Arratsalde on. Nire lehen agerraldia da hau.
Diario de Noticiasek atzo Guillermo Arbeloaren artikulu
interesgarri bat zekarren. Bertan Afganistango talibanen eta Sanzen
gobernuaren politika kulturalen arteko antza aipatzen zuen. Askok
ikusia duzue noski, baina badaezpada...
Horra testua:
Allí el 'talibán', aquí el 'talisanz'
A lo largo de la historia, y referido a ciertos comportamientos de
dignatarios máximos en la Iglesia católica, se ha dicho y se ha
escrito sin ningún riesgo a equívoco, que de haber regresado
Jesucristo a este mundo, esa jerarquía habría sido la primera en
condenarlo y propiciar la repetición de su sacrificio. Si esto
hubiera sido o no cierto es algo que sólo puede afectar a los
creyentes, aunque las consecuencias hubieran sido iguales para los
que no creemos. La Iglesia ha sido dañina tanto con las conciencias y
los cuerpos de sus fieles, como de aquellos que no eran de su fe.
No es mi intención abrir un debate ni sobre los fines de la Iglesia
católica, ni tampoco de los despropósitos, abusos y crímenes
perpetrados en su nombre o por personas revestidas de autoridad
eclesial a lo largo de los siglos. Quien quiera saber más, los libros
de historia están para ponerse un tanto al día. Y ya digo, ni trato
de abrir debate ,ni tampoco de tratar por igual a todos los creyentes
de esa fe cristiana. La responsabilidad de sus jerarquías no tiene
por qué mancharles a ellos, salvo en la medida en que de forma
consciente, cada uno de esos fieles (normalmente con rango político
y/o mando en plaza) haya contribuido en algún momento de la historia
a dar esplendor y propagar la verdadera fe sin importar los métodos
utilizados para ello, ni los sufrimientos, rapiñas, crímenes,
lágrimas y sangre, sobretodo mucha sangre, cometidos en beneficio de
tan angelical y supremo fin. Ahora que la Iglesia católica ha
adoptado otros modales ( sin entrar a valorar las razones y
condicionamientos de todo tipo que le han llevado a ello) , son
muchos los que en estos días se escandalizan por comportamientos no
muy diferentes que en estos momentos de la historia y en un recién
estrenado siglo XXI adoptan otros jerarcas eclesiásticos de otras
religiones distintas a la católica. Escandalizan los regímenes
políticos que imponen o mediatizan en países con otras creencias
religiosas mayoritarias, y en estos últimos días, un país tan lejano
al nuestro como Afganistán, es tema principal para poder contentar
nuestras conciencias y demostrarnos lo bestias que son allí mientras
aquí todo es orden, paz y tolerancia.
Qué brutos son aquellos talibanes que allí en el lejano Afganistán
ordenan demoler restos de antiguas culturas de su país, por un
quítame un Buda que yo adoro a Alá. No se andan con demasiadas
finuras cuando ignoran que aquellos tesoros varias veces centenarios
son patrimonio de ellos mismos, y por extensión de toda la humanidad.
Este es el pensamiento que aquí en nuestro país está muy extendido y
es punto común en tertulias, multitud de artículos de prensa, e
incluso muchísimos comentarios a nivel de calle. E incluyo en tales
comentarios a muchos miembros de UPN-PP (también del PSN-PSOE) o
simples votantes de esos partidos.
Y no me cabe ninguna duda de sus sinceros sentimientos de impotencia
ante tal monstruosidad anticultural, y de su espanto ante lo que tal
medida conlleva de intolerancia y desprecio a quienes no piensan o
creen como ellos (como los talibanes).
Resulta enternecedor que muchas de esas personas que se conmueven,
escandalizan y preocupan con esas centenarias piedras, no se les
conmueva ni una micra el decreto cargado de intolerancia, falta de
cultura, carente de amor a lo propio, ausente de interés por una
lengua con raíces propias en Navarra y con orígenes en el tiempo
superiores a esos budas esculpidos en roca.
Como ellos apuestan por una única cultura, condenan la de los demás
al infierno de las catacumbas. La defensa que el talibán afgano hace
de sus propios actos es idéntica a la que el talisanz de Navarra hace
de los suyos. Ambos se amparan en la mayoría que les aplaude, en que
el número de personas que les apoya es mayoría. Por esa misma regla
de tres habríamos de tener como plato principal en nuestra
alimentación sabrosas raciones de mierda, pues las moscas son muchas
más y, según todos los talibanes y talisanzes del mundo mundial, las
mayorías jamás se equivocan; aunque esas mismas mayorías,
históricamente, son las que han llevado a la humanidad a las mayores
catástrofes y cotas de destrucción y sufrimiento.
Que el talisanz no entienda que esa cultura que él desconoce y
desprecia a conciencia , tiene obligación de amejorarla, cultivarla,
protegerla, respetarla y hacerla respetar, es algo preocupante y con
consecuencias muy graves para ese patrimonio cultural navarro y, por
ende, de toda la humanidad.
Es doloroso además, en estas fechas en que una buena parte de la
juventud navarra acude a esa marcha deportiva-peregrina-lúdica-
festiva-religiosa hasta el castillo de Javier a honrar al santo
navarro, no tengan en cuenta que tanto los talisanz de turno, como
muchos de esos navarros que bien de un modo silente o incluso
complaciente con la medida adoptada por esos integristas, que si en
estos momentos osara regresar con nosotros el patrón de Navarra, le
sería impedida la escolarización y se le obligaría a ser analfabeto
en su lengua materna.
Que se lo vayan pensando toda la gama de navarristas que tanto dicen
querer a Navarra, pero únicamente admiten la parte de Navarra que se
amolda a su peculiar y particular punto de vista, no a Navarra tal
cual és culturalmente hablando: a su propio patrón de quién tanto
presumen y a quien con tanta devoción le rezan, le negarían el
instruirse en su propia lengua. Le condenarían a la ignorancia, le
limitarían sus derechos como hoy están haciendo a buena parte de la
ciudadanía navarra. Lo que decía al principio: algunos jerarcas
eclesiásticos hubiesen condenado al mismo Dios si este hubiera osado
presentarse ante ellos, y aquí los talisanzes le habrían mandado a
Francisco de Jaso y Azpilkueta a una escuela pública con enseñanza
única en castellano, la lengua que impusieron a sangre y fuego los
que derrotaron a su propio padre y hermano. Hoy, aquella lengua
impuesta a lo largo de siglos, es imposible negar que es también
patrimonio cultural de Navarra, pero no puede seguirse arrinconando
la autóctona por mor de unas mayorías talibanescas que nada tienen
que ver con la cultura y los derechos del común de los navarros.
Entonces todo fue con bendiciones de la Iglesia católica, hoy lo es
con un decretazo testicular del talisanz.
En la memoria histórica de los navarros, los conquistadores y
bendecidores de entonces se encuentran en el basurero de la historia;
en idéntico estercolero los recordaremos y serán recordados de ahora
en adelante estos talisanzes del presente.