Futuro inmediato
http://www.deia.com/13-7-2004/13BizkaIritz24B.htm
Joaquín Navarro Estevan
Mientras algunos medios se regodean con minúsculos episodios
municipales que, de no ocurrir en Euskadi, ni se mencionarían, otros
otorgan la debida importancia a los resultados del último
Euskobarómetro, destacando lo que les peta. Al parecer, no tiene
interés alguno que más del 61% de los encuestados se manifieste en
favor del referéndum, que serviría para superar la actual situación,
encaminando definitivamente el futuro político del país. Sólo el 14%
dice que no iría a votar el referéndum sobre el Plan Ibarretxe, y
únicamente el 20% pide que se retire la propuesta.
Son datos abrumadores que tienen por protagonista a la ciudadanía
vasca. En su inmensa mayoría, considera ilegítima la existencia de
ETA, que no es apoyada más que por el 2% del electorado de Batasuna.
Para que ese filósofo liberal del centro navarro apellidado Del Burgo
llame «defensor de ETA» a Emilio Olabarria. Son gentes como el
ínclito Del Burgo las que alimentan la violencia, etarra o de
cualquier tipo. Pero lo dijo jocosamente ("iocandi causa"), con la
demostrada sutileza de su sentido del humor.
Una gran parte de los encuestados se decanta por negociar la
propuesta Ibarretxe con los socialistas. No creo que Ibarretxe o
cualquier otro dirigente nacionalista esté en contra de ello. Hace ya
mucho tiempo que amplios sectores nacionalistas preconizan la
necesidad de un diálogo largo y sostenido con el PSOE. Hasta la
fecha, no se ha encontrado excesivo entusiasmo en el socialismo
vasco. Sin embargo, el diálogo es de todo punto preciso. Aznar jugó a
la política de los bloques, es decir, al enfrentamiento
entre "constitucionalistas" y nacionalistas motejados como entorno de
ETA y ya está bien de sostener directa o indirectamente esa
barbaridad. El diálogo nacionalista-socialista forma parte de la
historia política de Euskadi desde hace más de un siglo. Y no hay
razones para romperlo o desvirtuarlo. Es, por ejemplo, la única
fórmula de acabar con las barbaries penales, procesales y
penitenciarias que siguen constituyendo una realidad de infamia e
iniquidad en el Estado.
Las cosas siguen moviéndose. En los trabajos preliminares del nuevo
Estatuto catalán, ninguna fuerza política se ha opuesto a la
expresión "nación catalana". Hasta Piqué entiende que Catalunya tiene
rasgos que la caracterizan como nación. Ahora, el próximo día 21,
Maragall va a pedir a Zapatero que la Constitución precise claramente
a las nacionalidades históricas como realidades nacionales distintas
a las regiones comunes. Precisarán, obviamente, mucho más. Maragall
no puede quedar desairado por los suyos ante su propio Gobierno. Y el
empuje de Maragall viene muy bien para Euskadi. Junto al de Carod,
mejor.
Cabía esperar reflexiones rigurosas sobre la nueva situación
constitucional y estatutaria de Euskadi y Catalunya. Pero no. Apenas
ciertos apuntes apresurados. Se otorga mayor importancia a la
terrible muerte de la pobre Oihane Errazkin en una cárcel francesa
(suceso que habrá que investigar escrupulosamente) o a la enorme
petición de la concejal socialista Gotzone Mora, que busca el apoyo
del PP no de su partido para que los presos etarras no accedan a la
Universidad vasca. ¿Pensará la vigorosa edil que los presos de ETA
deberían terminar como la desventurada Oihane, muerta violentamente a
sus treinta y un años? ¿Seguirán pensando algunos que el profesorado
de la UPV está integrado, en su gran mayoría, por prevaricadores o
proetarras? ¿Lo pensarán "iocandi causa", como Del Burgo de
Olabarria? Poco tienen que ver el humor y el amor con estos
menesteres, más bien propios de Eríneas y de Furias.
Con todo, la nación vasca avanza. Su avance es imparable. La "melior
pars" de su ciudadanía, sus sectores ciudadanos más sensibles e
inteligentes, forman ya un poder constituyente hacia la
autodeterminación de Euskal Herria. Como decía el buen
Machado, "nuestro día es mañana". Está al comienzo de un futuro
inmediato que podemos, y debemos, dar a luz y hacer real.