FICCIÓN, ESTADISTICAS Y BARNIZ
A partir de estos "asentamientos", y a una con lareclamación,
compartible por todos, de derechos lingüísticospara la
comunidadtradicional, la "normalización" del euskera, al menos en su
versión más habitual (porque tampoco en esto todos los gatos son
pardos), o del mismo tono de pardo), persigue extender esa
reclamación a los nuevos nucleos de hablantes (mayormente, a decir
verdad, pseudohablantes),cuantificados en todo tipo de estadïsticas
generosamente hinchadas y deformadas (muchas de ellasfinanciadas,
tiene gracia, por la administración). Esta reclamación, si se acepta,
acarrea dos consecuencias:
-1- Obliga en primer lugar a euskaldunizar considerablemente la
administración en cuanto se juntan en cualquier sitio algunos niños
que han pasado por una escuela en euskera o unos adultos matriculados
en un euskaltegi. Esto produciría una presiónconsiderable sobre el
resto de la población, compelida a aprender euskera para mejorar sus
posibilidades laborales. No para atender mejor a los hablantes
nativos,sino para permitir a los neohablantes llevar a cabo su
decisión de cambiar de lengua.
Entiéndaseme bien: no estoy diciendo que esta presión ya exista,
como se ha sostenido, creo que sin razón, en esta polémica: en mi
opinión, en general no hay discriminación por el euskera en Navarra,
aunque es cierto que buscando se pueden encontrar abusos (y también
en el sentido contrario) y también es cierto que las cosas sin duda
se podrían hacer mejor. Estoy planteando lo que se seguiría de
cumplirse las reclamaciones más habituales en esta cuestión.
Si se aceptan, la ficción creará ficción y la presión crecerá, ya
que las estadisticas de (pseudo)vascohablantes serán cada vez más
triunfales y justificaran más t másespacio y más y
másobligatoriedades para el euskera.
-2-En segundo lugar se produciríaun efecto de caballo de Troya en la
Administrción, ya que al ser los euskaldunes (y mucho más los
neoeuskaldunes),abrumadoramente nacionalistas, la presencia de estos
en la administración acabaría por serconsiderablemente más alta que
la que tienen en la sociedad, cosa que puede ser fuente de muy graves
conflictos.
A la vista de esto, una política lingüística para Navarra debe
abandonar en mi opinión dos cosas para ser racional:
-Una, lo que Iñaki Azcona llamaba "una decidida política de
recuperación del idioma", es decir, el objetivode cambiar
radicalmente la situación sociolinguística, situción que en opinión
de la mayoría de los navarrosestá bién como está, y que no hay otra
razón para enjuiciar que la nostalgiaoriginaria del nacionalismo;
-Y dos, el principio mismo del reconocimiento de derechos lingüíticos
a los neohablantes, y por lo tanto de deberes lingüísticos de la
administración (y del resto de la población) para con ellos: ningún
ciudadano puede alegar razonablemente discriminación porque no se le
atienda en su lengua materna y propia, el español, aunque la de su
proyecto o la de su corazón sea otra. Si no se entiende esto, el
resultado es el delirio en ciernes que nos amenaza. Porque además el
vasco implantado, como sabe todo el que tiene capacidad para saberlo
(y sobre todo honradez para reconocerlo), no suele pasar hoy por hoy
de ser una delgada capa de barniz, y de no muy buena calidad:el
conocimiento y el manejo de la lengua que proporciona por ejemplo una
escolarización entera en euskera en la Navarra romanzada, suele ser
muy limitado y con frecuencia simplemente esperpéntico
(Continuará)
¡¡¡¡Que seais felices ¡¡¡