Como alavés que soy siento gran envidia de cómo los navarros,
ellos
sólos, y sin lastres nacionalistas, han logrado crear una
autonomía
consolidada y próspera. Navarra es el espejo el el que nos miramos
los alaveses. Ser como Navarra es una aspiración que cada vez toma
más cuerpo, vistos los resultados electorales más cercanos en
el
tiempo.