Estimados amigos:
Conferencia que pronunció el lehendakari, Ibarretxe en el Palacio
euskalduna, invitado por ELKARRI
I. Introducción
-La ruptura de la tregua de ETA ha quebrado el escenario de ilusión y
esperanza generado el pasado 16 de septiembre de 1998 y ha roto, de nuevo,
la convivencia social.
-La sociedad vasca ha exigido con rotundidad a ETA el abandono de la
violencia y la apuesta por las vías exclusivamente pacíficas y democráticas
para la resolución de cualquier conflicto de naturaleza política.
-Tenemos la responsabilidad histórica de encauzar definitivamente la
solución del denominado conflicto vasco. No podemos trasladar esta
responsabilidad a generaciones posteriores.
-Para la solución del conflicto vasco es necesario separar el problema de
normalización política del problema de la violencia, por muy dramática que
esta sea. Es preciso no confundir la violencia condenable de ETA con las
reivindicaciones democráticas de aquella parte de la sociedad vasca que se
identifica legítimamente con el sentimiento nacionalista. Un sentimiento de
identidad nacional que cuenta con más de 100 años de historia y que tiene
profundas raices pacíficas y democráticas.
-De igual forma, es preciso reconocer la existencia en nuestra sociedad de
ciudadanos y ciudadanas cuya referencia de identidad nacional no es Euskadi
sino España y que, legítimamente, tienen derecho a defender sus ideas en
total libertad. Todas las ideas y todos los proyectos tienen cabida en una
sociedad democrática y todos debemos estar comprometidos con la defensa de
aquellos ciudadanos que vean coartados su libertad y sus derechos
individuales.
-Nuestro reto consiste, por tanto, en construir un marco de convivencia
fundamentado sobre:
Un escenario de Paz y de ausencia de violencia.
La normalización política y social.
Objetivo:
Conseguir la Paz para, a continuación, buscar un punto de encuentro que
permita lograr la normalización política definitiva en el seno de la propia
sociedad vasca y establecer un marco de relación armónico entre el Pueblo
Vasco y España. EN DEFINITIVA, BUSCAR UN PUNTO DE ENCUENTRO PARA CONVIVIR.
Convivir: implica reconocimiento y respeto mutuo.
La convivencia, aplicada a la vida de una pareja, supone que dos seres con
una identidad original propia e irrenunciable, deciden libremente convivir
juntos, formar una familia, es decir, compartir parte de su soberanía
individual en aras de un proyecto común.
Convivir es , por tanto, un principio fundamental para entender la armonía
entre los pueblos, y en este sentido constituye un concepto clave para
comprender el origen del denominado problema vasco.
La solución de un problema social de convivencia exige una mentalidad
abierta y adoptar una actitud proactiva:
Primero, para reconocer su existencia.
Segundo, para identificar y comprender las razones últimas que lo originan.
Tercero, para analizar alternativas de solución desde el diálogo, el respeto
y la tolerancia mutua.
Cuarto, para buscar puntos de encuentro que permitan su solución definitiva.
Exige, además, una condición previa:
Renunciar a la violencia, para imponer la solución a la otra parte.
Cualquier solución a un problema social debe partir de la aceptación
inequívoca de las vías políticas y democráticas, del respeto a los derechos
humanos y del reconocimiento del pluralismo político.
II. La historia de una convivencia frustrada.
El Pueblo Vasco representa una realidad social, histórica y cultural previa
a la Constitución y anterior, incluso, a la existencia misma del Estado
español.
Aunque con diversos avatares y vicisitudes -y siendo consciente de la
dificultad que entraña reducir en una frase muchos siglos de historia-,
desde su incorporación voluntaria a la Corona de Castilla, los distintos
Territorios Vascos vivieron una etapa de convivencia con España, basada en
el respeto a los Fueros, el Pacto y la soberanía compartida mediante la
Libre Adhesión, a través de uniones personales escrupulosamente renovadas
por cada uno de los Territorios Históricos Vascos con los Reyes de Castilla
y de España.
La quiebra de este sistema de relación política, de este marco de
convivencia, configura desde hace 160 años la historia de una convivencia
frustrada.
1839: Derrota en la primera Guerra Carlista. Ley de 25 de Octubre de
1839: Primera Ley Abolitoria de los Fueros Vascos. Se impone unilateralmente
a los vascos la unidad constitucional de la Monarquía española, bajo la
fórmula: "se confirman los Fueros de las Provincias Vascongadas y Navarra,
sin perjuicio de la Unidad Constitucional de la Monarquía".
Quiebra del principio de soberanía compartida.
Quiebra del principio de libre adhesión.
1876: Derrota en la Segunda Guerra Carlista.
21 de Julio: segunda Ley Abolitoria de los Fueros.
El Concierto Económico firmado en 1878 queda como el último
vestigio de la soberanía original de los Territorios Vascos.
1939: Fin de la Guerra Civil Española. Comienzo de la Dictadura
Franquista.
Nueva quiebra de la convivencia un siglo después:
-Supresión del Concierto Económico en las provincias
traidoras.
-Represión de la cultura vasca y del Euskera.
-Persecución del nacionalismo vasco.
-Gobierno Vasco en el exilio.
1958-59: Nacimiento de ETA y primeros actos de violencia.
Nueva quiebra de la convivencia, cuyos dramáticos efectos
estamos sufriendo desde entonces hasta el momento presente.
III. La Constitución Española de 1978. ¿Una oportunidad perdida?.
-La Constitución Española fue ratificada por el 30,8% de los ciudadanos y
ciudadanas de la Comunidad Autónoma Vasca. Este es un dato objetivo y una
constatación histórica.
-¿Cuáles fueron las razones por las que las fuerzas nacionalistas
propugnaron la abstención activa e incluso el rechazo de la Constitución?.
-No es preciso realizar un análisis detallado, pero estas razones se podrían
resumir en cuatro puntos:
Se excluyó al nacionalismo vasco de la ponencia constitucional.
Fueron rechazadas las enmiendas del Grupo Vasco para lograr un marco
constitucional capaz de reconocer explícitamente la singularidad y la
identidad diferenciada del Pueblo Vasco.
No fue posible la incorporación de la realidad nacional vasca, singular y
diferenciada, en un verdadero estado plurinacional que aceptase la
existencia en su seno de naciones que comparten su soberanía libremente.
Se negó el reconocimiento constitucional del derecho a ser del Pueblo Vasco.
-En cualquier caso, y sin entrar a valorar los motivos subyacentes por los
cuales una gran parte de la sociedad vasca no ratificó positivamente el
texto constitucional, el simple hecho de que el marco constitucional sólo
obtuviera el refrendo del 30,8% en la CAV, ¿no representa por sí mismo el
fiel reflejo de una situación que en clave democrática debería ser
mejorada?.
¿No deberíamos tener todos como objetivo democrático releer, ensanchar e
incluso, si fuera preciso, modificar la norma constitucional para dar cabida
razonable a los deseos de una gran parte del Pueblo Vasco?
-¿La Disposición Adicional Primera: puede ser una ventana abierta a la
esperanza?.
"La Constitución ampara y respeta los derechos históricos de los Territorios
Forales. La actualización general de dicho Régimen Foral se llevará a cabo,
en su caso, en el marco de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía".
Esta es la pregunta que aún está pendiente de responder.
IV. El Estatuto de Gernika. Un punto de partida para la convivencia.
El Estatuto de Gernika constituyó el instrumento fundamental por el que
apostamos la mayoría de los vascos para desarrollar nuestro autogobierno y
para articular la convivencia democrática de nuestro Pueblo. No obstante, a
lo largo de estos más de 20 años, la experiencia nos indica que no ha
servido para integrar a los que en su día lo rechazaron, y su desarrollo ha
generado frustración en una parte importante de las personas que lo votaron.
¿Porqué el Estatuto no ha respondido a las expectativas que depositaron en
él una parte muy significativa de los vascos?.
Primero: El actual modelo del Estado de las Autonomías no responde al modelo
que se intentó dibujar en la Constitución, basado en la existencia de hechos
diferenciales y singulares que debían tener un tratamiento específico.
Se ha optado por la opción del café para todos con la esperanza de diluir
las personalidades históricas en un sano regionalismo.
Segundo: Después de los más de 20 años transcurridos, el Estatuto de Gernika
es la única Ley Orgánica que ostenta el triste honor de no haber sido
cumplida.
Tercero: Su desarrollo ha estado condicionado al pago de peajes y precios
políticos exigidos por parte del Gobierno español.
Cuarto: Se ha quebrado su desarrollo a través de la aprobación unilateral de
leyes básicas que han cecenado nuestro autogobierno y han provocado la
judicialización permanente del mismo, generando la sensación de falta de
seguridad jurídica en el propio instrumento (instituciones flotantes)
Quinto: Nunca se ha considerado íntegramente como un texto que, además. de
reconocer un haber competencial, deja abierta la posibilidad a la capacidad
soberana del Pueblo Vasco para ejercitar los derechos que, como tal, le
hubieran podido corresponder en virtud de su historia.
En consecuencia, aún reconociendo y valorando muy positivamente los frutos
del Estatuto de Gernika y su importancia para asumir un proceso de
transferencias competenciales, debemos constatar que para una parte
significativa de la sociedad vasca "su actual grado de desarollo" no ha
servido para encauzar, plena y definitivamente, el reconocimiento de la
identidad nacional del Pueblo Vasco. Ni siquiera ha servido para dar
respuesta al nivel de autogobierno competencial que en el mismo se
contemplaba, a pesar de haber transcurrido más de 20 años desde su
aprobación.
Podemos concluir afirmando que el Estatuto de Gernika, a pesar de la
frustración que su desarrollo haya podido provocar en una parte de la
sociedad vasca, ha sido un instrumento esencial para nuestro autogobierno y
para la convivencia democrática en nuestro Pueblo.
El Estatuto, desde esta perspectiva, y atendiendo a su carácter de texto
abierto, contiene potencialidades que deben ser exploradas para alcanzar un
nuevo punto de encuentro, bien a través del desarrollo de su Disposición
Adicional, o bien a través de una renovación o modificación del mismo. Un
punto de encuentro que contemple el reconocimento del Pueblo Vasco como
sujeto político dotado de una identidad y personalidad propia, y no como un
mero agente receptor de unas determinadas transferencias fruto de un proceso
de descentralización administrativa.
V. El camino para la construcción de la Paz y la normalización política.
A) Postulados previos
1.-Definir claramente el Problema Vasco.
Que, en términos políticos, se puede definir como:
La existencia de una parte importante de la sociedad vasca que no se siente
satisfecha con el actual marco de convivencia constitucional, no tanto por
el nivel de competencias que ostenta, sino, sobre todo, porque en la
Constitución no se le reconoce expresamente al Pueblo Vasco como un sujeto
político con una identidad nacional singular y diferenciada, titular de unos
Derechos Históricos existentes antes de la propia Constitución y, por tanto
con capacidad y soberanía para decidir libre y democráticamente su propio
futuro.
2.-No confundir el problema político con la violencia de ETA.
La violencia ejercida por ETA no solo ha prostituido las legítimas
aspiraciones democráticas de la mayoría de la sociedad vasca, sino que ha
contribuido, además, a tergiversar el problema, confundiendo violencia con
reivindicaciones democráticas. La violencia de ETA ha sido un elemento que
ha distorsionado trágicamente la convivencia y, por lo tanto, ha constituido
una rémora para abordar el problema histórico de la normalización política
de Euskadi. Con la ruptura de la tregua y los atentados recientemente
cometidos, ETA ha quebrado una nueva oportunidad para la convivencia.
Desde la más absoluta condena, y la exigencia a ETA del cese de la
violencia. -y al margen de la violencia terrorista, porque no podemos
confundir terrorismo con la defensa legítima de proyectos políticos
democráticos- ¿seríamos capaces de plantear alternativas de solución desde
el diálogo, el respeto y la tolerancia mutua?. ¿Es posible un punto de
encuentro para la convivencia?
B) Dos premisas de partida.
La sociedad vasca es una sociedad plural
-Es plural desde el punto de vista social, desde el punto de vista
territorial y también desde la perspectiva de sentimientos de identidad.
Existen vascos que se sienten también españoles, y otros que se consideran
solo vascos.
-Cualquier búsqueda de puntos de encuentro para la convivencia debe asumir y
respetar esta pluralidad. Por eso, cualquier nuevo punto de encuentro debe
seer capaz de integrar a los que están fuera y no dejar fuera a los que
ahora están dentro del consenso. Es decir, debemos alcanzar un punto de
encuentro capaz de integrar y respetar a todos los ciudadanos y ciudadanas
vascas, a los de una sensibilidad y a los de otra.
-No podemos ir, por tanto, a un choque de trenes, a una confrontación de
identidades y de imposición de sentimientos de pertenencia. Es preciso el
rspeto de las minorías por las mayorías, pero también, y en clave
democrática, es preciso el respeto de las minorías a las mayorías.
La sociedad vasca es una sociedad diferenciada
-Por encima de la pluralidad política de la sociedad vasca existe un
sentimiento de pertenencia común: todos nos reconocemos como ciudadanos y
ciudadanas vascas.
-Existe un profundo sentimiento de pertenencia a un pueblo con una identidad
histórica y cultural propia, así lo atestiguan, por ejemplo la existencia de
un amplio sentimiento nacionalista vasco, de un movimiento sindical propio
mayoritario, de un idioma diferenciado, de unas costumbres y una historia
propia...
-Estos son sólo algunos síntomas de que el Pueblo Vasco se percibe a sí
mismo como una sociedad con una identidad singular y diferenciada que debe
tener, por tanto, un reconocimiento diferencial en el Estado español.
-El posible punto de encuentro que buscamos tiene que tomar en consideración
esta realidad si no queremos repetir los errores del pasado, si no deseamos
cerrar un marco de convivencia en falso y desembocar en la ruptura.
-Desd esta perspectiva, ¿cuál es el camino a recorrer?.
C) El camino a recorrer.
1.-Configurar un escenario de ausencia de violencia.
-Debemos sacar conclusiones de la gestión de la tregua que cada cual ha
desarrollado. Tenemos que aprender de los errores del pasado. Es preciso
seguir trabajando a favor de recuperar un escenario de ausencia de violencia
desde la defensa de los derechos individuales y colectivos y del respeto a
la vida. La violencia representa una barrera infranqueable para avanzar por
las vías políticas y democráticas en la solución del conflicto. Todas las
manifestaciones de violencia deben desaparecer. Todas. Las de ETA, las de la
Kale Boroka...todas. Porque violencia y política son incompatibles.
-En todo caso, y a pesar de la violencia, los responsables políticos no
podemos permanecer inactivos. Podemos y debemos seguir trabajando sin
descanso para sentar las bases de un diálogo multilateral que permita
propiciar un escenario de ausencia de violencia y reforzar la integración y
la convivencia social.
Pero con toda claridad hemos debemos trasladar a aquellos que apuestan por
el ejercicio de la violencia, que no será posible avanzar entre todos en el
proceso de normalización política y en la búsqueda de nuevos puntos de
encuentro que ensanchen los actuales marcos de convivencia, si previamente
no desaparecen todo tipo de acciones y manifestaciones de violencia. Sólo en
este escenario podremos abordar en un foro de diálogo una nueva fase que nos
permita plantear en profundidad la solución de los problemas de
normalización política y de convivencia que sufre nuestra sociedad.
2.-Constituir entre todos los partidos políticos vascos (en una o en varias
mesas), un foro para la normalización y la convivencia, sobre las siguientes
premisas de partida.
-Apuesta inequívoca de todos los interlocutores por las vías exclusivamente
políticas y democráticas. El respeto a la vida como principio básico y
fundamental.
-Desde el respeto a lo que "hoy somos", manifestar nuestro compromiso de
respetar las reglas de juego democrático y la voluntad de la sociedad vasca,
"libremente expresada", para decidir en cada momento su propio futuro.
-Un foro sin límites y sin exclusiones. No pueden ponerse vetos a la defensa
democrática de las ideas políticas.
-Este diálogo deberá partir del establecimiento de aquellos principios
básicos que constituyen el mínimo común denominador entre todos los Partidos
vascos para abordar el proceso de normalización política y ,
posteriormente, identificar las materias que representan la raíz de
enuestras divergencias y sobre las que es preciso profundizar para alcanzar
nuevos puntos de encuentro.
3.-Búsqueda de un primer punto de encuentro.
-Que sea susceptible de lograr el consenso mayoritario de los partidos
políticos vascos.
-Que sea capaz de integrar a todos porque no prejuzgue ni condicione las
opciones legítimas que cada cual representa.
-Que sea una puerta abierta a un nuevo consenso futuro.
-Que suponga un mínimo común denominador para todos los Territorios
Históricos Vascos.
-Que sea un planteamiento estrictamente en clave democrática y, por tanto,
susceptible de integrar las sensibilidades nacionalistas y no nacionalistas.
-Que no suponga la ruptura de los marcos de convivencia logrados hasta
ahora.
-Que sea susceptible de ser incorporado a la Constitución española por la
vía del Pacto y del Acuerdo.
-Que sea aplicable a los Territorios de raíz foral en función de sus
derechos históricos amparados y respetados por la Constitución.
-Punto de encuentro.
En mi opinión. el punto de encuentro que podría responder a las condiciones
anteriores es el "reconocimiento expreso del derecho de los ciudadanos y
ciudadanas vascas para decidir libre y democráticamente su propio futuro".
O dicho de otra forma:
"El reconocimiento efectivo de unos Derechos Históricos preexistentes, que
la constitución ampara y respeta, y que en los términos actuales suponen,
-desde el reconocimiento de lo construido hasta ahora- aceptar, lisa y
llanamente, la capacidad que tienen los ciudadanos y ciudadanas de los
Territorios Históricos Vascos de raíz foral para decidir libre y
democráticamente el status de relación jurídicopolítica que quieren tener
entre sí mismos y con el Estado español".
4.-Ratificación de este punto de encuentro mediante consulta popular a los
ciudadanos y ciudadanas de los Territorios Históricos Vascos, desde el
respeto a la voluntad de los distintos ámbitos y comunidades en los que
actualmente se articula el Pueblo Vasco.
5.-Incorporar la decisión de la sociedad vasca en el ordenamiento jurídico.
La pregunta clave sería:
¿Si los ciudadanos y ciudadanas vascas, en base a la existencia de unos
derechos Históricos propios que ampara y respeta la Constitución,
ratificaran mediante referendum el derecho a decidir libre y
democráticamente su propio futuro, el reconocimiento de este derecho y su
ejercicio tendrían cabida en la Constitución?, ¿cabe este principio en un
Estado de Derecho?.
La respuesta depende de la voluntad política:
1.-No: interpretación cerrada de la Constitución cárcel de naciones.
2.-Sí: interpretación flexible abierta y dinámica de la Constitución,
utilizando la Dsiposición Adicional Primera en los siguientes términos:
Los Territorios Vascos, como titulares de los Derechos Históricos amparados
y respetados por la Constitución, conforman un cuerpo político diferenciado,
anterior a la propia Constitución y, por tanto, con capacidad para decidir
libremente su futuro político.
6.-Un segundo punto de encuentro.
En el ejercicio de ese reconocimiento del derecho a ser y a decidir por sí
misma, la sociedad vasca tendría que buscar otro punto de encuentro en su
propio seno sobre el marco de relación jurídico-política que desea tener,
tanto en el ámbito de sus relaciones internas como con el Estado español.
Teniendo en cuenta la realidad del momento histórico-político actual, es
posible plantear un "nuevo punto de encuentro" que sobre la base de partida
de la realidad política e institucional actual y de los marcos jurídicos
vigentes, es decir, de lo construido hasta ahora, defina, bien sea mediante
la aplicación de la Disposición Adicional del actual Estatuto: "el Pueblo
Vasco no renuncia a los derechos que le hubieran podido corresponder en
virtud de su historia", o bien a través de una renovación o modificación del
mismo, un nuevo marco de convivencia con el Estado sobre el principio de la
libre adhesión que reconozca al Pueblo Vasco como un Pueblo con identidad
propia y, por tanto, con capacidad para decidir su propio futuro.
Sobre la base del reconocimiento de este principio,y desde la perspectiva de
la Comunidad Autónoma Vasca, cualquier proceso de negociación debería partir
, en todo caso, del cumplimiento íntegro e inmediato del contenido material
del actual Estatuto de Autonomía -una Ley Orgánica pendiente desde hace más
de veinte años-, sobre todo en lo que atañe al ámbito sociolaboral.
Además, el proceso de negociación debería adaptar el marco de relación a la
nueva realidad europea e internacional, posibilitando el establecimiento de
relaciones políticas e institucionales entre los distintos territorios y
comunidades en los que actualmente se articula el Pueblo Vasco, contemplando
la presencia y participación directa de Euskadi en Europa en aquellos
asuntos de su competencia exclusiva, y facilitando su presencia en los foros
internacionales en representación y defensa, tanto de su identidad singular,
como de sus competencias y políticas públicas.
En definitiva, se trata de construir una relación de convivencia entre
Euskadi y España, basada en el reconocimiento de la personalidad de la
sociedad vasca para definirse a sí misma, en el respeto mutuo, la tolerancia
y la libre adhesión a un proyecto compartido.
¿Cabe este planteamiento en el Estado español que, al menos en teoría,
admite la existencia de diferentes naciones en su seno?. La pregunta sigue
pendiente.
VI. Estrategias alternativas.
1.-Estrategia de la violencia y de la imposición por parte de ETA.
-La estrategia política es incompatible con la violencia. Cualquier
reivindicación democrática queda prostituida por la violencia.
-Es una estrategia totalmente inservible.
-Representa más dolor y sufrimiento para la sociedad vasca que no aceptará
nunca la vuelta al pasado.
-Es una estrategia equivocada y errónea, no sólo desde un punto de vista
ético y moral, sino político y social.
2.-Estrategia inmovilista para errdicar la violencia. Vía estrictamente
policial.
-ETA no es un clan familiar mafioso.
-Unicamente la estrategia policial no serviría para garantizar la
convivencia ni erradicar la violencia.
-No ha servido ni en los años más duros de la dictadura franquista ni
siquiera con guerras sucias.
-La inmensa mayoría del Pueblo Vasco apuesta por un final dialogado.
3.-Estrategia cerrada para la normalización política. El actual marco
jurídico no admite cambios. El Estatuto y la Constitución son estación
término.
Estrategia de punto final.
-La Constitución española necesita ser ensanchada si se quiera dar cabida
razonable a los deseos de una gran parte del Pueblo Vasco. Para que una
norma de convivencia como la Constitución, tenga plena legitimidad en la
sociedad vasca, debe ser respaldada al menos por una mayoría más amplia que
la actual.
-En relación con el Estatuto, con el consenso estatutario, es preciso
preguntarse previamente ¿de qué Estatuto estamos hablando?:
¿Del Estatuto que fue rechazado por el entonces Portavoz de Alianza
Popular y hoy Presidente del Partido Popular, por atentar contra la Unidad
de España?.
¿Del Estatuto recortado fruto de la LOAPA y de la política del "café
para todos" aplicada en la etapa socialista y que lleva veinte años sin ser
cumplido?
¿O del Estatuto en su globalidad, que contempla, entre otras, la
transferencia del régimen económico de la Seguridad Social y posibilita,
incluso, la unidad territorial con Navarra?. ¿Del Estatuto como texto
abierto que en virtud de su Disposición Adicional establece que el Pueblo
Vasco no renuncia a los derechos que le hubieran podido corresponder en
virtud de su historia?.
Si algunos Partidos están hablando de las dos primeras interpretaciones del
Estatuto y pretenden dar por cerrado el proceso de autogobierno alcanzado y
convertir el camino recorrido hasta ahora en la meta final, estamos haciendo
un ejercicio de cinismo, porque no estaremos ante un punto de partida para
la convivencia sino ante el punto final del consenso, porque ¿alguien piensa
sinceramente que el punto de encuentro entre las distintas sensibilidades
políticas existentes en la sociedad vasca van a consistir en seguir
reclamando al Estado español el "pleno y leal" desarrollo del Estatuto
durante los próximos veinte años?.
Si, por el contrario, estamos hablando de la tercera interpretación, es
decir, del verdadero Estatuto, del que aprobó la mayoría de los vascos en
1979, en su globalidad, entonces, posiblemente estemos en disposición de
alcanzar un nuevo punto de encuentro para la convivencia que sea capaz de
integrar a todos, sobre la base de partida del consenso actualmente
alcanzado.
VII. Final.
La convivencia entre pueblos entraña afectividad, emotividad y tolerancia.
La convivencia en armonía, por tanto, sólo es posible desde el
reconocimiento a la identidad del otro y el respeto a su capacidad de
decidir por sí mismo. Si se niega este derecho no estamos hablando de
convivencia sino de imposición. No estamos hablando de libre adhesión sino
de conquista. No estamos hablando de libre adhesión sino de conquista. No
estamos hablando de afectividad sino de autoritarismo.
En definitiva, se trata de reconocer el derecho que tiene el Pueblo Vasco de
decidir lo que quiera ser en el futuro, desde el respeto y el reconocimiento
de lo que hoy es.
Desde esta premisa democrática todos debemos aceptar la decisión de la
sociedad vasca, teniendo en cuenta los ámbitos institucionales y políticos
en los que ésta se estructura y la realidad del momento histórico en que
ésta se produce.
La normalización política y la recuperación de la convivencia afectiva, que
se perdió hace más de un siglo y medio, son dignos objetivos de cualquier
demócrata y deben ser la principal responsabilidad de todo dirigente
político que desee solucionar definitivamente el llamado problema vasco.
La convivencia entre pueblos, al igual que en una familia, entraña
afectividad, emotividad, tolerancia. En este siglo XXI, los proyectos
políticos son de libre adhesión o de ficción. En la vida, ¿es posible
convivir..., compartir..., si no hay afecto..., si no hay respeto?.
________________________________________________________________________
Get Your Private, Free E-mail from MSN Hotmail at http://www.hotmail.com