CRONICAS Y COMENTARIOS Diciembre-22-2004
Marco Antonio Landa
LA ENCARNACION
Para muchos católicos, acostumbrados a rezar el Credo en la Misa diaria y
que, quizás no saben como nació esa oración tan importante para nuestra fe,
resultará sorprendente saber que los primeros 600 años de la historia de la
Iglesia giraron casi exclusivamente en torno al misterio de la Encarnación,
nucleo esencial del Credo. Tambien sorprenderá conocer que en el fondo de la
controversia planteada alrededor de ese misterio, se hallaba la influencia de
Platón, un filósofo griego que murió 350 años antes del nacimiento de
Jesucristo.
En efecto, cuando la prédica evangélica desbordó el ámbito judío y se
volcó al mundo pagano, topó con la filosofía de Platón que regía el
pensamiento,
la vida y la conducta de aquellos pueblos. Era un sistema politeista: aunque
Platón admitía la existencia de un Dios trascendente e inmutable, también
creía
en la existencia de dioses menores, a los que podrían llamarse "dioses
subordinados".
El choque de ese sistema de pensamiento con la doctrina apostólica del
Dios único y la naturaleza divina de Cristo, fué inevitable. Y la lucha quedó
planteada en torno al hecho de si Jesucristo, el Hijo de Dios, es realmente Dios
y hombre al mismo tiempo. Asi surgieron en el seno de la Iglesia naciente las
primeras herejías, sustentadas por quienes no aceptaban rendir su pensamiento
pagano a la nueva religión que sostenía firmemente aquellos principios.
La herejía más recalcitrante fué el "arrianismo", de Arrio, un
sacerdote
libio que afirmaba que el Hijo no era de la misma naturaleza del Padre, pues
había habido un tiempo en que no había existido. Esa declaración contradecía
la tradición apostólica y las creencias de las comunidades de creyentes de
todo
el Imperio y fué combatida eficazmente por pensadores católicos ortodoxos. La
discusión se convirtió en una candente polémica que desembocó en el Concilio
de Nicea, conovocado por el Emperador Constantino el año 325. En ese Concilio
la doctrina arriana fué derrotada pues se adoptó la fórmula de Atanasio,
conocida hoy como el "Símbolo Atanasiano", de que "el Hijo es
consustancial con
el Padre", o sea de su misma naturaleza divina. Pero el conflicto no terminó
ahí, pues debido a innumerables altibajos de tipo político y teológico, hizo
falta la convocatoria de otro Concilio, conocido como el Concilio
Constantinopolitano I, reunido en Constantinopla el año 381, para que el
arrianismo quedara
totalmente derrotado.
El Concilio de Constantinopla fué convocado por el Emperador Teodosio I,
quien ya había declarado su creencia en "una divinidad del Padre y del Hijo y
del Espíritu Santo, en igual majestad y Santa Trinidad". El Concilio
ratificó
el Credo de Nicea y elaboró la fórmula definitiva que rezamos cada día en la
Misa.
Ahora bien ?dónde reside la importancia de todo eso? ?Qué significa la
Encarnación para el cristiano de hoy? ?Creemos realmente que Jesucristo es
Dios?
Con sus raices bien firmes en la tradición apostólica, en la doctrina
conciliar y las creencias de los primeros cristianos, la Iglesia Católica
enseña
que Jesucristo, la Segunda Persona de la Trinidad Divina, eterno e increado,
es de la misma naturaleza del Padre y que se hizo hombre, sin dejar de ser
Dios, para igualarse al hombre en su naturaleza humana y de esa manera
ennoblecer
y dignificar a la humanidad, que es la obra más grande de la Creación divina.
Solo Dios podía salvar al al hombre y rescatarlo del pecado y la muerte, según
la doctrina de San Ireneo.
En la Encarnaciín y el nacimiento de Cristo celebramos la venida de Dios
al mundo, un acto voluntario de amor por el cual el Creador quiso vivir en
medio de sus criaturas.
Jesucristo no es un mero enviado de Dios, ni un profeta, ni solamente un
hombre de virtudes excepcionales: es realmente Dios hecho hombre. Creer lo
contrario es incurrir en herejia, aunque en nuestros días esa palabra resulte
para algunos un poco anacrónica.
C O M E N T A R I O S
Francisco lo llamó una "creche", la palabra francesa para "cuna". Y
creó el primer "nacimiento" usando personas humanas; un pesebre auteentico;
una
vaca, un asno y pastores reales.
La Encarnación --Christmas-- fué el componente clave en la espiritualidad
de Francisco. El quería celebrar la Encarnación de un modo especial. Quería
hacer algo que ayudara a la gente a recordar al Niño Jesús y cómo El nació
en
Belén. Francisco quería que el pueblo viera y experimentara cómo Jesús
yacía
en un pesebre con una vaca y un asno parados junto a El, y cómo permanecía en
el colchoncito de heno donde había sido colocado.
Fué la Víspera de la Navidad del año 1223. A la hora señalada los
Hermanos Franciscanos vinieron al nuevo Belen. Hombres, mujeres y niños de toda
el área vinieron también a la celebración. Las antorchas que ellos portaban
iluminaron la noche conforme se acercaban al Pesebre Santo para adorar a
Jesús.
Todos estaban llenos de alegría frente al misterio de la Encarnación. Y la
Gran Tradición comenzó.
Al contemplar la escena de la Natividad, podemos recordar y celebrar otra
vez el amor de Dios por Su creación. Para mostrar su inmenso amor, su bondad
y su misericordia, El se hizo persona como nosotros. Esto es lo que el Pesebre
Santo simboliza.
(Tomado del libro "La vida de San Francisco" de Tomas de Celano)
La Navidad
es fiesta de amor.
La fiesta
del gran don de Dios.
El cielo reparte sonrisas,
y un puro resplandor
inunda la tierra entera.
Misterio secreto de amor
que penetra y hace latir
el más adusto corazón.
Que resuenen los clarines
y repique fuerte el tambor.
Para inclinarse los reyes
y alegrarse el pastor.
Que vibre la tierra entera
con la fiesta del amor.
Ha nacido un niño hermoso
sobre toda ponderación.
Alegría de Navidad:
!JESUS ES LA RAZON!
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