CRONICAS Y COMENTARIOS Noviembre-19-2003
Marco Antonio Landa
PERCEPCION CRITICA
La TV es tal vez la rama más destacada de los medios modernos de
comunicación social. Es un fenómeno envolvente, como el cine, pero de una
fuerza más
impactante, por cuanto no tenemos que movernos de la casa para entrar en
contacto con el mundo mítico, real o fantástico que nos ofrece. No es costosa
y por
el precio q ue hay que pagar para que la familia entera asista a una función
regular de cine, podemos pagar el gasto de la TV por un mes completo. Y la
tenemos a nuestra disposición las veinticuatro horas del día.
Pero, precisamente, debido a esa influencia subterránea y masiva de la
TV, la Iglesia Católica considera y es una de sus preocupaciones, que hay que
"educar al público receptor para que tenga una actitud crítica ante el
fenómeno".
La TV nos puede proporcionar muchos beneficios, pero también nos puede
hacer un daño terrible, porque en realidad no podemos vivir ya sin ella, como
esos amantes desesperados que hasta llegan a pensar en la muerte cuando la vida
los separa de su amada. Y quienes crean que el daño no puede llegar a
tocarlos, serán, quizás, los que más necesiten educar su sentido crítico.
Frente a la TV somos practicamente unos simples "receptores". La Iglesia
considera que convertirnos de "receptores" en "perceptores críticos" es
un
verdadero apostolado "que además de contribuir al crecimiento de la persona,
aporta a la Iglesia agentes de evangelización en el área específica de la
comunicación social", como ha expresado el Comité Episcopal Latinoamericano
(CELAM).
Receptor es aquel televidente que mantiene una actitud ingenua ante los
medios de comunicación social y se deja atrapar mansamente en las redes de los
reclamos publicitarios. El receptor convertido en perceptor crítico rompe esas
cadenas y aprende a ejercer su libertad para elegir, su capacidad de
discernimiento y su posibilidad de aplicar criterios morales desde una recta
escala de
valores, para confirmar su plena identidad cristiana.
Hay muchas diferencias en la fisonomía de un receptor y en la de un
perceptor. La experiencia del primero lo hace recibir las sensaciones
pasivamente,
buscando solo diversión o noticias. El segundo interpreta los mensajes que
capta y busca información para comprender mejor la realidad que lo rodea. El
receptor es espectador de una realidad protagonizada por otros; el perceptor
puede ser capaz de participar como protagonista en la realidad del mundo.
El receptor es parte de la masa; el perceptor es un interlocutor con
personalidad propia. El receptor confunde la realidad con la fantasía. El
percept
or está capacitado para separar ambas. El receptor usa los medios de
comunicación social indiscriminadamente, sin disciplina alguna; el perceptor
utiliza al
máximo su capacidad de elección y decisión. Por último, el receptor que
frente
a la TV es un mero admirador de los sorprendentes recursos teconológicos,
deja de serlo y se convierte en un perceptor crítico al estudiar y comprender
el
lenguaje y la técnica usados por la TV.
El Departamento de Comunicación Social del CELAM reitera sobre el tema lo
siguiente: "Si a esta fisonomía del "perceptor" le damos
características
pastorales bien definidas, tendremos entonces el perfil de un agente en proceso
de crecimiento, capaz de involucrarse activamente y cada vez con mas frutos en
el ámbito de la comunicación social". Y agrega: "Desde todo punto de
vista
crece el servicio que puede ofrecer a la Iglesia, la cual tiene una misión
amplísima que desarrollar en ese sentido, no solo porque está urgida de
potenciar
sus medios propios de comunicación, sino porque necesita multiplicar y
definir cada vez más su presencia en los grandes medios neutros de
comunicación y
hacer frente a los diferentes desafíos, sobre todo morales, que presenta la
abundante y constante avalancha de información y comunicación de nuestro
mundo".
C O M E N T A R I O S
Si aplicamos los razonamientos antes expuestos sobre la "percepción
crítica" a un caso concreto, por ejemplo a la TV hispana , podremos advertir
que
hay motivos suficientes para ejercitar la "percepcion crítica" en
adecuadasa
evaluaciones.. Advertiremos, no obstante que no hay que afinar demasiado el
sentido crítico para convencernos de que la mayor parte del material
televisivo
es de tan baja calidad que nadie puede llamarse a engaño sobre lo que puede o
no encontrarse de beneficio en él, para enriquecer nuestro acervo cultural o
humano.
Pero seamos justos e imparciales. Puede notarse que los noticieros, tanto
locales como nacionales han mejorado notablemente en su estilo noticioso y su
discrecion y mesura. Tuvieron tiempos, bastante recientes, en que la crónica
roja ocupaba un lugar destacado en el repertorio informativo. Eso ha cambiado
bastante y ahora podemos tener una información mas positiva en la que priman
los propositos de ser útiles a la comunidad, asi como a tantos de nuestros
inmigrantes hispanoamericanos que siempre necesitan de una orientacion
inteligente
y positiva en su afan de adaptarse a la vida norteamericana. En ese campo
ofrecen segmentos realmente dignos de encomio. Hay un noticiero nacional que
merece una mención especial. Es el programa "Hoy en el Mundo" de la cadena
Telemundo. A contrario sensu, en el mismo horario el programa de Univisión
parece
una rama desgajada del arbol de la televisión mejicana, que por muchos
nacionales de ese pais que vivan en EEUU. ya cansan un poco con esa insistencia
machaconaen ofrecernos constantemente noticias, artistas y grupos musicales de
ese
pais.
Después, otro de los elementos significativos de esa programación diaria,
son las telenovelas que nos envían por toneladas desde Méjico, algunas de
Venezuela o Colombia o de Brasil. A simple vista, sin tener que aguzar la
"percepción crítica", nos podemos dar cuenta perfectamente que son de
ínfima calidad,
con temas manidos y multiplicados a diario, donde las mas nauseabundas
intrigas amorosas, el crimen, los descarados escarceos sexuales, presentados sin
paliativo alguno, son tan burdos y faltos de originalidad, que no resisten el
más mínimo análisis.
Los programas de paneles están destinados, en su mayor parte, a
presentarnos el lado oscuro de la humanidad; los engaños matrimoniales, las
traiciones,
las infidelidades y los más bajos instintos del ser humano, se ponen de
manifiesto a toque de cencerro. Muy pocas veces se pueden advertir elementos de
enaltecimiento humano en esos programas.
Los programas cómicos están muy por debajo de la categoría media. Actores
,mal llamados cómicos, forzando las gracias de chistes que a veces no se
entienden porque en ellos se utilizan giros muy locales (casi siempore
mejicanos), fuera del alcance del tevidente que no esté al tanto de esas
especiales
maneras de hablar. Sin contar con que esos cómicos, se hallan en su actuación
muy
por debajo de la calidad del inimitable Cantinflas o el recordado Chespirito,
los dos únicos artistas mejicanos verdaderamente cómicos, según nuestro
criterio.
Nunca nos presentan un buen programa musical, con artistas reconocidos y
de calidad superior. Y mucho menos un programa cultural que de verdad esté
encaminado a elevar el nivel cultural del televidente, cargando las tintas en
los "chismorreos" del mundo de la farandula, nunca un reportaje, como lo
hicieron una vez, comentando, con verdadero sentido critico, las ultimas
producciones cinematograficas.
Por eso, consideramos que los criterios que separan al "receptor" del
"perceptor crítico", pueden aplicarse con exito a la televisión hispana en
nuestros medios, tan pronto como el televidente trate de afinar su sensibilidad
y
no se deje llevar solamente por el interes en pasar un rato entretenido. Pero
hay tanto material, por donde cortar, tanto en la TV hispana como en la
anglosajona, que el tema nos llevaria paginas y paginas sin llegar a
conclusiones
definitivas. Ya volveremos algun dia a transitar por esos andurriales.
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