Entrar
¿Usuario nuevo? Regístrate
navarra · Lista para navarros o temas relacionados con Navarra. La lista se apoya en la siguiente web: http://www.txemaweb.com/navarra
? ¿Ya estás suscrito? Entrar en Yahoo!

Consejos de Yahoo! Grupos

¿Sabías que...?
Puedes determinar el orden de los mensajes. Pulsa el enlace en la columna correspondiente a la fecha. Tus preferencias serán guardadas y no tendrás que introducirlas de nuevo.

Mensajes

  Mensajes Ayuda
Avanzado
Occidente ha vuelto a la Edad Media   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #533 de 644 |

Occidente ha vuelto a la Edad Media

Por Abel Posse (embajador argentino en España)
Para LA NACION

 

 

 

 

 

MADRID
En estas semanas de "temblor y temor", más allá del lamentable partidismo de guerra o paz, percibimos a todo un pueblo mundial, global, recorrido por un miedo que se sitúa en la inminencia de una mutación profunda, algo que trasciende los desórdenes normales de un mundo que lucha por el orden.

.

Millones de hombres comunes, de buena voluntad, sienten que en su Occidente se está cerrando una etapa en la que, de algún modo, hemos evitado la catástrofe nuclear y, mal o bien, hemos logrado preservar cierto respeto por las soberanías nacionales y por el diálogo internacional, pese a la creciente debilidad de las Naciones Unidas. Los poderes dominantes todavía respetan a los gobiernos y las intervenciones se han hecho más o menos subrepticiamente, o con culpa, ante el innegado principio de no intervención, pilar maestro de la filosofía de las Naciones Unidas.

.

Pero en el último lustro hemos vivido la creciente violación de las normas del derecho internacional. Una corriente de prepotencia arrasa con los principios laboriosamente edificados desde 1945, que de algún modo son el resultado de un humanismo que fundamentaron admirablemente pensadores y tratadistas, preferentemente anglosajones. Hoy, toda una moral internacional ha entrado en crisis, y el mundo entero, salvo algunos estrategos ilusos, teme el paso hacia la voluntad descontrolada de poder. Hacia la voluntad del más fuerte, hacia la razón del militarmente poderoso.

.

Después de Kosovo, de Panamá, del bombardeo de la infraestructura de Yugoslavia y de la cacería infructuosa de Ben Laden, sentimos que la ONU, aspiración y flébil realidad para garantizar una verdadera democracia entre naciones, está confrontada a un momento decisivo, ante su hora de la verdad, por el ataque a Irak decretado por la potencia, o prepotencia, sobreviviente.

.

Estados Unidos, hasta ahora una relativamente benigna república imperial, ingresa visiblemente en la etapa terminal de la sinrazón imperial. Identifica el poder militar con la razón misma y se dispone a crear una nueva circunstancia internacional basada en códigos nacidos de la fuerza. Paul Kennedy, en su Ascenso y caída de los grandes imperios , vaticinó para Estados Unidos una jactancia similar a la que aceleró la decadencia de los Austrias y de España en el siglo XVII: la extensión militar global no iba acompañada por la renovación cultural y económica, de modo que la gigantesca cáscara implosionó, en pura decadencia.

.

Hay temor mundial por un salto al vacío. Y hay repulsión ante la sinceridad bárbara de los estilos que se usan. Se le exige a Irak, casi con sadismo de celador de internado y con amenaza de exterminio, lo que se pasa por alto en casos reconocidos de violaciones flagrantes de las resoluciones de las Naciones Unidas. La asimetría indigna, e invalida toda pretensión de justicia. Sabemos que la sistemática y cotidiana demolición de Palestina es el mayor revulsivo antioccidental, desde Marruecos hasta Indonesia, a lo largo de todo el islamismo. No hay adolescente del vasto Islam que no pregone represalias terroristas o que no tenga a Ben Laden como héroe generacional indiscutido. La guerra desencadenará el más terrible terrorismo individual y casi espontáneo que hemos conocido. Alguien está rompiendo los viejos sellos de los cartapacios cerrados en Lepanto y puede hacer realidad las sombrías premoniciones del profesor Huntington. Por impericia y frivolidad, está por estallar una confrontación basada en el desprecio religioso.

.

Nada agobia más al buen sentido que la paradoja flagrante: el país que tiene todas las armas de destrucción masiva sigue privilegiando presupuestos armamentistas, desmesuradamente. A la vez, exige que los casi desarmados, inexistentes ante su poderío, se desarmen del todo y renuncien a cualquier forma de defensa eficaz, e incluso a la modesta disuasión. Para colmo, si después del episodio de gendarmería internacional abusiva el gendarme pretende quedarse con el almacén petrolero, la alarma internacional no tendrá límites. Pensemos, por ejemplo, en Brasil, en la Argentina, en toda América del Sur. ¿No podría alguien imponerle a Brasil códigos de uso, cuidados o limitaciones sobre los grandes espacios amazónicos, productores del 80 por ciento del oxígeno mundial? Con las esenciales reservas de agua dulce de la Argentina podría pasar algo similar. Y con sus espacios patagónicos. Y con las pesquerías del Atlántico Sur, con las reservas de agua de la Antártida, con el petróleo de Venezuela.

.

Si se rompe el juego, si Occidente implosiona y deja desmoronar su estructura de valores, ¿qué país o rica región no buscará armarse y crear nuevas alianzas más allá de la esfera tradicional y del statu quo más o menos vivible que habíamos intentado consolidar?

.

Si Occidente es esto -otro fascismo militar-, entonces sería mejor intentar algo por otra parte... Sin un serio programa mundial de desarme realizado por la ONU, que empiece por Estados Unidos y los más armados, el mundo no tendrá salida en este tema. Todas las negociaciones resultan y resultarán hipócritas, hasta para los diplomáticos que deben protagonizarlas. En estos meses, el señalado e inequitativo disparate se activa: la superarmada superpotencia pasa de lo potencial al acto, a la guerra.

.

El gendarme internacional, autonombrado para el cargo, nos informa en la propia ONU que no necesita códigos. Entra en acción y nos recuerda la pregunta dramática que se formuló el poeta Juvenal en la Roma imperial: "Pero ¿quién custodiará a los custodios?"

.

Tigre contra tigres

.

Al miedo de tantos millones alrededor del mundo se agrega la indignación callada que provocan estas teleguerras tecnotrónicas en las que cada vida de los "soldados del bien" se preserva con centenares de muertes calculadas.

.

Es la táctica amoral de la tierra arrasada preventivamente. Se trata de la cobarde demolición nocturna causada con bombas y misiles inteligentes. Algo nuevo y profundamente inmoral transforma la guerra tecnológica en carnicería de ablande. Como muestra: uno de los grandes y serios diarios anglosajones calculó, antes del ataque, que "si bien será una guerra rápida, en la primera semana podrían producirse unas 400.000 víctimas", del bando que el lector supone, por cierto. En el bando del pueblo de segunda...

.

Sentimos que Occidente retorna a su Edad Media política. El atentado de las Torres Gemelas es ya un hecho menor ante la autodemolición política de una Europa que muestra una verdadera crisis de civilización. En vez de ingresar en un siglo nuevo con búsquedas e iniciativas de paz y progreso, el motor anglosajón arrastra a Europa a un primitivismo de mero poder militar. Occidente se transforma en tigre para combatir al tigre (digamos). Pone en evidencia ese morbo de nihilismo, de vacío, denunciado ya por Nietzsche y que es tan mortal como ese temido ántrax de la propaganda histerizante. Occidente fue traicionando sus propios valores y su espíritu. Ha sometido los principios ancestrales, la dimensión religiosa, poética y generosa de su tradición, a un pragmatismo oportunista, a esta mezcla agobiante de mercantilismo y tecnología.

.

El caso de Irak, punto límite del salto a la ilegalidad internacional, es como uno de esos espejos mágicos que abundan en Las mil y una noches . Pone en evidencia algo mucho más grave que la realidad inmediata. Muestra un Occidente deforme, a punto de una implosión de proyecciones incalculables en lo político y en lo económico. Un Occidente que se ocupó de todo lo externo, menos de su enfermedad espiritual, su nihilismo recubierto de heladeras, ordenadores y proezas extraatmosféricas.

.

Un destino propio

.

América Latina es una gran reserva espiritual y humana. Pero no lo cree, ni lo sabe. Es todavía un territorio neonato, prehistórico en el sentido de marginal y no protagónico. Casi prefiere no ser y no hacer. La guerra de Irak es una señal decisiva. Tal como se señaló más arriba, tenemos la mayor reserva de oxígeno, de agua dulce, de espacios y de potencial productivo alimentario. Pronto estaremos en la mira...

.

Si no asumimos una gran alianza estratégica sudamericana, basada en el eje Brasil-Argentina-Mercosur, correremos el riesgo de estar indefensos y al alcance de la mano de poderes mundiales que podrían reiterar la más primitiva política imperial de "puro poder", como si en vez de haber ingresado en el siglo XXI estuviéramos llegando al siglo XIX.

.

Urgen una gran estrategia nacional-continentalista y la coordinación de serios desarrollos de defensa con la más alta tecnología aplicable. Sólo concentrándonos en un polo de poder regional, consolidado por una misma cultura y tradición, podremos resistir, negociar y salvar nuestras soberanías, patrimonios nacionales y un destino propio.

.

El autor es diplomático y escritor.

.

<< Comienzo de la nota

MADRID
En estas semanas de "temblor y temor", más allá del lamentable partidismo de guerra o paz, percibimos a todo un pueblo mundial, global, recorrido por un miedo que se sitúa en la inminencia de una mutación profunda, algo que trasciende los desórdenes normales de un mundo que lucha por el orden.

.

Millones de hombres comunes, de buena voluntad, sienten que en su Occidente se está cerrando una etapa en la que, de algún modo, hemos evitado la catástrofe nuclear y, mal o bien, hemos logrado preservar cierto respeto por las soberanías nacionales y por el diálogo internacional, pese a la creciente debilidad de las Naciones Unidas. Los poderes dominantes todavía respetan a los gobiernos y las intervenciones se han hecho más o menos subrepticiamente, o con culpa, ante el innegado principio de no intervención, pilar maestro de la filosofía de las Naciones Unidas.

.

Pero en el último lustro hemos vivido la creciente violación de las normas del derecho internacional. Una corriente de prepotencia arrasa con los principios laboriosamente edificados desde 1945, que de algún modo son el resultado de un humanismo que fundamentaron admirablemente pensadores y tratadistas, preferentemente anglosajones. Hoy, toda una moral internacional ha entrado en crisis, y el mundo entero, salvo algunos estrategos ilusos, teme el paso hacia la voluntad descontrolada de poder. Hacia la voluntad del más fuerte, hacia la razón del militarmente poderoso.

.

Después de Kosovo, de Panamá, del bombardeo de la infraestructura de Yugoslavia y de la cacería infructuosa de Ben Laden, sentimos que la ONU, aspiración y flébil realidad para garantizar una verdadera democracia entre naciones, está confrontada a un momento decisivo, ante su hora de la verdad, por el ataque a Irak decretado por la potencia, o prepotencia, sobreviviente.

.

Estados Unidos, hasta ahora una relativamente benigna república imperial, ingresa visiblemente en la etapa terminal de la sinrazón imperial. Identifica el poder militar con la razón misma y se dispone a crear una nueva circunstancia internacional basada en códigos nacidos de la fuerza. Paul Kennedy, en su Ascenso y caída de los grandes imperios , vaticinó para Estados Unidos una jactancia similar a la que aceleró la decadencia de los Austrias y de España en el siglo XVII: la extensión militar global no iba acompañada por la renovación cultural y económica, de modo que la gigantesca cáscara implosionó, en pura decadencia.

.

Hay temor mundial por un salto al vacío. Y hay repulsión ante la sinceridad bárbara de los estilos que se usan. Se le exige a Irak, casi con sadismo de celador de internado y con amenaza de exterminio, lo que se pasa por alto en casos reconocidos de violaciones flagrantes de las resoluciones de las Naciones Unidas. La asimetría indigna, e invalida toda pretensión de justicia. Sabemos que la sistemática y cotidiana demolición de Palestina es el mayor revulsivo antioccidental, desde Marruecos hasta Indonesia, a lo largo de todo el islamismo. No hay adolescente del vasto Islam que no pregone represalias terroristas o que no tenga a Ben Laden como héroe generacional indiscutido. La guerra desencadenará el más terrible terrorismo individual y casi espontáneo que hemos conocido. Alguien está rompiendo los viejos sellos de los cartapacios cerrados en Lepanto y puede hacer realidad las sombrías premoniciones del profesor Huntington. Por impericia y frivolidad, está por estallar una confrontación basada en el desprecio religioso.

.

Nada agobia más al buen sentido que la paradoja flagrante: el país que tiene todas las armas de destrucción masiva sigue privilegiando presupuestos armamentistas, desmesuradamente. A la vez, exige que los casi desarmados, inexistentes ante su poderío, se desarmen del todo y renuncien a cualquier forma de defensa eficaz, e incluso a la modesta disuasión. Para colmo, si después del episodio de gendarmería internacional abusiva el gendarme pretende quedarse con el almacén petrolero, la alarma internacional no tendrá límites. Pensemos, por ejemplo, en Brasil, en la Argentina, en toda América del Sur. ¿No podría alguien imponerle a Brasil códigos de uso, cuidados o limitaciones sobre los grandes espacios amazónicos, productores del 80 por ciento del oxígeno mundial? Con las esenciales reservas de agua dulce de la Argentina podría pasar algo similar. Y con sus espacios patagónicos. Y con las pesquerías del Atlántico Sur, con las reservas de agua de la Antártida, con el petróleo de Venezuela.

.

Si se rompe el juego, si Occidente implosiona y deja desmoronar su estructura de valores, ¿qué país o rica región no buscará armarse y crear nuevas alianzas más allá de la esfera tradicional y del statu quo más o menos vivible que habíamos intentado consolidar?

.

Si Occidente es esto -otro fascismo militar-, entonces sería mejor intentar algo por otra parte... Sin un serio programa mundial de desarme realizado por la ONU, que empiece por Estados Unidos y los más armados, el mundo no tendrá salida en este tema. Todas las negociaciones resultan y resultarán hipócritas, hasta para los diplomáticos que deben protagonizarlas. En estos meses, el señalado e inequitativo disparate se activa: la superarmada superpotencia pasa de lo potencial al acto, a la guerra.

.

El gendarme internacional, autonombrado para el cargo, nos informa en la propia ONU que no necesita códigos. Entra en acción y nos recuerda la pregunta dramática que se formuló el poeta Juvenal en la Roma imperial: "Pero ¿quién custodiará a los custodios?"

.

Tigre contra tigres

.

Al miedo de tantos millones alrededor del mundo se agrega la indignación callada que provocan estas teleguerras tecnotrónicas en las que cada vida de los "soldados del bien" se preserva con centenares de muertes calculadas.

.

Es la táctica amoral de la tierra arrasada preventivamente. Se trata de la cobarde demolición nocturna causada con bombas y misiles inteligentes. Algo nuevo y profundamente inmoral transforma la guerra tecnológica en carnicería de ablande. Como muestra: uno de los grandes y serios diarios anglosajones calculó, antes del ataque, que "si bien será una guerra rápida, en la primera semana podrían producirse unas 400.000 víctimas", del bando que el lector supone, por cierto. En el bando del pueblo de segunda...

.

Sentimos que Occidente retorna a su Edad Media política. El atentado de las Torres Gemelas es ya un hecho menor ante la autodemolición política de una Europa que muestra una verdadera crisis de civilización. En vez de ingresar en un siglo nuevo con búsquedas e iniciativas de paz y progreso, el motor anglosajón arrastra a Europa a un primitivismo de mero poder militar. Occidente se transforma en tigre para combatir al tigre (digamos). Pone en evidencia ese morbo de nihilismo, de vacío, denunciado ya por Nietzsche y que es tan mortal como ese temido ántrax de la propaganda histerizante. Occidente fue traicionando sus propios valores y su espíritu. Ha sometido los principios ancestrales, la dimensión religiosa, poética y generosa de su tradición, a un pragmatismo oportunista, a esta mezcla agobiante de mercantilismo y tecnología.

.

El caso de Irak, punto límite del salto a la ilegalidad internacional, es como uno de esos espejos mágicos que abundan en Las mil y una noches . Pone en evidencia algo mucho más grave que la realidad inmediata. Muestra un Occidente deforme, a punto de una implosión de proyecciones incalculables en lo político y en lo económico. Un Occidente que se ocupó de todo lo externo, menos de su enfermedad espiritual, su nihilismo recubierto de heladeras, ordenadores y proezas extraatmosféricas.

.

Un destino propio

.

América Latina es una gran reserva espiritual y humana. Pero no lo cree, ni lo sabe. Es todavía un territorio neonato, prehistórico en el sentido de marginal y no protagónico. Casi prefiere no ser y no hacer. La guerra de Irak es una señal decisiva. Tal como se señaló más arriba, tenemos la mayor reserva de oxígeno, de agua dulce, de espacios y de potencial productivo alimentario. Pronto estaremos en la mira...

.

Si no asumimos una gran alianza estratégica sudamericana, basada en el eje Brasil-Argentina-Mercosur, correremos el riesgo de estar indefensos y al alcance de la mano de poderes mundiales que podrían reiterar la más primitiva política imperial de "puro poder", como si en vez de haber ingresado en el siglo XXI estuviéramos llegando al siglo XIX.

.

Urgen una gran estrategia nacional-continentalista y la coordinación de serios desarrollos de defensa con la más alta tecnología aplicable. Sólo concentrándonos en un polo de poder regional, consolidado por una misma cultura y tradición, podremos resistir, negociar y salvar nuestras soberanías, patrimonios nacionales y un destino propio.

.

El autor es diplomático y escritor.

 



Mié, 2 de Abr, 2003 5:38 pm

mugartexxi
Sin conexión Sin conexión
Enviar mensaje Enviar mensaje

Reenviar Mensaje #533 de 644 |
Desplegar mensajes Autor Ordenar por fecha

Occidente ha vuelto a la Edad Media Por Abel Posse (embajador argentino en España) Para LA NACION MADRID En estas semanas de "temblor y temor", más allá del...
Mikel Ugarte
mugartexxi
Sin conexión Enviar mensaje
2 de Abr, 2003
5:38 pm
Avanzado

Copyright © 2009 Yahoo! Todos los derechos reservados.
Política de Privacidad Actualizada - Condiciones del servicio - Directrices - Ayuda