Réplica al informe del IPCC del 2007 y al apagón global
por Luis Carlos Campos
Acaba de salir un estudio de científicos chinos que
vaticinan un brusco enfriamiento para los próximos 20 años (ZhenShan,
L. y Xian, S, 2007), pero esta noticia no saldrá en los grandes
medios: sólo el terror global instilado por el último informe de la
ONUIPCC (Panel Intergubernamental para el Cambio Climático) por el
calentamiento supuestamente debido C02 inundará nuestros castigados
oídos.
Nadie puede demostrar que el cambio climático se deba a
efecto antropogénico. La ONU sólo se basa en suposiciones y
simulaciones por ordenador, pero eso no es ciencia, es una simulación
científica, es política teñida de dinero y creencias especulativas.
CONTAMINAMOS MÁS AL RESPIRAR
La desinformación del cambio climático y la manipulación
de la propaganda que nos da la ONU son ubicuas. El C02 humano anual
es de 6000 millones de toneladas, que queda en 1.500 porque la mitad
se absorbe por la vegetación y océanos y la otra mitad es de
agricultura y ganadería. Al respirar emitimos al año unos 2.500
millones de toneladas y hay 750.000 millones totales en la atmósfera
(Essex & MacKitrick, 2003), por lo que es imposible que el C02 humano
pueda producir un cambio climático.
El C02 o el vapor de agua (el mayor factor invernadero)
actúan como el plástico o cristal de un invernadero, retienen el
calor que sale de la tierra por la irradiación solar infrarroja.El
efecto invernadero es bueno y natural, da prosperidad como dijo
Arrenhius, su descubridor y corroboró Budyko, otra autoridad.
El aumento de temperatura en un siglo ha sido de 0, 6º, y
sólo la mitad se debe al C02 según los expertos de la ONU (informe
IPCC, 2001). Las máximas diurnas únicamente han aumentado 0,2 grados
en un siglo (Esterling et al, 1997). El C02 actual es 380 ppm (parte
por millón), cantidad que ya teníamos en el Carbonífero sin Bush y no
pasó nada. En el Cámbrico teníamos 7.000 ppm y en la época de los
dinosaurios 3.000 y 6.000 ppm (Scotese, 2001; Berner 2001) y nadie
contaminaba entonces ni la temperatura media pasaba apenas de 22º C.
En nuestro aliento tenemos 50.000 ppm y nadie se muere. Además, el
C02 preindustrial está mal medido, como denuncian Wagner y Van Hoff,
por lo que el aumento actual es todavía menor al estipulado: sólo
4050 ppm.
Dicen que con 540 ppm vendrá una catástrofe, pero esa
proporción ya la tenemos en grandes ciudades industriales y seguimos
vivos. Hace 70.000 años hubo un aumento de 16º C en Groelandia
(Evento DansagaarOeschger 19) y no pasó nada y nadie contaminaba.
¿Cómo vamos a haber provocado un desastre nosotros por sólo medio
grado (0,3º C real por C02) y 18 cms de subida de nivel del mar?.
Esto es Ciencia Ficción. Sólo esto rebate Kioto.
El Dr. William Ruddiman, de la Universidad de Virginia,
ha dicho que el C02 es bueno porque retrasa la glaciación y afirma
que el actual calentamiento empezó hace miles de años. El C02 no
aumenta la temperatura, como lo prueba que en los 4070 el C02 subía y
la temperatura bajaba 0,3º debido a los ciclos solares (Murray
Mitchell jr, 1976).
Hace mil años cultivábamos la vid en el sur de Inglaterra
en el llamado Óptimo Climático Medieval: hubo un calentamiento antes
de la mini era glacial del Mínimo de Maunder del 1650, algo que es lo
que va a pasar ahora con el mínimo de Gleissberg del 2020 por lo que
la histeria del IPCC no tiene ninguna base científica. Esto demuestra
que el actual calentamiento no es el mayor de los últimos siglos: es
una oscilación lógica, cíclica y natural, que anticipa una fase de
enfriamiento, todo lo contrario a lo que nos venden.
El nivel del mar sólo ha subido 18 cms en un siglo según
la ONU (6 cm reales según Wadhams & Munk, 2003) y el cataclismo que
dicen los modelos que ocurrirá en 100 años será –si ocurre por 55 u
88 ridículos centímetros, según el IPCC. La ONU pide sospechosamente
200.000 millones de dólares anuales para prevenir este Apocalipsis.
El NERC, Instituto Inglés que se está forrando con el
calentamiento, pide 9 trillones de dóalres. Del NERC proviene el
Informe Stern que pregonó Blair, que anuncia un gran desastre. Pero
Nicholas Stern es fuente interesada, un miembro de la ONU,
vicepresidente del Banco Mundial, además de que el NERC ha recibido
20 millones de libras para salvarnos del calentamiento.
Kioto es un mercado que mueve 200.000 millones de dólares
hasta 2012 y que a España le va a costar 19.000 millones de Euros,
según auditoría de Price Waterhouse Coopers. Somos los que menos
contaminamos y los que más pagamos, debido a las pésimas
negociaciones que hicieron Narbona y Tocino. Detrás de la
indemostrable hipótesis de Kioto, que no multa por ejemplo el CO2 de
los automóviles, hay principalmente dinero, negocio y política,
porque la ciencia ahora está politizada y los científicos viven de
las subvenciones del gobierno e instituciones.
EL BULO DEL CONSENSO: 18.000 ESCÉPTICOS
La mayor parte de los científicos del mundo rechaza la
hipótesis de que el C02 haya calentado la atmósfera, 18.000 la
rechazan en la llamada Oregon Petition de 1997 (puede verse aquí
http://www.oism.org/), presidida por Frederick Seitz, ex miembro de
la ONUIPCC allí y ex presidente de la Academia Nacional de Ciencias
de EE UU, que abandonó al IPCC, como el experto en huracanes Dr.
Landsea, por la corrupción con que se topó por allí.
Asimismo rechazó a Kioto enérgicamente la llamada
Declaración de Leipzig de 1995 firmada hasta por el famoso científico
Sir Fred Hoyle, creador de dos de las más célebres teorías sobre el
origen del universo y la vida (panespermia); quien anunció junto con
su colega Chandra Wikramasinghe, astrofísico autoridad mundial, que
nos estamos acercando a una glaciación inminente (Campos, Calor
Glacial, 2005).
El Dr. Víctor Bokov, del AARI (Instituto de Investigación
Ártica y Antártica), el principal del mundo y el único que predijo el
tsunami del Indico, anuncia, basándose en el Índice Meteorológico
VanghenheimGirs que nos acercamos a una edad de hielo que se
iniciaría en el 2010 alcanzando el pico en el 2090. (Campos, 2005).
En el 2006 el Dr. Kabhibullo Abdusamatov, jefe de la
Estación Espacial rusa ("la NASA rusa") quien rechaza las tesis de
Kioto, dice exactamente lo mismo: "En 9 ó 6 años iniciaremos una mini
era glacial". Muchos científicos solares como Solanky o Soon y
Baliunas, de la Universidad de Harvard, hacen idénticos pronósticos.
Theodor Landscheidt, el único que acertó con la llegada
de El Niño, también avisó en los 90 sobre una miniglaciación, ya que
nos acercamos al mínimo de Gleissberg del 2030. De ahí vienen las
olas de frío que arrasan en todo el mundo desde hace tres años. De
acuerdo al ciclo solar de Suess de 180 años, también toca
enfriamiento, ya que el periodo del mínimo de Dalton del XIX ya se ha
agotado. Pero el IPCC siempre ningunea los ciclos solares.
Los científicos que predicen un enfriamiento y al mismo
tiempo critican Kioto son una legión, encabezados por Fred Singer,
John MacKitrik, Steven MacIntyre, Frederick Seitz y Richard Lindzen,
el meteorólogo más reputado de EE UU. El Dr. Zbigniew Jaworoski, ex
presidente del UNSCEAR, Comité Científico de las Naciones para los
Efectos de las Radiaciones Atómicas, dice que "la civilización
occidental será barrida por el hielo" (Campos, 2005).
Cientos de expertos de todo el mundo consideran el
escenario de peligro de glaciación como Robert Essenhigh, de la
Universidad Estatal de Oregon, que dice que llegará en 5 ó 50 años,
Robert Gagosian y William Curry del principal instituto oceanográfico
del mundo (Woods Hole Oceanographic Institution), el Informe del
Pentágono del 2004, expertos en la Corriente del Golfo como Bryden,
Wadhams o Marotzke, oficialistas españoles como Millán Millán o
Bailarón ("El día de mañana podría ocurrir", ha dicho), Peter Clark,
Howard Conway, Gerald Dickens, Gerard Bond, Jonh Gribbin, Laurence
Hecht, Jack Sauers etc...
Dicen que el incompetente Bush o la petrolera ExxonMobil
pagan a estos científicos. pero ¿dónde está la campaña de estos
autores a quienes los medios silencian por completo? Dicen
calentólogos y miembros del IPCC, como Piltz y Pielke, que Bush
censura estudios, pero es justo al revés: es el IPCC quien depura sin
piedad toda disidencia. El Dr. Roy Spencer y otros muchos critican
que Science y el IPCC censuran sus estudios anticalentamiento.
(Bethell, 2006)
FUNDAMENTALISMO MATEMÁTICO
Los expertos de la ONU IPCC son sólo 2.500 y todos
modeladores, es decir que sólo se basan en simulaciones
computarizadas hechas por ordenador a 100 años para asustarnos o
gráficas falsificadas como el famoso Palo de Hockey de Mann y Bradley
(miembros del IPCC), donde quitaron el calentamiento medieval para
que el actual parezca mayor. Nature tuvo que pedir perdón en 2004 por
esta trapacería. La mayoría de los autores del IPCC son burócratas
científicos como Pachauri y Qin, los capos de la organización y todos
los científicos especialistas en ciclos solares o paleoclimatólogos
son censurados, como todos los citados en este artículo.
El creador del IPCC fue Bert R. Bolin, un fanático de las
simulaciones por ordenador que hizo carrera especulando sobre la
acción humana en el cambio climático, basándose en estudios de Roger
Revelle, el Guru de Al Gore, un paranoico obsesionado por peligro del
C02, que es incluso muy beneficioso, porque ayuda al crecimiento de
las plantas (MaierReimar, Hesselman, Climate Dynamics, 1987)
Por eso el Dr. Michael Crichton avisa sobre este
fundamentalismo carbónico y matemático en Estado de miedo (2005) que
habría que poner un sello en los modelos computarizados del
calentamiento como en los paquetes de tabaco del tipo:
"SIMULACIÓN POR ORDENADOR, PODRÍA SER ERRÓNEA Y NO CUMPLIRSE"
Los especialistas en ciclos solares que son los que dicen
que llega una glaciación o enfriamiento no tienen cabida en la ONU:
Soon, Baliunas, Landscheidt, Jawarowski, Lindzen, Michaels etc.. o la
mayoría de los rusos Abdusamatov, Kondratyev, Bokov, Masnich,
Bashkirtesev ... La Academia de Ciencias Rusa ha rechazado la tesis
de la ONU, porque con temperaturas como 40º el año pasado etc.. no se
sostienen.
Eso de que hay consenso es un bulo: lo que hay es la
misma corrupción que los informes politizados que hizo la ONU sobre
las armas de Irak (Bethell, 2006). Resultó que era todo mentira.
Ahora es igual. La prensa bebe de los informes falsos y manipulados
de la ONU y da la sensación que hay consenso. Es que si el
calentamiento de sólo medio grado en un siglo se dice que es natural,
se acabaron los fondos y el negocio de Kioto donde se compra y vende
el C02 en un mercado grotesco de 200.000 millones de dólares hasta
2012. Los informes del sida de ONUSIDA están también exagerados y
manipulados. La corrupción de la ONU ha sido denunciada por Eric
Frattini en un libro homónimo.
LAS MENTIRAS DE POLOS Y GLACIARES
Por eso lo que se dice que hay una legión de científicos
de acuerdo es absolutamente falso. Hay una guerra entre
multinacionales de energías renovables (que son las petroleras: no
son "hippies": British Petroleum, Shell,Sharp, Siemens, Acciona,
Enron etc...) y gas contra las del barato carbón por hacerse con el
pastel del mercado. Ese es el origen de la fobia contra el C02 del
carbón y las eléctricas. Las conferencias de Al Gore, por ejemplo,
las paga ACCIONA para promocionar las renovables eólicasolar. (ver
http://www.todosolar.com/).Greenpeace es accionista de Shell.
Frente a lo que nos machacan a diario, la Antártida y
Groelandia se enfrían en general (Doran, 2002, Johanessen, 2005)
aunque haya partes que se deshielen por causas naturales y la mayoría
de los glaciares se mantienen estables (Braithwaite, 2002) o crecen,
como los más grandes (Lambert, Logan, Naruse...). Hay que recordar
que las dos últimas glaciaciones se produjeron por el deshielo del
Ártico, que cortó la Corriente del Golfo, que calienta el hemisferio
Norte.
El Aletsch alpino se retraía ya en el siglo XIX y el
Kilimanjaro se deshiela por la deforestación (Khaser et al, 2004).
Los glaciares del Himalaya Oeste aumentan, según Fowland (2006), que
echa la culpa de todo al calentamiento en un informe encargado y
pagado por el IPCC, del cual es miembro, un ejemplo de los informes y
conclusiones de la ONU, en los cuales ninguna persona informada
debería creer.
(*) Periodista científico español,
Autor del libro: Calor glacial