad la cultura carece de
entrañas, es como un cuerpo que no ha encontrado todavía su alma",
aseguró Juan Pablo II, quien se consideró "un joven de 83 años", en
una corta alocución.
BASE DE CUATROVIENTOS, Madrid. 3 de Mayo de 2003.
Podríamos interpretar estas palabras como una expresión de la
rapidez y ausencia de meditación de nuestro tiempo. Ahora en
nuestras vidas actuamos como si fuera por reflejo, no nos detenemos
a pensar, a contemplarnos, a mirar hacia nuestros propios adentro, a
reflexionar sobre la dirección de nuestras vidas. Necesitamos
conceptualizar nuestras acciones, mirararnos a nosotros mismos. En
estos tiempos de optimismo en el futuro, de fe en los avances de la
ciencia y de la apertura e interdependencias inter-nacionales,
tenemos que profundizar y descubrir nuestro propio universo
interior, tenemos que sumergir nuestra mirada hasta toparnos, hasta
comprender y aceptar nuestra especial condición de seres humanos
mortales. Evidentemente, como deja entender Juan Pablo II, para
darle plenitud de sentido a nuestras vidas, para llegar hasta
nuestras propias entrañas culturales, tenemos que contemplar,
reflexionar y profundizar en nuestra propia interioridad.