--- En navarra@y..., "mugartexxi" <mugarte@c...> escribió:
> El proyecto de ilegalización de BATASUNA es criticable desde
diversos
> puntos de vista.
> La ilegalización de Batasuna será INJUSTA, al privar del derecho
> fundamental de participación política a centenares de miles de
> ciudadanos que actualmente votan y a otros muchos, que podrían
votar
> en el futuro a dicha organización.
> La ilegalización de Batasuna será ILEGAL. Una vez que el Registro
de
> Asociaciones Políticas acepta los estatutos de una Asociación, ésta
> es legal. La libertad de expresión ampara, incluso, la defensa de
> fines no contemplados en el actual ordenamiento jurídico, como
puede
> ser el derecho de autodeterminación. El comportamiento
presuntamente
> delictivo de algunos miembros de una organización legal, no
> compromete al resto de sus miembros. Las asociaciones no delinquen,
> quienes delinquen son los individuos. Esta ilegalización, abrirá el
> camino para futuras ilegalizaciones de colectivos disidentes o
> adversarios políticos incómodos.
> La ilegalización de Batasuna será ANTIDEMOCRÁTICA. La institución
> básica de la democracia es el diálogo. El conflicto vasco tiene
> dimensiones históricas, lingüísticas, culturales, económicas,
> políticas y sociales. También contiene una expresión violenta.
Dicha
> expresión violenta es el síntoma de un daño sin reflejo jurídico en
> la Constitución Española, que no reconoce el derecho de
> autodeterminación. La libre determinación, la constitución de
sujetos
> sociales, no solo territoriales, sino también de clase, de género,
> culturales, étnicos, etc. es el fundamento de la democracia. Sin
esta
> sustancia, la democracia es solo un sistema formal de
procedimientos
> para la autoperpetuación del poder constituido. Solo el diálogo
sobre
> las formas de reconocimiento y aplicación del derecho de
> autodeterminación del pueblo vasco, respetando la enorme
complejidad
> de las identidades presentes, podrá acabar con la expresión
violenta
> del conflicto y abrir cauces para la resolución democ rática del
> resto de sus manifestaciones. Ilegalizar a una organización tiene
un
> doble significado. Por un lado, demostrará la inexistencia de
espacio
> político para defender las aspiraciones de la mayoría del pueblo
> vasco por cauces democráticos. Por otro, será el síntoma de la
> hegemonía de procedimientos autoritarios en la gestión de los
> problemas políticos de nuestra sociedad.
> La ilegalización de Batasuna será ILEGITIMA. El cerco mediático
> estatal y la ausencia de una información plural sobre las múltiples
> dimensiones, sufrimientos y violencias de este conflicto,
(privación
> del derecho a la libre determinación del pueblo vasco, torturas,
> violación de los derechos y dispersión ilegal de l@s pres@s vasc@s,
> represión de los movimientos populares, atentados ), convierten el
> proyecto de ilegalización en un acto mas de manipulación de la
> opinión pública y secuestro de la soberanía popular.
> La ilegalización de Batasuna será CONTRAPRODUCENTE en orden a
> conseguir una convivencia segura y justa para tod@s. La
> unilateralidad del diagnóstico sobre el conflicto vasco ("El
problema
> es ETA y todos los que comparten sus fines") solo puede propiciar
> soluciones (ilegalizar Batasuna, periódicos, revistas, radios,
> organizaciones pacifistas, sociales, juveniles, de desobediencia
> civil, de solidaridad con l@s pres@s, culturales, jurídicas) que
> incrementan el problema. La represión, está ampliamente demostrado,
> no ha sido capaz de aplastar un movimiento popular complejo y
plural,
> unificado por una legítima aspiración, que está excluida de forma
> explícita en la Constitución Española. La tutela que la amenaza de
> golpe militar ejerció en la redacción de dicha Constitución en la
> Transición Política, junto al secretismo y la exclusión con que se
> fabricó, constituyen elementos fundamentales para comprender el
> origen de la tragedia y el dolor que genera el "problema vasco".
> Frente a la ilegalización de Batasuna, defendemos el diálogo y el
> respeto a las libertades como base para una solución pacífica y
> democrática del conflicto vasco. En este sentido, llamamos al apoyo
> de iniciativas como la Conferencia de Paz de Elkarri.
> Desde los movimientos antiglobalización expresamos nuestra
> preocupación por las tendencias hacia la militarización de la
> sociedad y la regresión del Estado de Derecho que, con la excusa de
> combatir el terrorismo, ataca las libertades que dice defender,
> criminalizando toda disidencia. En especial la que se expresa al
> margen de las instituciones y desde abajo, desde la sociedad civil.
> Las consecuencias de este talante político ya se hacen notar. La
> manipulación informativa legitima actividades ilegítimas e ilegales
> de los poderes públicos contra los movimientos sociales: represión
> arbitraria del ejercicio de las libertades y vulneración de las
> garantías jurídicas y procesales. El efecto perseguido es
desalentar
> la expresión popular. Pero sin ella, el régimen parlamentario se
> convierte en una forma política impermeable a una verdadera
> democracia.
>
> Area de Libertades del Movimiento contra la Europa del Capital y La
> Guerra.
> e-mail: libertades@n...
> http://www.nodo50.org/libertades
>
> Madrid 26 de agosto de 2.002.
Mucho hablan los nacionalistas sobre "dialogo", palabra que utilizan
de forma retórica sin decir nada más. Pero, ¿y que
significa "dialogo"?, en
principio cabe pensar que significa conseguir acuerdos cediendo cada
una de
las partes; tengamos en mente esta definición y digamos que es lo que
cedería cada parte; el resto de españoles cederíamos un trozo de
territorio,
territorio donde viven personas que se sienten españolas, ¿que otra
cosa se
podría ceder?, ¿ y la otra parte, que cedería?, simplemente nada, ¿o
sí?,
¿que nos dejen de matar?. No nos confundamos, la palabra "dialogo" en
el
contexto que la enmarcan los nacionalistas quiere decir imposición,
quiere
decir secesión, quiere decir no os queremos a nuestro lado, quiere
decir
asesinatos. Teniendo clara la interpretación que le dan los
nacionalistas a
la palabra "dialogo", tenemos que tener claro que la retórica en este
caso
es un engaño con doble sentido para confundir a los santurrones, que
creen,
cediendo solamente autogobierno los conformaran y les dejaran de
asesinar,
sin darse cuenta estos santurrones de que esa es la estrategia para
arrinconarlos, y conseguir al final, aprovechándose de la democracia
y con
el apoyo internacional, lo que es el fin ultimo de los
nacionalistas; "la
secesión", fin éste que nunca dejaran de anhelar por mucho que los
santurrones crean que sí.
El PNV, y el resto de partidos nacionalistas, en el Congreso,
ante la
votación de la Ley de Partidos, tenían tres opciones claras, y cada
partido
ha votado con claridad diáfana siguiendo sus estrategias. (Aquí
parecería
que no cuadra IU, aunque si pensamos que el comunismo tiene como fin
último
la aniquilación del estado liberal, llegamos a la conclusión de que
también
han votado con coherencia).
El PNV votó en contra. Lógico, teniendo como fin último la
secesión, y
dada la estrategia de arrinconar a los santurrones, y sabiendo que en
lo
único que pueden ceder, en ese "dialogo", es en dejar de matar, sin
asesinos, se quedan sin nada que ofertar, y pierden la única baza con
la que
pueden jugar en esta mesa macabra a la que nos sientan.
Es cierto que hay que intentar que el PNV se acerque al resto de
españoles, pero las cosas hay que decirlas claras, que todos sepan
como se
juega, desengañar a las personas que este partido tiene hipnotizadas
con
falacias como defensa de la cultura, sentimientos nacionales, etc,
etc...
Nadie puede decir que en democracia sea ilegal defender "sin
violencia"
cualquier idea, la democracia se basa en eso: intentar convencer.
Pero no
seamos ilusos, los radicales, y los asesinos, benefician a los
objetivos del
PNV, y éste lógicamente se aprovecha de ellos. Que no nos engañen, no
seamos
estúpidos. Sabemos los objetivos nacionalistas y sabemos qué
contrapartida
ofrecen para conseguir sus objetivos; dejar de matar. Tenemos que
tener
claro cuales son nuestras opciones: o ceder ante el chantaje de la
muerte, o
erradicar a los que la utilizan con leyes que les impida utilizar la
cobertura democrática y el asesinato como forma política.